Después de la sequía

11 septiembre 2009 en 12:17 pm | Publicado en Uncategorized | 4 comentarios
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Llevo más de tres semanas sin publicar, y esto empezaba a ser vergonzante: no sé si cabrearé a Anarel al escribir esto, pero como he estado en un intensivo de filosofía durante los meses de Julio y Agosto, y ahora estoy dando las últimas pinceladas por mi cuenta, voy a tratar de sintetizar una idea que he estado madurando estos días. Si no me sale, lo lamento. Y si os ofende que me disculpe, pues ánimo.

La clave es que ayer recibí una clase magistral sobre la noción de libertad. Entramos en lo más profundo del siglo XX, con todas las influencias de Nietzsche y las peculiares ideas de Sartre, del tipo “o la libertad es absoluta o no es en absoluto“, que me dejaron pensando.

Nietzsche afirma (no demuestra, que es un punto importante) que la moral es un invento judeocristiano que sirve para controlar al fuerte, negándole la libertad , a modo de instrumento de protección y control de los débiles y resentidos.

A esto se une lo que tantas veces ha dicho Anarel: la moral es una invención humana, porque ninguna otra especie animal tiene un código moral.

Y aquí viene mi afirmación controvertida: La moral nos hace libres. Es más: es lo ÚNICO que puede hacernos libres. Y es por un motivo muy sencillo: a un león hambriento que se encuentre con un hombre herido, no le puedes decir: “En la tabla de la ley pone NO MATARÁS”. ¿Por qué? Porque sus instintos le mueven a actuar de una determinada manera. No tiene una conciencia de sí, y por tanto no es capaz de saber lo que le conviene a él, ni lo que sería bueno: el cuerpo le pide carne, y no se anda con remilgos de si al que se zampa es soltero o deja viuda y  cuatro churumbeles.

Y es curioso: mi profesor de filosofía lo decía de esta manera: “Ese es el fundamento de nuestra libertad: la prohibición moral existe precisamente porque podríamos llevarla a cabo: al último hombre sobre la tierra ese precepto no le afecta en absoluto“. En último extremo, no debo matar, porque matar destruye mi naturaleza: me convierte en asesino. Pero no debo matar porque puedo hacerlo.

La filosofía moderna y una gran porción de la contemporánea ha afirmado que eso es opinable, y que la ley moral es subjetiva. Y yo diré: en parte es cierto y en parte es mentira: es cierto que la decisión moral la toma cada uno con sus cadaunadas: y que si a ti no te parece algo bien, nadie te lo va a hacer creer bueno (aquí, comentó mi profesor el famoso “brindis por la conciencia“, que hizo el próximamente beato Cardenal Newman, “por encima del Papa”, reflexión que es eminentemente católica, por cierto.). Y sin embargo, también es cierto que puedes estar haciendo algo mal pensando que actuas bien, y también es cierto que hay ciertos actos que hacemos y que sabemos que no están bien (creo que todos reprobaríamos el pegar a nuestra madre: y sin embargo, quien crea que no le puede llegar a pasar, es que no se conoce, me temo.). Contra esto, Nietzsche dice: “si tu madre no es capaz de defenderse, que no te cuente las milongas de que no debes pegarla”.

Y mi conclusión, es la siguiente: la ventaja de la filosofía atea de los siglos XIX y XX es que ha sido terriblemente coherente: y si sus discípulos las llevan hasta el extremo (aquí hemos visto el caso de Nietzsche y de Sartre): sólo les queda: enloquecer, suicidarse, o reconocer la verdad del cristianismo. Por tanto, la incomprensión hacia la ética cristiana desde una perspectiva nihilista es fruto siempre de una exagerada abstracción del concepto de ética: en cuanto los motivos se vuelven personales, la ética personal se convierte en exigencia universal.

Y con esto tengo polémica para un mes.

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¿Qué significa ser católico?

29 abril 2009 en 7:37 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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¿Qué es y qué no es propio de un católico?

¿Qué es y qué no es propio de un católico?

Esta entrada viene incitada por el último post de Catolicoyrojo, que me ha hecho pensar. Porque el autor antes citado se quejaba de que en su catequesis los niños tuvieran una concepción tan firme en materia de aborto -cuando él mismo no lo tiene muy claro- y sin embargo entre ellos hubiera quienes apoyaban la pena de muerte.

Consideraba urgente -y por la falta de urgencia criticaba a los obispos- una evangelización contra la pena de muerte, y no tanto contra el aborto -o, al menos, eso he entendido con el texto- y afirmaba que los obispos no estaban entendiendo la moda de aplicar la moral crisitana y sus valores adaptándolos a la sociedad actual.

Considero a Católicoyrojo un hombre comprometido con su ser Iglesia como no los hay hoy en día, y me admira que tenga tan claras sus ideas, pero, aunque el debate sigue abierto en su página, creo que se equivoca en lo fundamental: en que la autoridad de la Iglesia no es como la autoridad de un equipo de fútbol: la lealtad al Papa y por ende a sus representantes, a partir del dogma de la infalibilidad creo que lleva a otro tipo de conclusiones a las que él llega.

Y creo que esto es solamente una discrepancia honrada. No ha sido mi entrada más brillante ni la más preparada, pero tenía que soltarlo…

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