Neda, Irán y el pucherazo

22 junio 2009 en 7:35 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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La imagen habla por si sola, y por eso no la voy a publicar. Es demasiado dolorosa. Neda es el nombre de la chica que murió victima de un francotirador. Será un injerente norteamericano como dijo Ahmadineyad.
Jamenei ha dejado a sus ordas que tienen carta blanca, y mientras los periodistas occidentales son deportados o recluidos en sus casas en Teherán la ciudadanía iraní se desangra.

Me sorprende la polarización que ha tomado el conflicto, pero no debe pensarse que se trata de una lucha por un cambio de sistema: en realidad, si creemos las teorías del pucherazo (insisto en que Mikel Ayestarán está sobre el terreno y todavía considera a Mahmud Ahmadineyad justo ganador por el voto de provincias), toda la crisis es en realidad la mala gestión de un fraude: las encuestas daban por vencedor a Musavi (reformista, pero también fien al sistema)  y a Jamenei y el Consejo de Guardianes les pareció más adecuada la política de Ahmadineyad y decidieron ayudarle con la esperanza de que no se notase demasiado. A fin de cuentas, nadie tenía porque sospechar de la verosimilitud de la votación. Pero la organizaron mal. La estrategia se preparó con poco tiempo, y el fraude ha sido demasiado evidente.

Que nadie se llame a engaño: Musavi no es un revolucionario, y si realmente queremos que el régimen iraní cambie, sólo sirve muerto: porque es cuando se puede tergiversar su mensaje.

Y sé que es una brutalidad lo que acabo de decir.

La Guerra de la sospecha

14 junio 2009 en 6:30 pm | Publicado en Uncategorized | 7 comentarios
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Las elecciones iraníes del pasado Viernes han acabado en conflicto. Mentiría si dijese que me lo esperaba. Pese a que este blog se llama “Periodista al Aparato” no había aventurado aún ningún artículo estrictamente periodístico, porque no me sentía preparado. Pero da la casualidad de que llevo un año investigando la crisis internacional por el desarrollo nuclear del país en cuestión, y por eso me voy a mojar como Dios manda.

Irán no es una república bananera ni un califato al estilo de Arabia Saudí. “Goza” de la maldición del petróleo que asola Africa y Asia, pero sus habitantes gozan de una Carta Magna y una muy extensa declaración de Derechos.

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El Consejo de Guardianes –Presidido por Jamenei– es quien realmente gobierna el país, y el que vela por la estabilidad del régimen, que se define como “República Islámica”. Hasta ahora, pese a las veleidades populistas de Ahmadineyad, el régimen se había mantenido incólume durante sus cuatro años de mandato. Les ha parecido suficiente. No deja de ser mi opinión, pero por las diferencias entre encuestas y resultados finales, así como por la actuación de la policía iraní contra los manifestantes reformistas de Musavi –a quien fuentes no confirmadas ubican bajo arresto domiciliario-, sólo cabe decir que “algo huele a podrido… En Teherán”.

La información oficial habla de boicot a los medios, redadas contra los reformistas que protestaron, y estado de excepción. Salamagur, mi fuente principal en todo este conflicto, no aventura todavía ninguna opinión personal. Él sabrá lo que hace, porque está sobre el terreno.

Pienso que el régimen iraní está ahora mostrando al mundo su verdadera cara. Se las han dado de demócratas y de víctimas del sistema, amparándose en una historia que les daba la razón, pero no la confianza. Ahora nos va a tocar tragar, y que nadie piense que no le afecta: Irán es ahora la primera potencia en la zona, el pueblo iraní está perfectamente enfervorizado, y los que mandan en el país han dirigido unas elecciones para que ganase el más radical y maleable de los presidentes.

Tenemos en perspectiva un Irán que probablemente cuente con un arma nuclear, capaz de amenazar a Israel, a un pueblo emocionado y dispuesto al combate –bien contra Israel, bien contra su propio gobernante- y a un gobierno ficticio, radical, demagogo y falso.

Se avecinan tormentas en el Golfo Pérsico.

La utopía de la reja

31 mayo 2009 en 7:50 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Hace unas semanas tuvo lugar un evento en Ciudad Universitaria a favor de la 3ª República, con dos ponentes de excepción: Cayo Lara (coordinador de IU) y Julio Anguita (histórico del partido). Fue una convocatoria a la que, casi sin excepción, acudieron afiliados y simpatizantes de izquierda unida y de otros grupos aún más a la izquierda.

A la polarización del acto podríamos sacarle la misma “bipolarización” que vio un amigo mío, nacionalista y de izquierdas, en las banderas que acompañaron a los manifestantes contra el aborto, hace pocas semanas: si se pretende movilizar a la sociedad, no hay porque sacar a relucir lo que nos separa.

Julio Anguita, en un acto por la 3ª República

Julio Anguita, en un acto por la 3ª República

Pero no voy a hablar de eso hoy, porque Julio Anguita dijo en su intervención una frase a la que me he permitido sacarle punta, por supuesto impunemente: “No he conocido ninguna utopía irrealizable.

Pienso que la frase, que lo que venía a decir era que “si no sale es porque no le echamos c…”, también revelaba un segundo significado: todas las utopías son, en sentido estricto, realizables, porque son modos teóricos de organización social, que en el papel parecen beneficiosos para la sociedad en general, pero que precisan de cambios drásticos de configuración. Por tanto, el problema no es tanto que sea o no realizable, sino más bien, si sobre el papel se le encuentran errores que hagan desaconsejable su aplicación práctica. Y eso es, exactamente, lo que me parece que le ocurrió al marxismo en general.

Conste, antes de mi desglose, que admiro profundamente a todos los marxistas que conozco –ya sean trotskistas, leninistas, estalinistas o maoístas –porque  demuestran un compromiso con sus ideas que ha creado en ellos verdadera virtud. Virtud que ya desearíamos los cristianos muchas veces. Además, es bastante probable que mis conclusiones sean fruto de la ignorancia, pues no he leído nada marxista, ni a favor ni en contra. Convencido de que ocurrirá algo por el estilo, adelanto mis disculpas.

Cayo Lara

Cayo Lara

Pero a lo que iba. Julio Anguita habló en realidad de la utopía republicana, y contra ello no tengo nada, pues me considero republicano –aunque tengo que decir que no consta ésta entre las ideas por las que me jugaría el pellejo a día de hoy –. Yo  me quiero centrar más en la utopía comunista, porque me parece más interesante, y porque, pese a que el mundo le haya dado un poco la espalda, sigue teniendo bastante eco en la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, además de que aún mucha gente tiene una vinculación afectiva –aunque ya no ideológica o política –con el puño en alto y la Internacional.

Considero al marxismo como un buen diagnóstico y una mala solución. Era evidente la injusta situación del obrero industrial del siglo XIX; era necesaria una situación más justa. Y a Marx se le ocurrió la idea de la lucha.

No atacaré hoy la “lucha de clases”, porque ya ha sido combatida muchas veces. A quienes tengan interés por saber qué pienso sobre esto, recomiendo la lectura de “Rerum Novarum” del Papa León XIII, o de “Centésimus Annus”, de Juan Pablo II, del mismo modo que se puede echar mano de la teoría del “distribucionismo” inglés, creada por Robert Hugh Benson, Gilbert K. Chesterton, y otros intelectuales británicos. No deja de ser otra utopía.

Pero yo hoy quiero ceñirme –desde mi incultura –a lo que el marxismo llama problema del sistema capitalista. Los pocos videos antiglobalización que he visto en clase, o los manifiestos comunistas que he leído en mi facultad hablan siempre de la Empresa Privada y del empresario como quien habla de un corrupto sin precedentes, lo que me parece un planteamiento algo maniqueo; primero, porque ignora que es tan empresario el dueño de Mc Donnald’s como el zapatero de la esquina; y segundo, porque afirma implícitamente que frente al poder al hombre sólo le cabe corromperse.

Esta idea de la corrosión humana, propia de las culturas post luteranas como la alemana y las tierras centroeuropeas, es la que crea también la paradójica idea comunista de “naturalización” que vimos en clase de teoría de la información con motivo de un texto de Goffmann.  Pero esto es harina de otro costal. Haré una segunda parte otro día. De momento, aquí queda lo dicho.

Nada ajeno me es humano

21 mayo 2009 en 8:10 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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Entiéndase la ironía: era por aquello de cambiar el orden establecido. Como la ministra. Rompiendo el molde.

Salamanca y el Psoe

19 mayo 2009 en 6:03 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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Ayer, mientras salía camino de la facultad (en torno a las 9:30, porque salía tarde,), me encontré con el ex-Ministro de Sanidad Bernat Soria por la calle Nuñez de Balboa. Paseaba a lo que me pareció un West Hiland Terrier, y vestía (el ex-Ministro, no el perro) de traje oscuro y corbata. Me miró con cara de pocos amigos (quizá porque al verle puse la cara de “quien-es-este-tipo-que-yo-creo-que-sale-en-la-tele”), y estuve lento y cobarde a la hora de sacarle una foto por el móvil.

Bernat Soria

Bernat Soria

El incidente quedó en la anécdota, pero es que hoy, al volver de la universidad, a eso de las 14:35  -tarde también, porque la profesora de Movimientos Literarios se ha alargado en el análisis de “La carretera”- he visto, en la misma acera, y también trajeado -aunque esta vez, sin perro- a Diego López Garrido, portavoz del PSOE en el Congreso. Tampoco le he sacado una foto, pero como tengo que actualizar el blog, y los exámenes no me dan para elaborar grandes teorías pseudoteofilosóficas (la reflexión típica del periodísta que cree conocerlo todo, si queréis mi opinión), me he decidido a colgar esto. Además, si a mi grupo de Pepinonews le gusta, tal vez lo cuelgue ahí también. Y así cumplo el cupo.

Diego López Garrido

Diego López Garrido

Me ha hecho mucha gracia.

Universidad y Huelga. ¿Derecho o Deber?

12 marzo 2009 en 8:06 pm | Publicado en Uncategorized | 4 comentarios
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No conozco demasiado el Plan Bolonia. Creo que va a suponer un bajón en el nivel académico debido a que transforma una institución que pretendía enseñar a desarrollar el intelecto en una fábrica de personas experimentadas en habilidades “útiles”. Pero también creo que la mezcla de varias luchas y rencillas políticas entre medias, han empañado la que podría haber sido una buena lucha.

            Así lo piensa también Alejandro Llano, diré en mi defensa, antes de que vari@s me salten al cuello.

            El caso es que hemos tenido dos días de huelga obligatoria este año, y yo me pregunto desde cuándo es la huelga obligatoria –y más, en el ámbito estudiantil -.

            Me explico –y vaya por delante que respeto el legítimo derecho de quienes han suscrito la huelga y se sienten plenamente identificados y comprometidos con la lucha que el sindicato estudiantil y otras instituciones están llevando a cabo –: el de la huelga es un derecho del trabajador que se siente explotado. Se legalizan unos días máximos de huelga, y una actuación concreta de los empresarios para evitar situaciones dramáticas –extorsión, persecución, despidos en masa, etc. –y la realidad es que no suele ser una medida que ayude al entendimiento entre clases, sino más bien a la confrontación y lucha de intereses, pero es respetable. La falta de mano de obra, obliga al empresario a tener que ceder a ciertas exigencias del colectivo levantado en huelga, y es entonces cuando empieza la negociación.

            Ahora van los estudiantes de la universidad pública, que es un servicio, un derecho voluntario y no un deber, y deciden no estar de acuerdo con la nueva ley universitaria. ¿Y qué proponen? Manifestarse: Apoyo si la protesta me parece justa. ¿Faltar a clase? Ni de coña. Porque renuncias a un dinero, que es por el que has pagado, y, salvo que rompas algo –acto que se llama vandalismo, y no sindicalismo –el estado no lo nota en absoluto.

            Y llega el quid de la cuestión: hoy llego a clase de Relaciones Públicas, a las 11 de la mañana, después de haber visto un video sobre la globalización en Economía, me proponen que vaya a un Congreso que organiza la ONG de la Facultad para evitar el tráfico de niños, en lugar de la clase que tenía a esa hora. Y me parece muy bien que haya esas asociaciones, pero yo quiero que haya clase, porque para eso he venido. Y la profesora alega:

            Es que me han visitado unos representantes de vuestra clase (al loro, que la delegada estaba presente y no sabía nada) y me han dicho que sería injusto que yo avanzase materia cuando ellos están en la huelga. Y a mí también me parece justo, porque la huelga es un derecho…

            Otra tomadura de pelo, fruto de no entender que “Elegir es renunciar”, como dice la sabiduría popular; si eliges huelga, renuncias a ir a clase, porque si no, no se llamaría huelga, sino “acuerdo vacacional” u otro nombre más aséptico.

            Hoy ha ganado la mentira, y por eso estoy triste. Mañana más.

La misión

4 marzo 2009 en 2:09 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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El padre Gabriel abraza a Mendoza, arrepentido y perdonado

El padre Gabriel abraza a Mendoza, arrepentido y perdonado

El padre Gabriel se enfrenta en la misión a uno de los conflictos morales más bellos que he visto filmados jamás: el hecho de que el papado que les envió allí les deje abandonado por cuestiones terrenas, y deje a los guaraníes a la voluntad poco esperanzadora de los mercados portugueses.

Cuando Rodrigo Mendoza, convertido en el novicio Rodrigo, entra en su habitáculo y le anuncia que desea renunciar a su voto de obediencia, el padre Gabriel, apunto de lágrimas, exclama:

“¡Fuera! ¡Fuera! No quiero oirlo. (…) Nunca debísteis haceros jesuita”.

Pero no sólo Mendoza deserta de su vocación para seguir los dictados de su conciencia, y dejándole a él sólo en medio del dilema moral. Los demás jesuitas destinados a aquella zona de misión, también “cuelgan sus hábitos” contra las disposiciones papales, dispuestos a luchar junto a los indios que han evangelizado.

Lo cierto es que, a raíz de esta imagen, llevo toda la semana reflexionando sobre la aparente discrepancia entre conciencia y obediencia, que tantas veces he discutido con Anarel y con otros. Para mucha gente, son dos cuestiones antagónicas, y no se pueden dar en el mismo sentido nunca.

Sin embargo, he estado leyendo un artículo de joseph Ratzinger que se llama “Fidelidad y Reforma”, y en el apartado concincia y verdad se plantea el siguiente dilema: Si la única evaluación moral posible es definir si siguió o no siguió los dictados de su conciencia ¿Qué tenemos contra los grandes crímenes de la humanidad, con un motor más que loable?

No he comprendido completamente -ni siquiera lo pretendí -ni el artículo del ahora Papa ni el dilema moral que m plantea la película: Pero el Padre Gabriel, a diferencia de los demás jesuitas, es consecuente con su conciencia, o “más consecuente” con su conciencia, desde el momento en que se da cuenta de la trascendencia que tiene para un cristiano la definición de Dios: “Deus Charitas est”.

“¡Dios es Amor! Y si no hay en el mundo un motivo así para moverse, a mi no me quedan fuerzas para seguir en movimiento!”.

El padre Gabriel obedece, porque así se lo manda su conciencia -no debe aparecer en un combate armado-, pero también cumple con su determinada versión de los hechos, permaneciendo en el poblado en lugar de marchándose, como se le había sugerido.

No he acabado mi reflexión, porque no sé acabarla, y el texto se me está alargando.

¿Existe Dios? II

3 enero 2009 en 12:52 pm | Publicado en Uncategorized | 48 comentarios
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El pasado 26 de Octubre publiqué un post sobre un autobus ateo que iba a recorrer las calles de Gran Bretaña con una campaña publicitaria a favor del ateismo. Era una campaña promocionada por Richard Dawkins, un neodarwinista británico obsesinado por el “peso de la religión”. En el país les han calificado de “librepensadores” (es un gusto, porque hasta ahora los pensadores eran todos esclavos…)

Como la última vez tuve muchas entradas, y me reafirmo en mi postura, voy a reeditarlo para rezagados:

“Dios probablemente no existe, deje de preocuparse y disfrute de su vida”, ese es el lema que va a rellenar los autobuses en el Reino Unido. Esta iniciativa, nacida del darwinista Richard Dawkins, pretende establecer una nueva política de publicidad atea, que desenganche del lastre de la religión al hombre contemporáneo de una vez por todas.

Y es curioso. Primero por la afirmación de arriba; ¿Creemos que Dios existe o que no existe? Porque creer que Dios no existe -o que probablemente no exista, en plan cobarde- implica una contradicción ontológica de primer orden: afirmar que del caos puede nacer el orden que observamos en el mundo: o peor: negar el orden que observamos.

Existe una corriente ateizante que sigue pensando que lo más racional es ser ateo: sin embargo, basta con darse un paseo por la filosofía contemporánea -en concreto, la atea- para darse cuenta de que, en el siglo XX, de “razón” como solemos entenderla habitualmente, apenas han hablado un puñado, entre los que, curiosamente, están todos los papas de la Iglesia Católica. Pero no quiero ponerme patriótico: he comprobado que las entradas cortas atraen más a los lectores, así que voy a abandonar definitivamente las grandes peroratas en pro de unas entradas más dialogativas: ¿Es Dios un lastre para el hombre? ¿No era -citando a Sartre, que no está en las listas de futuros canonizables- el hombre una pasión inutil sin un dios que diera sentido a Algo de lo que es? ¿No es felicidad lo que busca el ser humano? ¿No es el ateismo sino la teoría de la resignación?

Queda abierta la veda. COMENTAD

Los criterios de actuación

20 noviembre 2008 en 7:39 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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octopus1

La inteligencia es un don, no un privilegio; y ha de usarse por el bien de la humanidad. Octopus a Spiderman.

Hay dos maneras de entender el mundo: una egoísta y otra entregada. Y conste que no digo egoísta de modo despectivo: utilizó el termino (como ya dijo el “compañero”) como objetivo: egoístamente viven los que tienen en el centro de su vivir a ellos mismos. De esta manera, el amor es un cosquilleo en el estómago, o una sensación superespecial, la diversión es reírse pero mazo, la alegría es tener mucho dinero, y la felicidad es no tener preocupaciones.

Descuide el lector, porque tengo que decir que he conocido muy pocas personas que se rijan exclusivamente por este criterio: hablamos de seres ideales.

 

Sin embargo, existe un segundo método, proscrito en los días que corren: es el criterio de la entrega. No me voy a alargar, entre otras cosas porque el tema me viene grande y espero no liarla: el caso es que, según esta manera de ver el mundo, el Amor es Don voluntario de si, La diversión es hacer que los demás se diviertan, la alegría es el estado habitual del alma, y la felicidad es el Olvido de si por Amor (obsérvese como vuelve sobre sí).

 

En el primer caso, si uno no es muy reflexivo –o, peor, si ahoga sus reflexiones en ruido (literalmente, con música a todas horas, o evitando la soledad a toda costa…) puede llegar a disfrutar la conocida como “felicidad del animal sano”, del cerdo cebado. Es una felicidad bastante superficial, y solo es asequible a unos pocos “afortunados” de los países más desarrollados. La otra está al alcance de cualquier persona, a partir de cualquier momento, y por que sí: sólo es necesario desearlo, y darse cuenta de la realidad que enviste a esta gran maravilla. Es la condición humana, mal que les pese a algunos.

La ancianidad a debate

11 noviembre 2008 en 8:00 pm | Publicado en Uncategorized | 3 comentarios
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fjb

Puerta de la comisaría de Pío XII (Madrid): son las 7:20 de la mañana, la hora a la que hay que acudir si quieres renovar tu DNI (Documento Nacional de Identidad) de inmediato, sin aguardar tu turno en una lista de espera inmensa.

Cuando llegué a la puerta ya había gente esperando: algunos habían llegado a las 7, o incluso antes. Dos ancianas estaban en primer lugar, y sólo compartían el estar ahí, y el ser ancianas. La que encabezaba la cola era una anciana simpática, de estas que eran unas pícaras de pueblo en su juventud: vestía con un especie de blusón, unas chanclas -aun era verano- y un abrigo de gomaespuma abierto.

La segunda era el ocaso de una señora respetable, con un gesto un poco retraido o contenido: quizá introvertida en sus movimientos, algo comedida.

Hablaban de las vanalidades del tiempo, de lo injusto de la espera, de lo ancianas que eran… La primera de forma chavacana y graciosa; la segunda citando a poetas. De vez en cuando nos citaban a alguno de los que estabamos allí con algunos años menos, y decían la consabida frase de “quién fuera joven”.

Por fin, entraron en el gran tema de discusión al que quiero dedicar ese post: comenzaron a hablar de lo cara que estaba saliendo la hipotéca “con eso de la crisis”. Y entonces, la anciana expansiva, la de pueblo, comentó:

-Pues en la caja donde yo trabajo, tengo una compañera que lleva viviendo en su piso sin pagar el alquiler durante dos años, y los dueños no la pueden echar porque la ley no lo permite -exhaló aire fuerte y declaró- ¡Si es que se le quitan a una las ganas de ser honrada!

Sin embargo, a la señora de alta cuna le mudó el gesto, y haciendo un mohín y midiendo mucho sus palabras, declaró:

– Pues usted perdone, pero la verdad es que su amiga a mí lo que me parece es que es una sinvergüenza. -y sobre la marcha se puso colorada, tal vez sorprendida de su atrevimiento -pero sin faltar.

– No, si no se preocupe -la expansiva era todo palabras y nada pudor- si yo he dicho compañera, pero digo, que la envidia es terrible…

– Ah, pues ahí yo no pienso como usted -la “pija” volvía al ataque, con redoblados esfuerzos por parecer al turno contundente y bien educada-: a mí no me da ninguna envidia una persona que se salta la ley…

Lo cierto es que la discusión siguió por otros derroteros, y las dos seóras siguieron constatando sus diferencias. Yo me quedé con ese debate: ¿La ley es un contrato social que todos debemos cumplir porque si no los demás sienten envidia? ¿El derecho es sólo un acuerdo de paz entre todos los individuos en base a sobrevivir? ¿No hay nada más, y por eso sentimos envidia?

La respuesta de la anciana elegante era mucho más esclarecedora: no basta con cumplir la ley, o con encontrar esquinas sin definir: lo importante en esta vida es ser honrado, aunque aparentemente no me reporte ningún beneficio (como digo, aparentemente).

Sin embargo, ese mismo debate lo propuso Sócrates hace muchos siglos: ¿Es preferible padecer o ejecutar la injusticia?

ÉL se moja: es mejor padecerla, porque -partiendo de la inmanencia del actuar humano- todo acto afecta al ser humano; y , por tanto, quien comete una injusticia se hace injusto, y no ocurre así en el lado contrario.

Ahora, os toca.

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