Receta contra el insomnio

11 febrero 2010 en 9:00 am | Publicado en Uncategorized | 1 comentario
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Hoy, me decido a escribir para ti. Sí, no mires a los lados: estás sól@.

¿Sábes por qué hago esto? Porque sé -no me preguntes cómo- que hay noches en que la madrugada te tiene en vela: que el sudor frío hace salir de ti el calor que por ser vivo se te supone, y quedan solos los pensamientos, sin posibilidad de cobijo ni de sueño.

Sé también que te traiciona la confianza que en sociedad muestras: que el miedo se apodera de tu cabeza, y agarrota la voz y las lágrimas.

Me han dicho también qué pensamiento te roba el sueño: despiertas pensando que no pensarás; que no despertarás. Y, curiosamente, lo que te asusta es no saber si será mañana. No puedes dormir, sospechando que no has de amanecer. Y, una simple frase, una pregunta sin respuesta, de la que acaso te reíste, tumbado en el cesped, en compañía y calor del sol, martillea ahora el cerebro hasta hacer temblar la sien: ¿Y ya está? ¿La vida sólo era eso?

Duérmete: no es mi intención de que suspendas el examen de mañana -por cierto, te deseo suerte- pero párate un minuto a pensa: si me muero AHORA, ¿Qué podran decir de mi vida?

Quo vadis democracia? Breve compendio de la noción de libertad

1 mayo 2009 en 12:20 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Pablo Cabellos Llorente (cortesía de http://www.almudi.org)

El hombre es libre por esencia, desde lo más profundo y constitutivo de su ser. La libertad verdadera hace que el hombre sea realmente humano. En esa libertad, como escribió Yepes, caben cuatro niveles: libertad constitutiva, de elección, de realización de esa misma libertad y la libertad social. Ahí puede verse hacia dónde va esta democracia.

La libertad constitutiva es el nivel más radical: la libertad es el mismo ser del hombre. Esta libertad interior forma un espacio inviolable, donde uno se posee a sí mismo. Un cautivo goza esta libertad sin que nadie pueda arrebatársela. Con respecto a la libertad de elección o de arbitrio, hay defectos y excesos.

Por defecto, se dirá que la elección viene tan determinada por causas genéticas, sociales, económicas, etc., que, a fin de cuentas, no existe o es harto débil. El exceso afirmará que la libertad es, ante todo, elección: basta elegir para ser libre, independientemente de que la elección sea buena o mala. Su más genuino representante es J. S. Mill. Naturalmente, si la postura defectuosa es determinista, esta es libertad sin finalidad, sin valores que orienten, puesto que todo se considera válido, basta elegir.

Me refería en tercer lugar a la realización de la libertad. Su uso conduce a obtener un rendimiento, puesto que el hombre es perfectible por la utilización de su libertad, es más, no se perfecciona aquel que, tal vez por miedo al compromiso, deja intacto su albedrío. En esta tercera consideración aparece la virtud, que fortalece la voluntad y produce un rendimiento positivo.

Dentro de esa realización de la libertad, y vistas las cosas desde una perspectiva existencial, su ejercicio consiste en el conjunto de decisiones que van diseñando la propia vida. Es el proyecto vital, la cuestión del sentido, que mide la libertad por la calidad de lo conquistado con ella. Los clásicos llamaron magnanimidad a la virtud por la que aspiramos a lo verdaderamente importante.Aristóteles afirma que la característica del magnánimo es interesarse por pocas cosas, y estas, grandes.

He aludido en cuarto lugar, siempre siguiendo el esquema de Yepes, a la libertad social, es decir, a la posibilidad de transformar los ideales en proyectos vitales, lo que requiere, al menos, que se permitan y que sean viables. En este sentido, hay que decir que existe una gran relación entre el tipo de conducta vigente en la sociedad y las pretensiones que uno pueda tener. Si son antagónicas, el hombre es menos libre, cae en una situación de miseria, en una forma de esclavitud de la que se requiere ser liberado. Así, la conquista de las libertades corre paralela a la liberación de las miserias.

Ahora vamos al interrogante del título. Es obvio que no hay autoridad humana que robe la libertad interior si no es reduciendo al hombre a loco o guiñapo. La libertad de elección está hoy día enormemente trastocada porque, con excesiva frecuencia, y aun sin ignorar la existencia de condicionantes, tampoco parece encontrar su ideal en el lado de la balanza ocupado por Mill.

Sin embargo, nuestra sociedad y nuestras leyes están acogiendo progresivamente esa idea de que lo valioso es sencillamente poder elegir, sea cual sea lo elegido. Así la realización de la libertad, en cuanto a perfeccionamiento y proyecto vital, prácticamente no existe, por la sencilla razón de que esa libertad de la libertad, vacía, y sin orden ni concierto, no crea virtudes, que son fuerzas para robustecer, ni encuentra otro sentido que el placer –andando de uno en otro, porque hastía–, ni conduce a la magnanimidad.

La libertad social será ámbito de mucha miseria, porque sólo permite realizar los dictados del pensamiento dominante. No hay grandeza, ni ideales, ni magnanimidad, ni virtudes, ni creatividad. Ya lo dicta todo el Estado.

Por ese camino anda mal la democracia, cada vez menos participativa en aspectos esenciales, y más dada al juego de “un vale todo” que, paradójicamente, impide o incluso prohíbe lo que realmente vale. Necesitamos gente capaz de sacarnos de esa miseria, sin dejarse atrapar por las redes estériles del pensamiento único.

Mendigos y Papas

27 abril 2009 en 1:51 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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He seguido dando vueltas a lo largo de estos días a las palabras tan criticadas del Papa en el avión que le llevaba a Camerún. Se que pasó hace ya un mes, pero he seguido buscando nuevos significados -porque los tiene -a tamañas declaraciones.

Y me acordé de una pobre ancianita de mi barrio, con la que en ocasiones coincidía cuando iba a Misa. Era señora muy mayor y bondadosa, y daba limosnas a los pobres del barrio con una condición.

– Tome usted, buen hombre, pero no se lo gaste en drogas.

Los mendigos tenían distintas reacciones: algunos sonreían, otros agachaban la cabeza y recibían la limosna; otros, con el juicio ya perdido, renunciaban a recibir tal estipendio, o incluso montaban un cirio sin motivo.

Pero aquel día ocurrió algo distinto. Era un mendigo nuevo, ya anciano y con cara de malas pulgas a quien le toco recibir las monedas y el sermón habitual.

– No se lo gaste usted en drogas.

– No señora -respondió, entre sonriente y lloroso -, descuide que con esto me compraré una casa.

La señora se fue aquella vez a su casa sin la tradicional sonrisa de suficiencia de quien había hecho una obra buena. Y a mí me resonaban las palabras de aquel santo a quien tanto cito: La caridad no está tanto en dar como en comprender. Y ahora resuenan en mis oidos las malinterpretadas palabras del Papa:

Diría que no se puede superar este problema del sida sólo con dinero, aunque éste sea necesario; pero si no hay alma, si los africanos no ayudan (comprometiendo la responsabilidad personal), no se puede solucionar este flagelo distribuyendo preservativos; al contrario, aumentan el problema. (…) una verdadera amistad también y sobre todo con las personas que sufren; una disponibilidad, aun a costa de sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren…”

No comprendo que frase no se entiende.

Lo que las viejas saben (y lo que no)

11 abril 2009 en 5:51 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Es que no puede ser que el Papa vaya diciendo por hay que el preservativo provoca SIDA. De verdad que no hay derecho a que lo diga, porque a una le quita la fe…”

Estas eran las palabras de, por lo demás, una venerable anciana que cogía la línea C2 para volver a su casa –como yo- desde Moncloa.

No interrumpí la conversación, pues no hablaba conmigo, pero luego me arrepentí de no haberlo hecho: quizá podía haber aliviado su dolor, haberle resuelto sus dudas, o haberla sacado del error. No lo hice.

Me dio bastante que pensar: el primer juicio que emití sentenció a los medios de comunicación y su irresponsabilidad: Público no mentía en su información: si se leía a fondo todos los artículos podía llegar a saberse lo que el Papa había dicho: pero titular –como lo hicieron –a toda portada “el Papa afirma que los condones <<aumentan el problema del sida>>”, era un ejercicio de demagogia, al más puro estilo del tabloide inglés con su refrán “que la realidad no te estropee una buena historia”. Creo que es urgente que quienes nos dedicamos a los medios tomemos conciencia –para bien –del papel que jugamos en la formación cultural de los individuos; si un periódico es radical, su público lo será: pero mucha parte de ese público lo será sin razón y con vísceras. La línea editorial de un periódico debe llevar a pensar con juicio crítico, no a odiar sin sentido ético.

Pero no me voy por las ramas. En segundo lugar pensé en la ya conocida frase de un santo del siglo XX “una de los mayores problemas de la Iglesia católica es la escasa formación de sus fieles”. Como decía Alejandro Llano, es la lectura la que nos inmuniza contra los totalitarismos, -o, como rezaba también una pintada en mi facultad: “el fascismo se mata leyendo” -: una anciana que no ha leído más que el catecismo y los periódicos, cuando estos dos se contradicen, no sabe qué pensar. 

En tercer lugar, y ya cuando me había bajado del autobús, pensé en la falta de sentido común que demostraba la anciana al afirmar tal cosa. Primero, porque si un titular de periódico destruye tu fe, significa que poca fe tenías; y segundo, porque, si te reconoces católico, reconoces en la figura del Papa –sea quien sea, como decía el mismo santo al que antes cité – a un padre, a un sustituto de Cristo –tu Dios-; y el sentido que da el cariño debería llevarte a tratar de comprender o escuchar a la parte de tu padre, del mismo modo al menos que la hija de un reo escucharía y hasta creería la versión de su padre, mientras no se demostrase que mentía. Es, en el fondo, una cuestión de lealtad.

Por último, mi mente criticó duramente también a la vieja por la volatilidad de los pilares de su fe : “si mi fe me dice A, como A no me gusta, ya no creo”: en el fondo, este modo de pensar que hoy está muy extendido, lo que lleva a afirmar es que lo importante no es alcanzar la verdad de la fe, sino la “originalidad en la fe”, la auocomplacencia personal, la “autorealización”. En mi opinión, el egoísmo de toda la vida, camuflado de derecho irrenunciable.

Y es lo que tantas veces ha criticado el actual Papa: sustituir la verdad por la originalidad.

Me ha quedado una entrada muy larga: lo lamento.

 

 

La independencia intelectual (y II)

3 abril 2009 en 5:30 pm | Publicado en Uncategorized | 9 comentarios
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intelectual contemporáneo

intelectual contemporáneo

Me queda por hablar del sentido de la independencia intelectual: no se trata de absolutizar el popio criterio; sino de asumir y aprehender un determinado modod e pensar. No todos los alineados con un pensamiento son unas ovejas, ni todos los que se llaman independientes piensan realmente por sí mismos: me parece que desmitificar este tópico -desmitificado ya por muchos: no soy demasiado original – y hacer examen personal -¿No estaré yo muy influido por X o Y pensamiento sin darme cuenta?-, es muy importante. Y ya digo que no es porque estemos o no influidos, sino porque lo sepamos o no.

Por ello, resta menos libertad pertenecer a un grupo o modelo de pensamiento (como puede ser el cristianismo) sabiéndolo, que, creyéndose uno el fabricador de su moral y su intelectualidad, ser reo de toda una reflexión que se regodea en permanecer oculta a la mente de suus miembros.

No sé si queda claro.

La imagen la dedico a Iago, aunque no sé si está en galego o en portugués, (no los distingo, pese a mi ascendencia) XD.

Sobre la contracción alopécica, o de cómo descubri que la dignidad humana no cambia por sus atribuciones o méritos accidentales

2 abril 2009 en 5:20 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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El otro día hice un gran descubrimiento. Llevo varios días considerándolo seriamente, porque no quiero decir una estupidez. Aunque quizás la diga de todos modos.

Llamadme soberbio, vanidoso, narcisista, capullo, ignorante, inconsciente… Casi seguro que acertáis.

El caso es que a mi me traía de cabeza -y nunca mejor dicho- aquello de que el pelo se va cayendo… Y que cuanto más sudas -mi caso- mayor es la pérdida… Y yo estaba agobiado con este “problema”.

Planteamiento simple. Hasta ahora…

Y entonces, sin darme casi cuenta, en un momento dado, y sin aparente justificante, pasó a formar parte de mí lo que hasta entonces había sido un apósito: “no es ninguna tragedia”.

 Por así decirlo, me lo creí.

Es decir: asumí aquello que proclamaba a los cuatro vientos: descubrir que, en el fondo, lo que importa es que soy, no que soy con pelo, o con biceps, o cejijunto: y si algun cambio accidental -que no esencial- pasa a ser un problema, significa que le estamos dando una importancia que no tiene.

Quizá esté exagerando.

El punto de inflexión fue -paradojas de la vida- cuando me dijeron que el único tratamiento que funcionaba era un método clínico laser recién descubierto. El módico precio era de 1500 euros. Y yo venía de clase de Economía, donde nuestra amable profesora anticapitalista nos había puesto el video antiglobalización en el que se mostraban todas las penurias de África. Y pensé “La culpa no es de los banqueros: la culpa es de todos aquellos que le echan la culpa a los vanqueros mientras abonan tratamientos de alopecia por valor de 1500 euros. Si todos los que no son conscientes de lo que hacen mal hicieran un minuto de examen de su propia miseria, el mundo cambiaría“.

Que conste que me lo aplico a mí mismo. Y que el de la foto -para los que llevan tiempo sin verme la cara- TODAVÍA no soy yo.

¿Libertad u orden social? (II)

28 marzo 2009 en 6:42 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Pienso que no lo he dicho todo sobre el video que vimos en clase de economía, hace unos días:

Porque el video te plantea siempre que la cosa es por culpa de que “los ricos son cada vez más ricos, y los pobres son cada vez más pobres”: lo coloca en el lugar de la avaricia, y ofrece como solución controlar la riqueza –sistema socialista antimercantilista, que en última instancia desemboca, a mi juicio, en una pérdida de la libertad-.

                Contra esta concepción, recuerdo una reflexión del catedrático de metafísica Alejandro Llano, quien, en un artículo en “La Gaceta de los Negocios”, afirmaba que la crisis económica se debe en una parte muy importante a una crisis moral, y no tanto al sistema como algunos piensan.

                Y sólo es necesario pensar un poco para comprobar que los grandes fraudes –Madoff y familia –y los comportamientos irresponsables de las élites sociales –con las hipotecas sub-prime y las crisis ninja de Leopoldo Abadía- son los que han propiciado una crisis económica que en otros tiempos se debía a la escasez de recursos.

                Y es aquí donde dejo el debate: ¿Realmente se ha de escoger entre tendencia a la libertad o tendencia al orden, o bastaría con la educación en valores para un mundo más justo? ¿O es la formación de valores solamente un modo de buscar el orden frente a la libertad? ¿Valores y libertad son conceptos antagónicos? ¿Corrompe el dinero? ¿El hombre es capaz de ser justo cuando puede beneficiarle la injusticia?

                Cuantas preguntas sin resolver… Escribiré sobre cada uno de los anteriores en algún momento.

El poder de los cristianos

25 marzo 2009 en 8:45 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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“…tengo que reprochar la radical absurdidad que no raramente encuentro en expresiones de sacerdotes buenos y diligentes cuando comentan: <Sí, el cristianismo, como lo presentamos, sería aceptado por la juventud, pero la Iglesia institucional, nos echa todo a perder >.

 No quiero detenerme en la tonta expresión <Iglesia institucional>; el mayor mayor peligro de esta absurdidad que la misma expresión encierra. Que a un grupo de jóvenes les sea más simpático su sacerdote que el obispo, es normal. PEro que acerca de esta situación se construya la oposición de dos conceptos de Iglesia, esto ya no es normal.

De hecho, si la adhesión al cristianismo no tiene más en cuenta la totalidad de la Iglesia sino su imagen simpática representada por un sacerdote i un dirigente laico, en este caso la adhesión está construida sobre la arena, sobre una distinción realizada por ceunta propia: es más importante la capacidad específica del animador que el poder en el cual está inserto. Pero con eso, aunque al inicio no se comprenda muy bien, se sustituye el poder con la fuerza de la capacidad específica.

Lo específico en la Iglesia no es que haya en ella personas simpáticas, lo cual, por otra parte, es deseable, y sucederá siempre…”

EL PODER DE LOS CRISTIANOS; Octubre de 1987

Joseph Ratzinger

Sobre la independencia intelectual (I)

23 marzo 2009 en 2:05 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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Mucha gente opina que la libertad intelectual consiste en componer el personal código ético y deontológico, sin obedecer a ideas no concebidas por uno; a lo sumo, breves influencias de autores reconocidos, y sólo a modo de inspiración.

No perciben estas personas qeu no es más libre el que más cruces tiene en el camino, sino el que antes y con mayor seguridad escoge; y que tampoco es más independiente aquel que pone a su coche mermelada en el depósito, porque no le gusta el olor a gasolina.

Otros, para apoyar su “independencia”, afirman: “el bien y el mal son creaciones humanas, porqeu los animales no las tienen: y por tanto es el individuo quien debe crearlas, y no someterse al modelo que le venga impuesto socialmente”. No es, desde mi punto de vista, un razonamiento lógico; quizá, sería más acertada la conclusión “la moral hace al hombre”, en lugar de la tan aclamada “el hombre hace la moral”.

Aunque puedo estar equivocado.

La Iglesia y Occidente

16 marzo 2009 en 1:42 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Cuando me pregunto cuál  es la causa de que se vacíen nuestras iglesias, de que la fe vaya apagándose silenciosamente, me gustaría responder que el motivo central es el vaciado de la figura de Jesús, a la vez que la formulación deísta del concepto de Dios. El sucedáneo de Jesús, más  o menos romántico, que se ofrece no es suficiente. Le falta realidad y cercanía. El Jesús de los Evangelios, que volvemos a conocer en el Catecismo, es Contemporáneo,  porque Él es el Hijo, y es accesible porque es humano. Su historia humana nunca es puro pasado; todo esto está asumido en él y en la comunidad de sus discípulos como presente y me toca.

Ratzinger, Joseph.  Discurso alnte la Comisión Pontificia para América Latina. Febrero de 1994

Joseph Ratzinger

Joseph Ratzinger

Acabo de leer estas palabras mientras esperaba mi turno en la Universidad. Cuando me ha tocado usar el ordenador, no he podido resistirme a glosarlo. Y es en referencia a aquellos que decían que las iglesias de hoy se vaciaban porque la liturgia era poco participativa, o porqeu los curas que iban con sotana no resultaban cercanos.

Como dice el que hoy es el Papa, y yo corroboro esa opinión, es la falta de rigor en lo religioso, la “perdida de sal” de la figura de Jesucristo lo que hace perder fieles a la Iglesia (Si la sal se vuelve sosa, ¿Quién salará? Mateo 5, 13-16).

Por eso también se puede decir qeu echen una mirada a sus frutos los que así piensan (Por sus frutos los conoceréis, Mt 7, 20): Cuantas vocaciones jóvenes salen de esas parroquias “cercanas”, cuantos santos trae consigo el cura “sin sotana”…

No me considero un reaccionario de las buenas costumbres, pero creo que es muy fácil echar las culpas a otros de las omisiones ajenas.

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