aconfesionalismo y aborto

21 enero 2010 en 12:20 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , , , ,

Este artículo fue publicado en lifeand el jueves pasado, y ha tenido cierta contestación. Aunque mi público en sendos foros tiene sus matices que los diferencian, creo que aquí también puede generar debate.

La opinión pública es un elemento que no debe considerarse menor en la lucha por la vida. Y sin embargo, muchas veces ha sido descuidada so pena de las diferentes sensibilidades que aglutinan este movimiento social. Hoy voy a defender en concreto la necesidad de que el movimiento prolife sea aconfesional.

El otro día discutimos –quizá con demasiada dureza- con unos manifestantes que decidieron –bajo excusa de luchar por la vida- rezar el rosario a voz en grito en las puertas del Congreso de los Diputados. Eramos demasiado pocos para ser noticia, y como los cámaras de televisión se habían trasladado a ese lugar y no querían irse de balde, trataron de grabar precisamente lo insólito de la oración. Recuerdo que Pedro García-Alonso –otro bloguero de life&- comprendió la importancia de estas grabaciones y trató de boicotearlas entrando en mitad de grabación cantando villancicos y saludando a su madre. No sé si los cámaras lograron sacar algo en claro para el telediario, pero me quedó el regusto amargo de una discusión infructuosa con los manifestantes “católicos oficiales”. Hablamos bastante con ellos intentando que dejaran las oraciones para la intimidad –de hecho ese mismo día me enteré de que se había promovido un maratón de rosarios las 24 horas para rezar por los no nacidos-. Ellos apelaban a que necesitaban la ayuda de Dios en esta lucha, que no teníamos porqué rezar con ellos y que, en realidad, todos los que estábamos allí íbamos a misa los domingos. Fue a todas luces un debate amargo, quizá porque no han entendido que laicidad y laicismo no son sinónimos, y que, como dice el verso latino, “nulla éthica sinne esthetica”. Me explico.

Creo que es evidente que los grupos provida no somos aún una mayoría aplastante en España. Desde la teoría política por la que nos regimos, gobierna la mayoría, y por eso si se desea cambiar una ley, es necesario llegar al poder mediante votos. Para alcanzar esos votos es necesario el uso de la retórica, que en nuestra era recibe el nombre de comunicación política. La comunicación política puede ponerse al servicio de una ideología –si se quiere, en nuestro lado, la ideología del respeto a la vida-; es más, debe ponerse al servicio de ese ideal si se quiere alcanzar relevancia. No tiene por qué confundirse comunicación política con demagogia, siempre que no se falte a la verdad. Pues bien: desde ese punto de vista, creo que ha de tomarse en consideración lo que se hace y no se hace frente a las cámaras cuando se está representando a un colectivo que aspira a convertirse en consensuador de actitudes frente a la vida. No pretendemos los provida imponer nuestro criterio al resto, primeramente por que somos menos, y en segundo lugar porque queremos que todas las gentes conozcan nuestros motivos. Así, se entiende que rezar un rosario ante el telediario de millones de españoles no nos haga ningún favor: porque en lugar de hacerles reflexionar, lo que dicen es: “ya están los católicos tocando las narices: a ver si desaparecen”. Y ese es un mensaje que no nos compensa en absoluto.

Anuncios

Lo que las viejas saben (y lo que no)

11 abril 2009 en 5:51 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Es que no puede ser que el Papa vaya diciendo por hay que el preservativo provoca SIDA. De verdad que no hay derecho a que lo diga, porque a una le quita la fe…”

Estas eran las palabras de, por lo demás, una venerable anciana que cogía la línea C2 para volver a su casa –como yo- desde Moncloa.

No interrumpí la conversación, pues no hablaba conmigo, pero luego me arrepentí de no haberlo hecho: quizá podía haber aliviado su dolor, haberle resuelto sus dudas, o haberla sacado del error. No lo hice.

Me dio bastante que pensar: el primer juicio que emití sentenció a los medios de comunicación y su irresponsabilidad: Público no mentía en su información: si se leía a fondo todos los artículos podía llegar a saberse lo que el Papa había dicho: pero titular –como lo hicieron –a toda portada “el Papa afirma que los condones <<aumentan el problema del sida>>”, era un ejercicio de demagogia, al más puro estilo del tabloide inglés con su refrán “que la realidad no te estropee una buena historia”. Creo que es urgente que quienes nos dedicamos a los medios tomemos conciencia –para bien –del papel que jugamos en la formación cultural de los individuos; si un periódico es radical, su público lo será: pero mucha parte de ese público lo será sin razón y con vísceras. La línea editorial de un periódico debe llevar a pensar con juicio crítico, no a odiar sin sentido ético.

Pero no me voy por las ramas. En segundo lugar pensé en la ya conocida frase de un santo del siglo XX “una de los mayores problemas de la Iglesia católica es la escasa formación de sus fieles”. Como decía Alejandro Llano, es la lectura la que nos inmuniza contra los totalitarismos, -o, como rezaba también una pintada en mi facultad: “el fascismo se mata leyendo” -: una anciana que no ha leído más que el catecismo y los periódicos, cuando estos dos se contradicen, no sabe qué pensar. 

En tercer lugar, y ya cuando me había bajado del autobús, pensé en la falta de sentido común que demostraba la anciana al afirmar tal cosa. Primero, porque si un titular de periódico destruye tu fe, significa que poca fe tenías; y segundo, porque, si te reconoces católico, reconoces en la figura del Papa –sea quien sea, como decía el mismo santo al que antes cité – a un padre, a un sustituto de Cristo –tu Dios-; y el sentido que da el cariño debería llevarte a tratar de comprender o escuchar a la parte de tu padre, del mismo modo al menos que la hija de un reo escucharía y hasta creería la versión de su padre, mientras no se demostrase que mentía. Es, en el fondo, una cuestión de lealtad.

Por último, mi mente criticó duramente también a la vieja por la volatilidad de los pilares de su fe : “si mi fe me dice A, como A no me gusta, ya no creo”: en el fondo, este modo de pensar que hoy está muy extendido, lo que lleva a afirmar es que lo importante no es alcanzar la verdad de la fe, sino la “originalidad en la fe”, la auocomplacencia personal, la “autorealización”. En mi opinión, el egoísmo de toda la vida, camuflado de derecho irrenunciable.

Y es lo que tantas veces ha criticado el actual Papa: sustituir la verdad por la originalidad.

Me ha quedado una entrada muy larga: lo lamento.

 

 

Blog de WordPress.com.
Entries y comentarios feeds.