Guerra de cifras

19 octubre 2009 en 2:31 pm | Publicado en Uncategorized | 11 comentarios
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,
Cartel de la manifestación del sábado 

Hoy me voy a quejar, lo lamento. Y voy a hacerlo del periódico más leido de toda España: El País.

El sábado 17 de Octubre, una masa de gente (entre los 55.000 y los 2.000.000, como siempre) asistió a una marcha a favor de la vida y contra el aborto en Madrid.

El País no sacó en su web ninguna noticia sobre como había ido la marcha (y pienso que tenía su importancia, pues iba contra un proyecto de ley que se encuentra en plena discusión): sacaron un video, y un editorial destacando las “mentiras” de la protesta, y se hizo el silencio.

Ayer, la última noticia publicada sobre el tema era que “El PP se suma por fin a la protesta“. (cosa que tampoco era cierta: algunos miembros del PP fueron a título individual… Y otros, a título individual, no fueron).

Sin embargo, la fotografía de la manifestación en San Sebastián a favor de Otegui sí estaba en las páginas de Sociedad ayer tarde, y me atrevo a figurarme que serían menos gente (a tenor de las fotos de una y de otra marcha.)

 

Página de El País 

 

Hoy, por fin aparecía una noticia en portada sobre la marcha contra el aborto. ¿Y cuál era? : “Un nuevo equipo de recuento “adelgaza” manifestaciones”, en la que se “demuestra” que hay un método revolucionario según el cual a la manifestación del sábado asistieron 55.000 personas y no 2.000.000, como afirmaron los organizadores. Aparentemente, cuentan cabezas en las fotografías que sacan.

El dato, más allá de que sea un método revolucionario, me parece bastante inconsistente porque, contando lo que son “objetividades” (más de 600 autobuses de fuera, por ejemplo), se queda muy corto.

Es decir: si calculamos que 600 autobuses (fueron más) llevaron un promedio de 45 tripulantes (también fueron más), nos sale la friolera de 27000 personas (¡casi la mitad del aforo!). Por otra parte, deberíamos contar la incontrolable cantidad de gente que vino por medios propios o públicos (ya fuera en tren, en coche o en avión, como los de canarias). De hecho, un compañero de universidad me ha dicho que de su pueblo de Toledo salieron 30 coches. Pero pongamos que esos sólo fueron 3000 (y ya digo que fueron escandalosamente más): ¿No sería lógico que, tanto por la densidad de población, como por las facilidades para asistir, los de madrid fueran mayoría? Por tanto, no puede ser que de la capital sólo viniesen 25.000: debía de haber bastante más gente.

Una última prueba: si sólo hubiesen sido 55.000, los 2.000 voluntarios sólo nos tendríamos que haber encargado de 25 personas cada uno. Fui de voluntario, y te aseguro, querido lector, que me ocupé de bastantes más.

Ya para acabar, quiero terminar mi queja contra elpais.com de un modo repelente, y sé que mis amigos gallegos me lo echarán en cara: pero, como dije, de la manifestación de Madrid sólo se dice que el PP acudirá (última noticia antes del evento, linkada en este artículo más arriba) y que según un nuevo sistema, al final fueron muchos menos (también linkada). Y a renglón seguido (sólo hace falta buscar “manifestación” en el buscador de elpais.com) aparece el siguiente titular: “Más de 50.000 personas en la mayor marcha por el gallego de la historia”, que, como ataca de pleno al PP gallego (al que no tengo intención de defender, en este artículo ni en ninguno) no necesita de métodos valorativos de capacidad y de “contar cabezas”. La presente marcha tiene tres noticias particulares y una crónica en la página que critico: la manifestación por la vida NINGUNA.

Anuncios

Después de la sequía

11 septiembre 2009 en 12:17 pm | Publicado en Uncategorized | 4 comentarios
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Llevo más de tres semanas sin publicar, y esto empezaba a ser vergonzante: no sé si cabrearé a Anarel al escribir esto, pero como he estado en un intensivo de filosofía durante los meses de Julio y Agosto, y ahora estoy dando las últimas pinceladas por mi cuenta, voy a tratar de sintetizar una idea que he estado madurando estos días. Si no me sale, lo lamento. Y si os ofende que me disculpe, pues ánimo.

La clave es que ayer recibí una clase magistral sobre la noción de libertad. Entramos en lo más profundo del siglo XX, con todas las influencias de Nietzsche y las peculiares ideas de Sartre, del tipo “o la libertad es absoluta o no es en absoluto“, que me dejaron pensando.

Nietzsche afirma (no demuestra, que es un punto importante) que la moral es un invento judeocristiano que sirve para controlar al fuerte, negándole la libertad , a modo de instrumento de protección y control de los débiles y resentidos.

A esto se une lo que tantas veces ha dicho Anarel: la moral es una invención humana, porque ninguna otra especie animal tiene un código moral.

Y aquí viene mi afirmación controvertida: La moral nos hace libres. Es más: es lo ÚNICO que puede hacernos libres. Y es por un motivo muy sencillo: a un león hambriento que se encuentre con un hombre herido, no le puedes decir: “En la tabla de la ley pone NO MATARÁS”. ¿Por qué? Porque sus instintos le mueven a actuar de una determinada manera. No tiene una conciencia de sí, y por tanto no es capaz de saber lo que le conviene a él, ni lo que sería bueno: el cuerpo le pide carne, y no se anda con remilgos de si al que se zampa es soltero o deja viuda y  cuatro churumbeles.

Y es curioso: mi profesor de filosofía lo decía de esta manera: “Ese es el fundamento de nuestra libertad: la prohibición moral existe precisamente porque podríamos llevarla a cabo: al último hombre sobre la tierra ese precepto no le afecta en absoluto“. En último extremo, no debo matar, porque matar destruye mi naturaleza: me convierte en asesino. Pero no debo matar porque puedo hacerlo.

La filosofía moderna y una gran porción de la contemporánea ha afirmado que eso es opinable, y que la ley moral es subjetiva. Y yo diré: en parte es cierto y en parte es mentira: es cierto que la decisión moral la toma cada uno con sus cadaunadas: y que si a ti no te parece algo bien, nadie te lo va a hacer creer bueno (aquí, comentó mi profesor el famoso “brindis por la conciencia“, que hizo el próximamente beato Cardenal Newman, “por encima del Papa”, reflexión que es eminentemente católica, por cierto.). Y sin embargo, también es cierto que puedes estar haciendo algo mal pensando que actuas bien, y también es cierto que hay ciertos actos que hacemos y que sabemos que no están bien (creo que todos reprobaríamos el pegar a nuestra madre: y sin embargo, quien crea que no le puede llegar a pasar, es que no se conoce, me temo.). Contra esto, Nietzsche dice: “si tu madre no es capaz de defenderse, que no te cuente las milongas de que no debes pegarla”.

Y mi conclusión, es la siguiente: la ventaja de la filosofía atea de los siglos XIX y XX es que ha sido terriblemente coherente: y si sus discípulos las llevan hasta el extremo (aquí hemos visto el caso de Nietzsche y de Sartre): sólo les queda: enloquecer, suicidarse, o reconocer la verdad del cristianismo. Por tanto, la incomprensión hacia la ética cristiana desde una perspectiva nihilista es fruto siempre de una exagerada abstracción del concepto de ética: en cuanto los motivos se vuelven personales, la ética personal se convierte en exigencia universal.

Y con esto tengo polémica para un mes.

La utopía de la reja

31 mayo 2009 en 7:50 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Hace unas semanas tuvo lugar un evento en Ciudad Universitaria a favor de la 3ª República, con dos ponentes de excepción: Cayo Lara (coordinador de IU) y Julio Anguita (histórico del partido). Fue una convocatoria a la que, casi sin excepción, acudieron afiliados y simpatizantes de izquierda unida y de otros grupos aún más a la izquierda.

A la polarización del acto podríamos sacarle la misma “bipolarización” que vio un amigo mío, nacionalista y de izquierdas, en las banderas que acompañaron a los manifestantes contra el aborto, hace pocas semanas: si se pretende movilizar a la sociedad, no hay porque sacar a relucir lo que nos separa.

Julio Anguita, en un acto por la 3ª República

Julio Anguita, en un acto por la 3ª República

Pero no voy a hablar de eso hoy, porque Julio Anguita dijo en su intervención una frase a la que me he permitido sacarle punta, por supuesto impunemente: “No he conocido ninguna utopía irrealizable.

Pienso que la frase, que lo que venía a decir era que “si no sale es porque no le echamos c…”, también revelaba un segundo significado: todas las utopías son, en sentido estricto, realizables, porque son modos teóricos de organización social, que en el papel parecen beneficiosos para la sociedad en general, pero que precisan de cambios drásticos de configuración. Por tanto, el problema no es tanto que sea o no realizable, sino más bien, si sobre el papel se le encuentran errores que hagan desaconsejable su aplicación práctica. Y eso es, exactamente, lo que me parece que le ocurrió al marxismo en general.

Conste, antes de mi desglose, que admiro profundamente a todos los marxistas que conozco –ya sean trotskistas, leninistas, estalinistas o maoístas –porque  demuestran un compromiso con sus ideas que ha creado en ellos verdadera virtud. Virtud que ya desearíamos los cristianos muchas veces. Además, es bastante probable que mis conclusiones sean fruto de la ignorancia, pues no he leído nada marxista, ni a favor ni en contra. Convencido de que ocurrirá algo por el estilo, adelanto mis disculpas.

Cayo Lara

Cayo Lara

Pero a lo que iba. Julio Anguita habló en realidad de la utopía republicana, y contra ello no tengo nada, pues me considero republicano –aunque tengo que decir que no consta ésta entre las ideas por las que me jugaría el pellejo a día de hoy –. Yo  me quiero centrar más en la utopía comunista, porque me parece más interesante, y porque, pese a que el mundo le haya dado un poco la espalda, sigue teniendo bastante eco en la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, además de que aún mucha gente tiene una vinculación afectiva –aunque ya no ideológica o política –con el puño en alto y la Internacional.

Considero al marxismo como un buen diagnóstico y una mala solución. Era evidente la injusta situación del obrero industrial del siglo XIX; era necesaria una situación más justa. Y a Marx se le ocurrió la idea de la lucha.

No atacaré hoy la “lucha de clases”, porque ya ha sido combatida muchas veces. A quienes tengan interés por saber qué pienso sobre esto, recomiendo la lectura de “Rerum Novarum” del Papa León XIII, o de “Centésimus Annus”, de Juan Pablo II, del mismo modo que se puede echar mano de la teoría del “distribucionismo” inglés, creada por Robert Hugh Benson, Gilbert K. Chesterton, y otros intelectuales británicos. No deja de ser otra utopía.

Pero yo hoy quiero ceñirme –desde mi incultura –a lo que el marxismo llama problema del sistema capitalista. Los pocos videos antiglobalización que he visto en clase, o los manifiestos comunistas que he leído en mi facultad hablan siempre de la Empresa Privada y del empresario como quien habla de un corrupto sin precedentes, lo que me parece un planteamiento algo maniqueo; primero, porque ignora que es tan empresario el dueño de Mc Donnald’s como el zapatero de la esquina; y segundo, porque afirma implícitamente que frente al poder al hombre sólo le cabe corromperse.

Esta idea de la corrosión humana, propia de las culturas post luteranas como la alemana y las tierras centroeuropeas, es la que crea también la paradójica idea comunista de “naturalización” que vimos en clase de teoría de la información con motivo de un texto de Goffmann.  Pero esto es harina de otro costal. Haré una segunda parte otro día. De momento, aquí queda lo dicho.

Quo vadis democracia? Breve compendio de la noción de libertad

1 mayo 2009 en 12:20 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Pablo Cabellos Llorente (cortesía de http://www.almudi.org)

El hombre es libre por esencia, desde lo más profundo y constitutivo de su ser. La libertad verdadera hace que el hombre sea realmente humano. En esa libertad, como escribió Yepes, caben cuatro niveles: libertad constitutiva, de elección, de realización de esa misma libertad y la libertad social. Ahí puede verse hacia dónde va esta democracia.

La libertad constitutiva es el nivel más radical: la libertad es el mismo ser del hombre. Esta libertad interior forma un espacio inviolable, donde uno se posee a sí mismo. Un cautivo goza esta libertad sin que nadie pueda arrebatársela. Con respecto a la libertad de elección o de arbitrio, hay defectos y excesos.

Por defecto, se dirá que la elección viene tan determinada por causas genéticas, sociales, económicas, etc., que, a fin de cuentas, no existe o es harto débil. El exceso afirmará que la libertad es, ante todo, elección: basta elegir para ser libre, independientemente de que la elección sea buena o mala. Su más genuino representante es J. S. Mill. Naturalmente, si la postura defectuosa es determinista, esta es libertad sin finalidad, sin valores que orienten, puesto que todo se considera válido, basta elegir.

Me refería en tercer lugar a la realización de la libertad. Su uso conduce a obtener un rendimiento, puesto que el hombre es perfectible por la utilización de su libertad, es más, no se perfecciona aquel que, tal vez por miedo al compromiso, deja intacto su albedrío. En esta tercera consideración aparece la virtud, que fortalece la voluntad y produce un rendimiento positivo.

Dentro de esa realización de la libertad, y vistas las cosas desde una perspectiva existencial, su ejercicio consiste en el conjunto de decisiones que van diseñando la propia vida. Es el proyecto vital, la cuestión del sentido, que mide la libertad por la calidad de lo conquistado con ella. Los clásicos llamaron magnanimidad a la virtud por la que aspiramos a lo verdaderamente importante.Aristóteles afirma que la característica del magnánimo es interesarse por pocas cosas, y estas, grandes.

He aludido en cuarto lugar, siempre siguiendo el esquema de Yepes, a la libertad social, es decir, a la posibilidad de transformar los ideales en proyectos vitales, lo que requiere, al menos, que se permitan y que sean viables. En este sentido, hay que decir que existe una gran relación entre el tipo de conducta vigente en la sociedad y las pretensiones que uno pueda tener. Si son antagónicas, el hombre es menos libre, cae en una situación de miseria, en una forma de esclavitud de la que se requiere ser liberado. Así, la conquista de las libertades corre paralela a la liberación de las miserias.

Ahora vamos al interrogante del título. Es obvio que no hay autoridad humana que robe la libertad interior si no es reduciendo al hombre a loco o guiñapo. La libertad de elección está hoy día enormemente trastocada porque, con excesiva frecuencia, y aun sin ignorar la existencia de condicionantes, tampoco parece encontrar su ideal en el lado de la balanza ocupado por Mill.

Sin embargo, nuestra sociedad y nuestras leyes están acogiendo progresivamente esa idea de que lo valioso es sencillamente poder elegir, sea cual sea lo elegido. Así la realización de la libertad, en cuanto a perfeccionamiento y proyecto vital, prácticamente no existe, por la sencilla razón de que esa libertad de la libertad, vacía, y sin orden ni concierto, no crea virtudes, que son fuerzas para robustecer, ni encuentra otro sentido que el placer –andando de uno en otro, porque hastía–, ni conduce a la magnanimidad.

La libertad social será ámbito de mucha miseria, porque sólo permite realizar los dictados del pensamiento dominante. No hay grandeza, ni ideales, ni magnanimidad, ni virtudes, ni creatividad. Ya lo dicta todo el Estado.

Por ese camino anda mal la democracia, cada vez menos participativa en aspectos esenciales, y más dada al juego de “un vale todo” que, paradójicamente, impide o incluso prohíbe lo que realmente vale. Necesitamos gente capaz de sacarnos de esa miseria, sin dejarse atrapar por las redes estériles del pensamiento único.

La libertad y sus usos (II)

24 abril 2009 en 10:59 am | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Aunque esta no haya surgido de un arrebato inspirativo como su primera parte, por ser continuación de la anterior, y por llevar mucho tiempo sin escribir.

Recordad la alegoría de la libertad como cuerda: si no, os perderéis. Avisados estáis.

Sobre la libertad, hemos hablado de sus usos, no de lo que trae consigo.

Creo que hoy mucha gente no tiene cuerda, pero, cuando la consigue, descubre que no quiere asumir el peso de llevarla encima. Y entonces llegan otros, más inteligentes, que te aseguran que la llevarán por ti, que no hace falta que te preocupes, que ellos la cargarán hasta que llegue el momento de usarla.

 

Esa es la corriente propia del materialismo: negar las realidades malas, y hacerte ver que lo único necesario es aquello que no cuesta esfuerzo.

 

Y entonces llega el momento de escalar la gran colina, y debes utilizar tu cuerda. Y aquel que no llevaba la cuerda encima –pesaba demasiado, pese a ser una posesión valiosa- tendrá cuerda, pero no tendrá desarrollado el músculo necesario para escalar. Y quien nos llevaba la cuerda –que nos engañó vilmente- nos tendrá en su mano: subirá a lo alto –con nuestra cuerda- y desde allí dirigirá nuestros movimientos: no te preocupes, no precisas, de cuerda. En ese foso se está muy bien, sólo fíate de mi criterio… Y no te preocupes, si la verdad es que pesaba demasiado… Es más, sigo pensando que pesa demasiado, y que deberías darme algo a modo de alquiler por sostener tu cuerda…

 

La libertad tiene sus usos, pero también sus consecuencias. Y no es plenamente libre quién no asume las consecuencias de su actuar libre. Si no tomas la responsabilidad eres esclavo de tu personal inmadurez.

 

 

Lo que las viejas saben (y lo que no)

11 abril 2009 en 5:51 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Es que no puede ser que el Papa vaya diciendo por hay que el preservativo provoca SIDA. De verdad que no hay derecho a que lo diga, porque a una le quita la fe…”

Estas eran las palabras de, por lo demás, una venerable anciana que cogía la línea C2 para volver a su casa –como yo- desde Moncloa.

No interrumpí la conversación, pues no hablaba conmigo, pero luego me arrepentí de no haberlo hecho: quizá podía haber aliviado su dolor, haberle resuelto sus dudas, o haberla sacado del error. No lo hice.

Me dio bastante que pensar: el primer juicio que emití sentenció a los medios de comunicación y su irresponsabilidad: Público no mentía en su información: si se leía a fondo todos los artículos podía llegar a saberse lo que el Papa había dicho: pero titular –como lo hicieron –a toda portada “el Papa afirma que los condones <<aumentan el problema del sida>>”, era un ejercicio de demagogia, al más puro estilo del tabloide inglés con su refrán “que la realidad no te estropee una buena historia”. Creo que es urgente que quienes nos dedicamos a los medios tomemos conciencia –para bien –del papel que jugamos en la formación cultural de los individuos; si un periódico es radical, su público lo será: pero mucha parte de ese público lo será sin razón y con vísceras. La línea editorial de un periódico debe llevar a pensar con juicio crítico, no a odiar sin sentido ético.

Pero no me voy por las ramas. En segundo lugar pensé en la ya conocida frase de un santo del siglo XX “una de los mayores problemas de la Iglesia católica es la escasa formación de sus fieles”. Como decía Alejandro Llano, es la lectura la que nos inmuniza contra los totalitarismos, -o, como rezaba también una pintada en mi facultad: “el fascismo se mata leyendo” -: una anciana que no ha leído más que el catecismo y los periódicos, cuando estos dos se contradicen, no sabe qué pensar. 

En tercer lugar, y ya cuando me había bajado del autobús, pensé en la falta de sentido común que demostraba la anciana al afirmar tal cosa. Primero, porque si un titular de periódico destruye tu fe, significa que poca fe tenías; y segundo, porque, si te reconoces católico, reconoces en la figura del Papa –sea quien sea, como decía el mismo santo al que antes cité – a un padre, a un sustituto de Cristo –tu Dios-; y el sentido que da el cariño debería llevarte a tratar de comprender o escuchar a la parte de tu padre, del mismo modo al menos que la hija de un reo escucharía y hasta creería la versión de su padre, mientras no se demostrase que mentía. Es, en el fondo, una cuestión de lealtad.

Por último, mi mente criticó duramente también a la vieja por la volatilidad de los pilares de su fe : “si mi fe me dice A, como A no me gusta, ya no creo”: en el fondo, este modo de pensar que hoy está muy extendido, lo que lleva a afirmar es que lo importante no es alcanzar la verdad de la fe, sino la “originalidad en la fe”, la auocomplacencia personal, la “autorealización”. En mi opinión, el egoísmo de toda la vida, camuflado de derecho irrenunciable.

Y es lo que tantas veces ha criticado el actual Papa: sustituir la verdad por la originalidad.

Me ha quedado una entrada muy larga: lo lamento.

 

 

La independencia intelectual (y II)

3 abril 2009 en 5:30 pm | Publicado en Uncategorized | 9 comentarios
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,
intelectual contemporáneo

intelectual contemporáneo

Me queda por hablar del sentido de la independencia intelectual: no se trata de absolutizar el popio criterio; sino de asumir y aprehender un determinado modod e pensar. No todos los alineados con un pensamiento son unas ovejas, ni todos los que se llaman independientes piensan realmente por sí mismos: me parece que desmitificar este tópico -desmitificado ya por muchos: no soy demasiado original – y hacer examen personal -¿No estaré yo muy influido por X o Y pensamiento sin darme cuenta?-, es muy importante. Y ya digo que no es porque estemos o no influidos, sino porque lo sepamos o no.

Por ello, resta menos libertad pertenecer a un grupo o modelo de pensamiento (como puede ser el cristianismo) sabiéndolo, que, creyéndose uno el fabricador de su moral y su intelectualidad, ser reo de toda una reflexión que se regodea en permanecer oculta a la mente de suus miembros.

No sé si queda claro.

La imagen la dedico a Iago, aunque no sé si está en galego o en portugués, (no los distingo, pese a mi ascendencia) XD.

¿Libertad u orden social? (II)

28 marzo 2009 en 6:42 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Pienso que no lo he dicho todo sobre el video que vimos en clase de economía, hace unos días:

Porque el video te plantea siempre que la cosa es por culpa de que “los ricos son cada vez más ricos, y los pobres son cada vez más pobres”: lo coloca en el lugar de la avaricia, y ofrece como solución controlar la riqueza –sistema socialista antimercantilista, que en última instancia desemboca, a mi juicio, en una pérdida de la libertad-.

                Contra esta concepción, recuerdo una reflexión del catedrático de metafísica Alejandro Llano, quien, en un artículo en “La Gaceta de los Negocios”, afirmaba que la crisis económica se debe en una parte muy importante a una crisis moral, y no tanto al sistema como algunos piensan.

                Y sólo es necesario pensar un poco para comprobar que los grandes fraudes –Madoff y familia –y los comportamientos irresponsables de las élites sociales –con las hipotecas sub-prime y las crisis ninja de Leopoldo Abadía- son los que han propiciado una crisis económica que en otros tiempos se debía a la escasez de recursos.

                Y es aquí donde dejo el debate: ¿Realmente se ha de escoger entre tendencia a la libertad o tendencia al orden, o bastaría con la educación en valores para un mundo más justo? ¿O es la formación de valores solamente un modo de buscar el orden frente a la libertad? ¿Valores y libertad son conceptos antagónicos? ¿Corrompe el dinero? ¿El hombre es capaz de ser justo cuando puede beneficiarle la injusticia?

                Cuantas preguntas sin resolver… Escribiré sobre cada uno de los anteriores en algún momento.

Sobre la independencia intelectual (I)

23 marzo 2009 en 2:05 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Mucha gente opina que la libertad intelectual consiste en componer el personal código ético y deontológico, sin obedecer a ideas no concebidas por uno; a lo sumo, breves influencias de autores reconocidos, y sólo a modo de inspiración.

No perciben estas personas qeu no es más libre el que más cruces tiene en el camino, sino el que antes y con mayor seguridad escoge; y que tampoco es más independiente aquel que pone a su coche mermelada en el depósito, porque no le gusta el olor a gasolina.

Otros, para apoyar su “independencia”, afirman: “el bien y el mal son creaciones humanas, porqeu los animales no las tienen: y por tanto es el individuo quien debe crearlas, y no someterse al modelo que le venga impuesto socialmente”. No es, desde mi punto de vista, un razonamiento lógico; quizá, sería más acertada la conclusión “la moral hace al hombre”, en lugar de la tan aclamada “el hombre hace la moral”.

Aunque puedo estar equivocado.

¿Libertad u Orden Social?

13 marzo 2009 en 6:24 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Ayer, como había huelga universitaria los que decidimos no suscribir la huelga tuvimos, en lugar de clase, un video y un congreso.

 

El video lo pusieron en clase de economía, asignatura que imparte desde hace dos semanas una profesora nueva que es bastante menos liberal que la que no daba antes.

                Era el típico film antiglobalización, con imágenes fuertes y alusiones al “poder en la sombra” que rige nuestras conciencias y nuestras vidas, con un par de intelectuales de izquierdas y dos misioneros denunciando la deplorable situación de África, y acusando a Europa y a los EE.UU. de no hacer nada.

                “Menuda roja, pensareis (…) pero la economía es una ciencia social, y, como tal, no existe de modo aséptico (…) que no os cuenten milongas; hay que mojarse…” Estas han sido, más o menos, las palabras de la profesora al acabar el video, a modo de epílogo. Pues bien, me voy a mojar:

                Y siento decir a Anarel que voy a volver por los cerros de Úbeda. Porque un intelectual francés afirmaba en el video –y es casi con lo único con lo que me he quedado-: “Ante semejante problema, no me vale ningún humanismo, ningún escrúpulo moral” y, quizá pese a mi incultura, me ha parecido una soberana insensatez: porque si criticas una situación que te parece injusta, lo haces en virtud de una concepción de lo justo más allá de lo que “establezca el ministro de justicia”, es decir, hablas de una verdad moral, que en ningún caso llamarás escrúpulo, sino convicción.

                En resumidas cuentas, me parecía contradictorio. Pero, como siempre, puedo estar equivocado.

Página siguiente »

Blog de WordPress.com.
Entries y comentarios feeds.