La utopía de la reja

31 mayo 2009 en 7:50 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Hace unas semanas tuvo lugar un evento en Ciudad Universitaria a favor de la 3ª República, con dos ponentes de excepción: Cayo Lara (coordinador de IU) y Julio Anguita (histórico del partido). Fue una convocatoria a la que, casi sin excepción, acudieron afiliados y simpatizantes de izquierda unida y de otros grupos aún más a la izquierda.

A la polarización del acto podríamos sacarle la misma “bipolarización” que vio un amigo mío, nacionalista y de izquierdas, en las banderas que acompañaron a los manifestantes contra el aborto, hace pocas semanas: si se pretende movilizar a la sociedad, no hay porque sacar a relucir lo que nos separa.

Julio Anguita, en un acto por la 3ª República

Julio Anguita, en un acto por la 3ª República

Pero no voy a hablar de eso hoy, porque Julio Anguita dijo en su intervención una frase a la que me he permitido sacarle punta, por supuesto impunemente: “No he conocido ninguna utopía irrealizable.

Pienso que la frase, que lo que venía a decir era que “si no sale es porque no le echamos c…”, también revelaba un segundo significado: todas las utopías son, en sentido estricto, realizables, porque son modos teóricos de organización social, que en el papel parecen beneficiosos para la sociedad en general, pero que precisan de cambios drásticos de configuración. Por tanto, el problema no es tanto que sea o no realizable, sino más bien, si sobre el papel se le encuentran errores que hagan desaconsejable su aplicación práctica. Y eso es, exactamente, lo que me parece que le ocurrió al marxismo en general.

Conste, antes de mi desglose, que admiro profundamente a todos los marxistas que conozco –ya sean trotskistas, leninistas, estalinistas o maoístas –porque  demuestran un compromiso con sus ideas que ha creado en ellos verdadera virtud. Virtud que ya desearíamos los cristianos muchas veces. Además, es bastante probable que mis conclusiones sean fruto de la ignorancia, pues no he leído nada marxista, ni a favor ni en contra. Convencido de que ocurrirá algo por el estilo, adelanto mis disculpas.

Cayo Lara

Cayo Lara

Pero a lo que iba. Julio Anguita habló en realidad de la utopía republicana, y contra ello no tengo nada, pues me considero republicano –aunque tengo que decir que no consta ésta entre las ideas por las que me jugaría el pellejo a día de hoy –. Yo  me quiero centrar más en la utopía comunista, porque me parece más interesante, y porque, pese a que el mundo le haya dado un poco la espalda, sigue teniendo bastante eco en la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, además de que aún mucha gente tiene una vinculación afectiva –aunque ya no ideológica o política –con el puño en alto y la Internacional.

Considero al marxismo como un buen diagnóstico y una mala solución. Era evidente la injusta situación del obrero industrial del siglo XIX; era necesaria una situación más justa. Y a Marx se le ocurrió la idea de la lucha.

No atacaré hoy la “lucha de clases”, porque ya ha sido combatida muchas veces. A quienes tengan interés por saber qué pienso sobre esto, recomiendo la lectura de “Rerum Novarum” del Papa León XIII, o de “Centésimus Annus”, de Juan Pablo II, del mismo modo que se puede echar mano de la teoría del “distribucionismo” inglés, creada por Robert Hugh Benson, Gilbert K. Chesterton, y otros intelectuales británicos. No deja de ser otra utopía.

Pero yo hoy quiero ceñirme –desde mi incultura –a lo que el marxismo llama problema del sistema capitalista. Los pocos videos antiglobalización que he visto en clase, o los manifiestos comunistas que he leído en mi facultad hablan siempre de la Empresa Privada y del empresario como quien habla de un corrupto sin precedentes, lo que me parece un planteamiento algo maniqueo; primero, porque ignora que es tan empresario el dueño de Mc Donnald’s como el zapatero de la esquina; y segundo, porque afirma implícitamente que frente al poder al hombre sólo le cabe corromperse.

Esta idea de la corrosión humana, propia de las culturas post luteranas como la alemana y las tierras centroeuropeas, es la que crea también la paradójica idea comunista de “naturalización” que vimos en clase de teoría de la información con motivo de un texto de Goffmann.  Pero esto es harina de otro costal. Haré una segunda parte otro día. De momento, aquí queda lo dicho.

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Yo fui masón

17 febrero 2009 en 6:11 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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Maurice Caillet perteneció a la Gran Logia de Oriente masónica durante 15 años. Médico, cientificista y ateo, experimentó un porceso de conversión a través de diferentes personas que fue tratando, hasta bautizarse y unirse al movimiento carismático.

En este libro que me he leido en una mañana -es muy breve y engancha -lo cuenta todo: los rituales de iniciación, los métodos, las influencias, los principios… Y las incompatibilidades entre cristianismo y masonería, y demás problemas.

No quiero ponerme dogmático porque, como el mismo autor reconoce, reza a diario por la conversión de los masones, quienes, en muchos casos, actúan de buena fe.

Yo sólo digo que lo leáis. Esta en libros libres, editorial que, por lo demás, no me gusta especialmente. El proceso de conversión está muy bien relatado y es profundamente intelectual.

El 26 examen de Economía. Hasta entonces.

Sobre la bondad de las personas

23 octubre 2008 en 6:52 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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En diversas ocasiones he escuchado a personas del ámbito de la cultura – en especial del cine y el teatro- quejarse de la actual crisis de talento que invaden a los guionistas desde hace lustros.

A muchos se les oye suspirar por tiempos pasados; la belle epoque, el glamour…

Hoy he visto un clásico. Y no un clásico cualquiera; era un film de Capra.

“Un gangster para un sueño” cuenta la historia de Dandee, un mafioso que debe su suerte a las manzanas que le vende una pordiosera alcohólica.

Any, que así se llama la vagabunda, engaña a su hija, que vive en Venecia, haciéndole creer por correspondencia que vive entre os lujos de la aristocracia americana.

Cuando la hija anuncie su visita a Nueva York para presentar a su prometido -un conde italiano-, Any no tendrá más remedio que acudir a Dandee.

Espectacular. Siento que mis reseñas cinematográficas parezcan desconocer la ponderación, pero es que el guión es agilísimo, la trama trepidante, las interpretaciones soberbias, la tensión palpable, las situaciones tragicómicas, os sentimientos humanos, la expectación creciente… Y el final feliz. Creo que eso es lo que más me gusta de Capra: es capaz de denunciar con una sonrisa; te obliga a reflexionar sin pretender hundirte. No esconde la realidad, pero tampoco la exagera ni tremendiza.

Quizá vendría bien prestar más atención a los clásicos. Quizá.

Le pongo un 10. Y porque no hay más. Por de pronto, me quedo con las ganas de ver otra más de este insigne director.

Y si algún lector ha llegado hasta aquí leyendo, me dirá ¿Y a qué ese título? En realidad obedece a dos razones: la primera, es que mis audiencias bajan rotundamente cuando mis textos tratan de crítica artística, y eso no sé como remediarlo; la segunda razón es muy simple: todos los personajes de Capra rozan la caricatura utópica, pero eso es lo que les hace fascinantes: cada cual con sus miserias, acaban siendo la representación perfecta del humanismo y el derecho cristiano, que pretende el bien social, no la muralla entre egoísmos.

Creo que desarrollaré en otro texto esta última idea. Un saludo.

 

Los perros ladran – Truman Capote

19 octubre 2008 en 11:59 am | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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La editorial anagrama publicó hace pocos años una recopilación de artículos descriptivos y relatos breves ue conforman la que podría ser una biografía no-oficial del autor.

Yo he tenido el gusto amargo e irascible de dedicarle mis horas durante el último mes. Lo he leído despacio, admirando y compadeciendo a un tiempo su maestría con la pluma, y su desdicha vital, fruto de no tener ninguna idea clara.

Con todo, el libro contiene relatos verdaderamente memorables. Capote muestra en cada página lo que quiere enseñar: te emboba con un pisapapeles, o te tiene en vilo con las peripecias de un cuervo italiano sin alas, o con la compañia de teatro Porgy & Bess, formada en su totalidad por negros, recurriendo Rusia en una gira cuanto menos pintoresca…

Truman es en esta obra el descriptor de lo intrascendente. Te cuenta miles de detalles que en reañidad no tienen ninguna importancia.

Pero acabas de leerlo, y te das cuenta de que has viajado en el mismo barco: has visto la misma España depauperadad e lso años cuarenta; la misma miseria moral de la Rusia comunista; has sentido una angustia vital sin motivo; no has dormido por la noche, porque la cama del tren era incómoda y porque has estado reflexionando sobre la muerte…

Un libro de estética sin ética. Como su autor. Un espectácular dominio del lenguaje, al servicio de una causa insuficiente.

Un ególatra, un genio.

De los tipos de familia y su longitud

18 octubre 2008 en 11:25 am | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Hace años discutía con varios de clase sobre las ventajas y desventajas de tener más o menos hijos. Con decir que tengo ocho hermanos hago evidente al público la que era –y es- mi postura.

 

La discusión era bastante dispersa –como casi todas las que mantuve en mi etapa escolar- y si se agotaba una perspectiva de ataque en alguno de los bandos, se solía abordar otra, sin que quedase claro quién se había llevado el gato al agua.

 

Pero, como solía pasar, al final, alguien soltó el argumento que me tocaba –y me toca-  la fibra: “Cuantos más hijos tengas, menos te dará el tiempo para darle cariño a cada uno, es decir, les quieres menos”.

 

Como ya he dicho, me calcinan, y volqué mi calcinamiento sobre el desprevenido combatiente:

 

          Mis padres tienen nueve hijos. Mi madre nos dedica casi la totalidad de la jornada –porque le da la gana, debía haber incluido por entonces-. Mi padre, por el contrario, no puede dedicarnos tanto tiempo, pues trabaja remuneradamente para sacar adelante la economía familiar; ero, a cambio, cuando llegaba a casa y yo era pequeño, se quitaba la corbata y –cansado como vendría- se tiraba al suelo para jugar, durante el tiempo que nos quedase hasta acostarnos, a las tinieblas, a los barcos, a los animales… O a lo que terciara. Y dudo que fuera lo que más le apetecía –en aquellos lejanos años, también existía el fútbol, y la cerveza de antes de cenar, y la tranquilidad de un sofá, y la compañía de su mujer…- pero él jugaba con los cinco que éramos entonces, y nos hacía sentir muy queridos… Pese a ser cinco.

          Bueno, ya –era evidente que, tras esa perorata, no daba para mucha discusión- es que tu padre será un santo.

 

En aquel momento me pareció la respuesta evasiva de quien quiere abordar otra “perspectiva” más maleable de la discusión. Y, en cierta medida, así era, y así hicimos.

 

Luego, con los años, he recordado mucho esa discusión, que se podría resumir en dos lemas, uno popular y otro de autor:

 

El problema no es la cantidad, sino la calidad”, el primero; y “Estas crisis mundiales son crisis de santos”, el segundo.

 

Os toca.

Sexo, fe y Matrimonio

2 octubre 2008 en 11:43 am | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Recuerdo una discusión el año pasado con varios de clase, sobre el tema que da título a esta entrada. Una de las chicas que participaba en la discusión argumentaba que “lo de mantenese virgen hasta el matrimonio era porque no se conocían los métodos anticonceptivos, y, por tanto, era muy peligroso tener un niño sin un padre que le mantuviese.” No recuerdo que respondí, pero pensando fríamente se me ocurren unas cuantas respuestas:

1º Métodos naturales anticonceptivos han existido toda la vida. Y amantes también.

2º Viene a decir que ANTES sexo y fecundidad venían juntos, y ahora se pueden separar. Lo cual no deja de ser estúpido, porque si iban juntos no es por casualidad: es evidente que la función de la sexualidad es la perpetuación de la especie, y la atracción sexual por ambos polos, el mecanismo del que se sirve la Naturaleza para alcanzar ese fin. Por tanto, quien asegure haber logrado “separarlas”, lo que tiene que decir es que ha conseguido destruir un mecanismo natural.

3º LA libertad humana ha existido siempre. Pero la libertad se desarrolla por virtudes, no por impulsos. Y las virtudes son hábitos operativos buenos.

4º Si no se distingue cual es el límite para tener una posible relación sexual, (¿noviazgo? ¿Qué es noviazgo?), lo que se consigue es una dilapidación del orden natural de la sexaulidad.

 

Creo que se me entiende.

Actos inmanentes y eutanasia

26 septiembre 2008 en 5:25 pm | Publicado en Uncategorized | 1 comentario
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Aristóteles definió en su antropología las acciones del hombre como siempre inmanentes (esto es: todo lo que hace el sujeto le acaba afectando a él personalmente) y algunas de estas, com transeuntes (el fin de la acción está fuera del ejecutor.)

Yo le veo su aplicación con la eutanasia. Para los que pensamos que esto es un delito, y que además no sería regulable, y que podría incurrir en un fraude poco legislable y que costaría vidas humanas (lo peor que se puede perder), se puede decir también una cosa: más allá de que el afectao en cuestión pida ser asesinado (no iba a poner “eutanasiado” porque es mentir), no es un acto moralmente bueno, por más que él lo pida: entre otras cosas porque el que se aplique en cumplir con los deseos del enfermo, por la inmanencia del actuar humano, podría decirse sobre la marcha que se ha convertido en asesino.

Y es fuerte, pero no deja de ser cierto.

El magistrado, la justicia y la constitución

25 septiembre 2008 en 7:37 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Me han sorprendido estos dos artículos, y os los linkeo hoy como post.

http://www.elconfidencialdigital.com/Blog.aspx?IdBlog=5&IdSeccionesBlogs=12

y

http://www.elconfidencialdigital.com/Blog.aspx?IdBlog=1&IdSeccionesBlogs=4

 

Os los dejo para vuestra reflexión.

El aborto y la vida (II)

24 septiembre 2008 en 11:08 am | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Ayer, leyéndo en no sé que blog, escuché -o más bien, leí- la siguiente afirmación: “son sólo células”.

Qué duda cabe que tenía razón. Igual que yo. Biológicamente, soy un conjunto de células que interaccionan entre sí, y que, separadas del conjunto, mueren.

El problema está en que, si legislamos en base a la biología, la liamos.

Los derechos no se dan por el número de células de que se goce-si no, pobres mutilados-; los derechos humanos se dan a los seres humanos (que, sí, también son malditas células).

Y, ¿Qué es un ser humano?

Brillante pregunta. No pretendo resolver aquí por mis narices un debate de más de tres mil años. Pero sí puedo decir que distingue a una persona de otra,( aparte de que no puedan estar ubicadas en el mismo punto): en términos biológicos, su código genético, único, intransferible, y común a todas las células de un “organismo”.

Y, ¿Cuándo se crea el código genético de un ser humano?

RESPUESTA: En la concepción. En el momento de el apareamiento de gametos, los ADN de ambos se mezclan, por un mecanismo que escapa a mi corta mente de periodistas. Ya hay un nuevo ADN, distinto al de todas las demás células de la madre que le rodéan, y distinto también al del padre.

Curioso, ¿Verdad?

El Aborto y la vida

18 septiembre 2008 en 4:40 pm | Publicado en Uncategorized | 3 comentarios
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El gobierno ha vuelto a sorprendernos con una de sus iniciativas.

Estuve este verano con un catedrático de Derecho Constitucional que afirmaba que “ZP no se va a atrever porque es un tema que genera un gran conflicto social”, argumentando que no querrían perder más votos. Es evidente que la democracia de audiencias se ha vuelto a pasar de moda: el PSOE tiene una ideología y un programa que piensa imponer sí o sí.

Pero es  que el tema del aborto es un punto clave. Lo es, porque responde a la visión socialista de la mujer “liberada”, pero que también responde al concepto socialista de “vida” y de “verdad”.  En efecto: la crudezade las imágenes de abortos sólo pueden resultar impermeables para el que cierra los ojos a la verdad con el velo de la ideología.

Es, por demás, asombroso, que se atrevan a revocar la sentencia del Constitucional: pero no es la primera vez.

El Tribunal mencionado, declaró la vida del nascíturus como protegible, y estableció claramente una despenalización contra el que cometiese un aborto bajo ciertas circunstancias. Esto es: como no castigar al ladrón que se muere de hambre. Con lo que consiguen transformar la escepción en derecho. Darle la vuelta a la tortilla, con todas sus consecuencias.

Podría seguir, pero creo que acabaría por perder los papeles ante un tema que me indigna. Dejémoslo por hoy.

Sinceramente, creoq ue en otros temas puedo estar equivocado, o que la postura opuesta tiene argumentos suficientes. En este tema NO PUEDO ADMITIRLO.

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