Sobre la bondad de las personas

23 octubre 2008 de 6:52 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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En diversas ocasiones he escuchado a personas del ámbito de la cultura – en especial del cine y el teatro- quejarse de la actual crisis de talento que invaden a los guionistas desde hace lustros.

A muchos se les oye suspirar por tiempos pasados; la belle epoque, el glamour…

Hoy he visto un clásico. Y no un clásico cualquiera; era un film de Capra.

“Un gangster para un sueño” cuenta la historia de Dandee, un mafioso que debe su suerte a las manzanas que le vende una pordiosera alcohólica.

Any, que así se llama la vagabunda, engaña a su hija, que vive en Venecia, haciéndole creer por correspondencia que vive entre os lujos de la aristocracia americana.

Cuando la hija anuncie su visita a Nueva York para presentar a su prometido -un conde italiano-, Any no tendrá más remedio que acudir a Dandee.

Espectacular. Siento que mis reseñas cinematográficas parezcan desconocer la ponderación, pero es que el guión es agilísimo, la trama trepidante, las interpretaciones soberbias, la tensión palpable, las situaciones tragicómicas, os sentimientos humanos, la expectación creciente… Y el final feliz. Creo que eso es lo que más me gusta de Capra: es capaz de denunciar con una sonrisa; te obliga a reflexionar sin pretender hundirte. No esconde la realidad, pero tampoco la exagera ni tremendiza.

Quizá vendría bien prestar más atención a los clásicos. Quizá.

Le pongo un 10. Y porque no hay más. Por de pronto, me quedo con las ganas de ver otra más de este insigne director.

Y si algún lector ha llegado hasta aquí leyendo, me dirá ¿Y a qué ese título? En realidad obedece a dos razones: la primera, es que mis audiencias bajan rotundamente cuando mis textos tratan de crítica artística, y eso no sé como remediarlo; la segunda razón es muy simple: todos los personajes de Capra rozan la caricatura utópica, pero eso es lo que les hace fascinantes: cada cual con sus miserias, acaban siendo la representación perfecta del humanismo y el derecho cristiano, que pretende el bien social, no la muralla entre egoísmos.

Creo que desarrollaré en otro texto esta última idea. Un saludo.

 

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Los perros ladran – Truman Capote

19 octubre 2008 de 11:59 am | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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La editorial anagrama publicó hace pocos años una recopilación de artículos descriptivos y relatos breves ue conforman la que podría ser una biografía no-oficial del autor.

Yo he tenido el gusto amargo e irascible de dedicarle mis horas durante el último mes. Lo he leído despacio, admirando y compadeciendo a un tiempo su maestría con la pluma, y su desdicha vital, fruto de no tener ninguna idea clara.

Con todo, el libro contiene relatos verdaderamente memorables. Capote muestra en cada página lo que quiere enseñar: te emboba con un pisapapeles, o te tiene en vilo con las peripecias de un cuervo italiano sin alas, o con la compañia de teatro Porgy & Bess, formada en su totalidad por negros, recurriendo Rusia en una gira cuanto menos pintoresca…

Truman es en esta obra el descriptor de lo intrascendente. Te cuenta miles de detalles que en reañidad no tienen ninguna importancia.

Pero acabas de leerlo, y te das cuenta de que has viajado en el mismo barco: has visto la misma España depauperadad e lso años cuarenta; la misma miseria moral de la Rusia comunista; has sentido una angustia vital sin motivo; no has dormido por la noche, porque la cama del tren era incómoda y porque has estado reflexionando sobre la muerte…

Un libro de estética sin ética. Como su autor. Un espectácular dominio del lenguaje, al servicio de una causa insuficiente.

Un ególatra, un genio.

Trafalgar

23 septiembre 2008 de 11:37 am | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Cabo Trafalgar, enésimo libro de Arturo Pérez-Reverte, es, desde mi humilde punto de vista, una obra de arte. Tanto la ágil y original forma narrativa del autor, como la impresionante trama, la hacen simplemente una de las mejores novelas bélicas que he leido. Unido a los conocimientos náuticos del autor, natural del cartagena, tenemos una auténtica maravilla en lo que a documentación y conocimientos se refiere.

El libro, cuenta la historia del navío español Antilla, fletado con otros cuantos de la Armada española para ayudar a los franceses en su lucha contra la disciplinada marina inglesa. Por curpa de la incompetencia del hombre al mando (Vilenef, como le llaman los españoles) se ven en una encerrona -la batalla de Trafalgar- de la que intentan salir lo mejor parados que sea posible.

Sorprende todo, desde las descripciones, hasta la ausencia total de “marrones sexuales” (debilidad del autor) y la ausencia de anticlericalismos (también frecuentes en Reverte).

Si hay que echarle en cara algo, es quizá -y no es ningún demérito- su marcado “españolismo” (demasiado rural, burro, cristiano sin saber por qué, e irreflexivo, con muy malos líderes pero muy valiente), y “antigabachismo”(ridiculiza a menudo su caracter aristocrático, traduce frases del español al francés como le viene en gana, les tilda más de una vez de cobardes…) que ya le hicieron célebre en La sombra del águila.

Para todo aquel que quiera escuchar una buena historia, para el que quiere otra versión del “master & commander”, o para cualquiera, porque es un libro que no te deja soltar. Magnífico.

Visita al Valle de los Caidos

1 septiembre 2008 de 6:55 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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 Hace unas dos semanas fui de excursión al Escorial, y, de paso, visitamos el Valle de los Caidos, porque yo no había ido nunca y me apetecía conocerlo.

Lo cierto es que iba co ilusión: varias veces, al pasar por la zona para ir a Segovia y otros sitios, me había emocionado al ver la gran cruz erguida sobre la montaña, imponente. Y, sí, imponente era, hasta decir basta. Todas las imágenes que vi medían más de diez metros. La estructura era impresionante.

Sin embargo, al entrar me dio un especie de escalofrío que no me abandonó hasta que no salí del templo. Durante toda la visita admiré la hermosura y el tamaño de las esculturas, los tapices y las capillas a las diferentes advocaciones de la virgen. Pero en toda la visita me sentí como en un templo pagano: la misma sensación que me habría dado al visitar una mezquita o una sinagoga. Sí, era un templo católico, posíblemente el más impresionante de los construidos en el siglo XX. Pero era un templo construido para otro dios. Hay cruces por todas partes, sí, pero son cruces españolas: cruces que exaltan la virilidad de la raza hispana, la supremacía del español católico-rancio. Era un monumento, construido por Franco y para Franco. No me cupo la menor duda en toda la visita. Y como mi Dios, ni era bajito, ni era gallego, pues no me removía a la piedad.

Esas son las conclusiones que saco de una visita que no duró ni media hora.

No se me escandalicen ni los pros ni los contras: no me he vuelto comunista: dejémoslo en que no me gustó.

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