El eje marcha hacia Oriente

17 enero 2011 en 12:00 pm | Publicado en Asia, China, Economía Global, Sociopolítica | Deja un comentario
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La economía china se acerca a la norteamericana
La economía china se acerca a la norteamericana

El año 2011 se ha despertado con premoniciones apocalípticas del ya casi trending topic final de la hegemonía de los EE.UU. El poder se desplaza a China, que sigue, sin embargo, sin mostrar avances considerables en Derechos Humanos, pero cuya economía crece exponencialmente, duplicándose cada siete años aproximadamente. Si bien la economía estadounidense aún triplica a la china, The Economist ya ha ubicado el traslado de poder para el año 2019. Bien es verdad que otros Continue Reading El eje marcha hacia Oriente…

Keynes is dead

3 junio 2009 en 7:28 pm | Publicado en Uncategorized | 4 comentarios
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Ha entrado por casualidad en mi blog un blogger muy interesante: el me ha linkado en el suyo, y yo le hago publicidad porque parece un tipo interesante.

Como estoy de exámenes y no me da para estrujar la cabeza, conformaos con eso durante unos días.

Anuncio para rojos: “El autor sostiene que la sociedad se organiza mejor a través de un sistema de libre mercado. Toda persona tiene derecho a la vida, a la propiedad privada y no ser coaccionado ni agredido. En definitiva, a diferencia de los sistemas actuales, un sistema puramente capitalista.” (Cita textual)

La utopía de la reja

31 mayo 2009 en 7:50 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Hace unas semanas tuvo lugar un evento en Ciudad Universitaria a favor de la 3ª República, con dos ponentes de excepción: Cayo Lara (coordinador de IU) y Julio Anguita (histórico del partido). Fue una convocatoria a la que, casi sin excepción, acudieron afiliados y simpatizantes de izquierda unida y de otros grupos aún más a la izquierda.

A la polarización del acto podríamos sacarle la misma “bipolarización” que vio un amigo mío, nacionalista y de izquierdas, en las banderas que acompañaron a los manifestantes contra el aborto, hace pocas semanas: si se pretende movilizar a la sociedad, no hay porque sacar a relucir lo que nos separa.

Julio Anguita, en un acto por la 3ª República

Julio Anguita, en un acto por la 3ª República

Pero no voy a hablar de eso hoy, porque Julio Anguita dijo en su intervención una frase a la que me he permitido sacarle punta, por supuesto impunemente: “No he conocido ninguna utopía irrealizable.

Pienso que la frase, que lo que venía a decir era que “si no sale es porque no le echamos c…”, también revelaba un segundo significado: todas las utopías son, en sentido estricto, realizables, porque son modos teóricos de organización social, que en el papel parecen beneficiosos para la sociedad en general, pero que precisan de cambios drásticos de configuración. Por tanto, el problema no es tanto que sea o no realizable, sino más bien, si sobre el papel se le encuentran errores que hagan desaconsejable su aplicación práctica. Y eso es, exactamente, lo que me parece que le ocurrió al marxismo en general.

Conste, antes de mi desglose, que admiro profundamente a todos los marxistas que conozco –ya sean trotskistas, leninistas, estalinistas o maoístas –porque  demuestran un compromiso con sus ideas que ha creado en ellos verdadera virtud. Virtud que ya desearíamos los cristianos muchas veces. Además, es bastante probable que mis conclusiones sean fruto de la ignorancia, pues no he leído nada marxista, ni a favor ni en contra. Convencido de que ocurrirá algo por el estilo, adelanto mis disculpas.

Cayo Lara

Cayo Lara

Pero a lo que iba. Julio Anguita habló en realidad de la utopía republicana, y contra ello no tengo nada, pues me considero republicano –aunque tengo que decir que no consta ésta entre las ideas por las que me jugaría el pellejo a día de hoy –. Yo  me quiero centrar más en la utopía comunista, porque me parece más interesante, y porque, pese a que el mundo le haya dado un poco la espalda, sigue teniendo bastante eco en la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, además de que aún mucha gente tiene una vinculación afectiva –aunque ya no ideológica o política –con el puño en alto y la Internacional.

Considero al marxismo como un buen diagnóstico y una mala solución. Era evidente la injusta situación del obrero industrial del siglo XIX; era necesaria una situación más justa. Y a Marx se le ocurrió la idea de la lucha.

No atacaré hoy la “lucha de clases”, porque ya ha sido combatida muchas veces. A quienes tengan interés por saber qué pienso sobre esto, recomiendo la lectura de “Rerum Novarum” del Papa León XIII, o de “Centésimus Annus”, de Juan Pablo II, del mismo modo que se puede echar mano de la teoría del “distribucionismo” inglés, creada por Robert Hugh Benson, Gilbert K. Chesterton, y otros intelectuales británicos. No deja de ser otra utopía.

Pero yo hoy quiero ceñirme –desde mi incultura –a lo que el marxismo llama problema del sistema capitalista. Los pocos videos antiglobalización que he visto en clase, o los manifiestos comunistas que he leído en mi facultad hablan siempre de la Empresa Privada y del empresario como quien habla de un corrupto sin precedentes, lo que me parece un planteamiento algo maniqueo; primero, porque ignora que es tan empresario el dueño de Mc Donnald’s como el zapatero de la esquina; y segundo, porque afirma implícitamente que frente al poder al hombre sólo le cabe corromperse.

Esta idea de la corrosión humana, propia de las culturas post luteranas como la alemana y las tierras centroeuropeas, es la que crea también la paradójica idea comunista de “naturalización” que vimos en clase de teoría de la información con motivo de un texto de Goffmann.  Pero esto es harina de otro costal. Haré una segunda parte otro día. De momento, aquí queda lo dicho.

¿Libertad u orden social? (II)

28 marzo 2009 en 6:42 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Pienso que no lo he dicho todo sobre el video que vimos en clase de economía, hace unos días:

Porque el video te plantea siempre que la cosa es por culpa de que “los ricos son cada vez más ricos, y los pobres son cada vez más pobres”: lo coloca en el lugar de la avaricia, y ofrece como solución controlar la riqueza –sistema socialista antimercantilista, que en última instancia desemboca, a mi juicio, en una pérdida de la libertad-.

                Contra esta concepción, recuerdo una reflexión del catedrático de metafísica Alejandro Llano, quien, en un artículo en “La Gaceta de los Negocios”, afirmaba que la crisis económica se debe en una parte muy importante a una crisis moral, y no tanto al sistema como algunos piensan.

                Y sólo es necesario pensar un poco para comprobar que los grandes fraudes –Madoff y familia –y los comportamientos irresponsables de las élites sociales –con las hipotecas sub-prime y las crisis ninja de Leopoldo Abadía- son los que han propiciado una crisis económica que en otros tiempos se debía a la escasez de recursos.

                Y es aquí donde dejo el debate: ¿Realmente se ha de escoger entre tendencia a la libertad o tendencia al orden, o bastaría con la educación en valores para un mundo más justo? ¿O es la formación de valores solamente un modo de buscar el orden frente a la libertad? ¿Valores y libertad son conceptos antagónicos? ¿Corrompe el dinero? ¿El hombre es capaz de ser justo cuando puede beneficiarle la injusticia?

                Cuantas preguntas sin resolver… Escribiré sobre cada uno de los anteriores en algún momento.

¿Libertad u Orden Social?

13 marzo 2009 en 6:24 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Ayer, como había huelga universitaria los que decidimos no suscribir la huelga tuvimos, en lugar de clase, un video y un congreso.

 

El video lo pusieron en clase de economía, asignatura que imparte desde hace dos semanas una profesora nueva que es bastante menos liberal que la que no daba antes.

                Era el típico film antiglobalización, con imágenes fuertes y alusiones al “poder en la sombra” que rige nuestras conciencias y nuestras vidas, con un par de intelectuales de izquierdas y dos misioneros denunciando la deplorable situación de África, y acusando a Europa y a los EE.UU. de no hacer nada.

                “Menuda roja, pensareis (…) pero la economía es una ciencia social, y, como tal, no existe de modo aséptico (…) que no os cuenten milongas; hay que mojarse…” Estas han sido, más o menos, las palabras de la profesora al acabar el video, a modo de epílogo. Pues bien, me voy a mojar:

                Y siento decir a Anarel que voy a volver por los cerros de Úbeda. Porque un intelectual francés afirmaba en el video –y es casi con lo único con lo que me he quedado-: “Ante semejante problema, no me vale ningún humanismo, ningún escrúpulo moral” y, quizá pese a mi incultura, me ha parecido una soberana insensatez: porque si criticas una situación que te parece injusta, lo haces en virtud de una concepción de lo justo más allá de lo que “establezca el ministro de justicia”, es decir, hablas de una verdad moral, que en ningún caso llamarás escrúpulo, sino convicción.

                En resumidas cuentas, me parecía contradictorio. Pero, como siempre, puedo estar equivocado.

¡Qué bello es vivir!

22 diciembre 2008 en 1:00 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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que-bello-es-vivir

“Dios mío, George no ha pensado nunca en sí mismo, ayúdale”

“Señor mío, no soy de rezar mucho, pero si estas ahí… si estás ahí sácame de esta”

“Dios, ayuda a Papá”

Con estas oraciones “voz en off”  ý la cámara recorriendo un pueblo nevado, comienza la película de Capra más intimista: “¡Qué bello es vivir!”. George Bailey es un tipo corriente, que heredó sin quererlo el empleo de su padre: una compañía de empréstitos que hace la vida más llevadera -por la encomieable labor que ejecuta-  a los vecinos del pueblo. Dios mandará a Clarence, un angel que desea conseguir sus alas -aun no lo ha conseguido, ¡Es un poco torpe!- a ayudar a George cuando este se vea en el mayor apuro de su vida.

En esta película de la que no puedo decir nada más -la destriparía, y soy de los que piensan que hay que verla unas cuantas veces- es, de las cuatro que he visto de Capra, la más intimista, y la más cristiana: hasta el malo cree en Dios, y todos los valores y argumentos que George opone al temible señor Potter son de dolorosísima raigambre cristiana.

Permiten observar una vez más la agilidad de Capra en el narrar -cuenta con diálogos inteligentísimos, con el habitual James Steward que hace de chico listo y payasete- pero muestra lo que es el amor -y como no es tan malo hablar de “entrega” en lugar de “cosquilleo”… Y para mis lectores más marxistas, es una crítica implacable al Capitalismo (“no todo son datos y negocios: también hay personas señor Potter”– “Admirable frase, pero es sólo una parrafada idealista, y yo tengo cosas que hacer”).

Otra joya ¿Qué más se le puede pedir?

Sobre la Humanidad

16 noviembre 2008 en 5:47 pm | Publicado en Uncategorized | 3 comentarios
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john-nash-juegos

 

Elijo no verlos”. Esa es quizá una de las frases que definen el tema de la película Una mente maravillosa. Y es un fiel reflejo de lo que los filósofos llaman “diferencia de modo  y no de grado”. No es literal la cita fílmica,  pero me hizo mucha gracia.

 

Quizá no se comprenda del todo la expresión sin un contexto: John Nash, matemático, esquizofrénico e inteligentísimo Premio Nobel de Economía, consigue vencer a los efectos de su enfermedad mental, aceptando lo que es, y eludiendo racionalmente los síntomas. Lo pasa mal: sufre recaídas de unas ilusiones dolorosísimas, llega a agredir a su mujer, sospecha que es perseguido por agentes comunistas, y cree observar patrones de mensajes comunistas en clave en cualquier anuncio de tabaco.

 

¿Cómo vence? Con mucha lucha, es evidente. Pero principalmente lo que utiliza es la humanidad, mal que suene a película de azúcar. Y la frase de arriba toma todo su sentido: cuando, ya anciano, y profesor de matemáticas, a John le proponen para el Nobel, y mandan a un emisario para que compruebe su cordura, Nash es preguntado sobre su actual salud mental. “¿Se refiere a las ilusiones? Oh, siguen estando allí. Lo que pasa es que decidí ignorarlas, hasta que se cansaran de mí. Elijo no verlas”.

 

Creo que es precisamente esa frase la que resume con mayor precisión lo que representa a la condición humana: la elevación natural del hombre sobre sus condicionantes naturales –o físicos-. Superar nuestros defectos –de carácter, de enfermedad, de costumbre-, estar por encima de nuestras inclinaciones –y de los malos deseos- es lo que nos hace más humanos, más allá de lo que pensase Rosseau.

 

 El hombre no es bueno por naturaleza: se hace bueno o malo con las decisiones que libremente asume.

 

¿Cómo es de libre el hombre?

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