Si vais por la carrera del arrabal

8 febrero 2010 en 9:00 am | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Un poema procedente de Hijos de la ira, de 1944, libro que supuso un revulsivo en el panorama cultural de la posguerra española y que condicionó gran parte de la literatura posterior. Su autor: un inconfundible Dámaso Alonso.

Si vais por la carrera del arrabal, apartaos, no os inficione mi pestilencia.

El dedo de mi Dios me ha señalado: odre de putrefacción quiso que fuera este mi cuerpo,

y una ramera de solicitaciones mi alma,

no una ramera fastuosa de las que hacen languidecer de amor al príncipe,

sobre el cabezo del valle, en el palacete de verano,

sino una loba del arrabal, acoceada por los trajinantes,

que ya ha olvidado las palabras de amor,

y sólo puede pedir unas monedas de cobre en la cantonada.

Yo soy la piltrafa que el tablejero arroja al perro del mendigo,

y el perro del mendigo arroja al muladar.

Pero desde la mina de las maldades, desde el pozo de la miseria,

mi corazón se ha levantado hasta mi Dios,

y le ha dicho: Oh Señor, tú que has hecho también la podredumbre,

mírame,

yo soy el orujo exprimido en el año de la mala cosecha,

yo soy el excremento del can sarnoso,

el zapato sin suela en el carnero del camposanto,

yo soy el montoncito de estiércol a medio hacer, que nadie compra,

y donde casi ni escarban las gallinas.

Pero te amo,

pero te amo frenéticamente.

¡Déjame, déjame fermentar en tu amor,

deja que me pudra hasta la entraña,

que se me aniquilen hasta las últimas briznas de mi ser,

para que un día sea mantillo de tus huertos!

Hoy tengo Introducción a las ciencias Jurídicas, con el ilustrísimo Manuel Núñez Encabo , Mañana Opinión Pública, y pasado Producción en Nuevas Tecnologías.

En el Aniversario de su muerte

4 enero 2010 en 8:30 am | Publicado en Uncategorized | 3 comentarios
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Albert Camus (1913-1960), fue la honradez exiliada y el humanismo amargo. Sin haber leido directamente mas que un cuento suyo (Los mudos, que pertenece a El exilio y el reino), creo que me ha influido notablemente, tanto por su honradez intelectual como por su apasionada defensa -y protección- de las ideas que le hicieron especial.

No he llegado a leer la que se dice que es su obra genuina (la editada postumamente por su hija, El primer hombre), pero sé que cuando lo haga me gustará: y mientras me he contentado con la apasionante lectura de su perfil escrito por Charles Möeller en Literatura del siglo XX y Cristianismo. Le llamaba “la honradez desesperada”.

Abc ha publicado un espectacular texto (reflexión) sobre el autor argelino-frances (no era de ninguno de los dos sitios), que a continuación vuelco para conocimiento de mis lectores:

Al filo del cincuentenario de su muerte accidental, la sombra majestuosa de Albert Camus (7 de noviembre de 1913-4 de enero de 1960) continúa creciendo y seduciéndonos, por las mismas razones que suscitaron la hostilidad agresiva de muchos de sus contemporáneos más influyentes, insensibles a las tragedias, tan actuales, que el más argelino y español de los escritores franceses fue el primero en afrontar con serena gallardía. Seguir leyendo…

El Mundo y la Confesión

13 julio 2009 en 6:17 pm | Publicado en Uncategorized | 24 comentarios
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La imagen es un pelín monjil, pero me pareció bonita

La imagen es un pelín monjil, pero me pareció bonita

Ayer mis ojos tuvieron la mala fortuna de posarse sobre un reportaje de el mundo bajo título “En España no se confiesa ni Dios“. Aparte de que el título me pareció bastante irrespetuoso, luego lo fui leyendo y, pese a que no decía ninguna mentira, sí me desagradó el tono con el que lo contaron. Y es que el mundo tiene una cierta capacidad para hablar como quien está por encima del bien y del mal, de modo que puede aconsejar a cualquiera sin ser llamado a consultas, y es capaz de poner voz a los deseos de la ciudadanía universal.

Me chocó sin embargo la amarga confusión sobre el concepto de dogma en la Iglesia católica, lo que llevó a afirmar al periodista que el de la confesión era un sacramento destinado a desaparecer. Esta afirmación, controvertida de primeras, no tiene en cuenta que la Iglesia no se rige por mayorías de impresiones, precisamente por algo tan elemental como el sentido objetivo -y no subjetivo- de la trascendencia y de la salvación.

Pero no está en mi mano cambiar el mundo -o “El Mundo”-, de modo que pasaré a cambiarme a mí mismo: y como mañana me toca confesarme -lo hago cada siete días- hago el firme propósito de vivir la práctica del Sacramento de mejor modo, haciendo un mejor examen de conciencia, siendo más sincero, y procurando aumentar la contricción.

Es lo que está en mi mano.

Lo que las viejas saben (y lo que no)

11 abril 2009 en 5:51 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Es que no puede ser que el Papa vaya diciendo por hay que el preservativo provoca SIDA. De verdad que no hay derecho a que lo diga, porque a una le quita la fe…”

Estas eran las palabras de, por lo demás, una venerable anciana que cogía la línea C2 para volver a su casa –como yo- desde Moncloa.

No interrumpí la conversación, pues no hablaba conmigo, pero luego me arrepentí de no haberlo hecho: quizá podía haber aliviado su dolor, haberle resuelto sus dudas, o haberla sacado del error. No lo hice.

Me dio bastante que pensar: el primer juicio que emití sentenció a los medios de comunicación y su irresponsabilidad: Público no mentía en su información: si se leía a fondo todos los artículos podía llegar a saberse lo que el Papa había dicho: pero titular –como lo hicieron –a toda portada “el Papa afirma que los condones <<aumentan el problema del sida>>”, era un ejercicio de demagogia, al más puro estilo del tabloide inglés con su refrán “que la realidad no te estropee una buena historia”. Creo que es urgente que quienes nos dedicamos a los medios tomemos conciencia –para bien –del papel que jugamos en la formación cultural de los individuos; si un periódico es radical, su público lo será: pero mucha parte de ese público lo será sin razón y con vísceras. La línea editorial de un periódico debe llevar a pensar con juicio crítico, no a odiar sin sentido ético.

Pero no me voy por las ramas. En segundo lugar pensé en la ya conocida frase de un santo del siglo XX “una de los mayores problemas de la Iglesia católica es la escasa formación de sus fieles”. Como decía Alejandro Llano, es la lectura la que nos inmuniza contra los totalitarismos, -o, como rezaba también una pintada en mi facultad: “el fascismo se mata leyendo” -: una anciana que no ha leído más que el catecismo y los periódicos, cuando estos dos se contradicen, no sabe qué pensar. 

En tercer lugar, y ya cuando me había bajado del autobús, pensé en la falta de sentido común que demostraba la anciana al afirmar tal cosa. Primero, porque si un titular de periódico destruye tu fe, significa que poca fe tenías; y segundo, porque, si te reconoces católico, reconoces en la figura del Papa –sea quien sea, como decía el mismo santo al que antes cité – a un padre, a un sustituto de Cristo –tu Dios-; y el sentido que da el cariño debería llevarte a tratar de comprender o escuchar a la parte de tu padre, del mismo modo al menos que la hija de un reo escucharía y hasta creería la versión de su padre, mientras no se demostrase que mentía. Es, en el fondo, una cuestión de lealtad.

Por último, mi mente criticó duramente también a la vieja por la volatilidad de los pilares de su fe : “si mi fe me dice A, como A no me gusta, ya no creo”: en el fondo, este modo de pensar que hoy está muy extendido, lo que lleva a afirmar es que lo importante no es alcanzar la verdad de la fe, sino la “originalidad en la fe”, la auocomplacencia personal, la “autorealización”. En mi opinión, el egoísmo de toda la vida, camuflado de derecho irrenunciable.

Y es lo que tantas veces ha criticado el actual Papa: sustituir la verdad por la originalidad.

Me ha quedado una entrada muy larga: lo lamento.

 

 

Mentiras y eslóganes

6 marzo 2009 en 2:54 pm | Publicado en Uncategorized | 1 comentario
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La luz de la verdad ilumina las tinieblas de lo relativo

La luz de la verdad ilumina las tinieblas de lo relativo

Hoy en mi facultad, he visto un cartel publicitario -de los muchos que hay a lo largo de los muros de mi “zona” -que invitaba a participar de un concurso publicitario. El lema: frente a la crisis, “La creatividad os hará libres“.

No tiene más la cosa, pero a mi me ha hecho gracia, por varios motivos. Primero, porque, para el lector del Nuevo Testamento, tiene constantes resonancias bíblicas (“La Verdad os hará libresJn 8, 32), y segundo, porqeu es una malversación de lo que se puede reconocer como una “verdad bíblica”.

No quiero ponerme escatológico, pero el versículo de Juan es cierto desde varias perspectivas: el primero es el más evidente: quien no conoce aquello que escoge, no está siendo libre (p.ej: letra pequeña de un contrato); la segunda, dice “si no hay en la disyuntiva un bien y un mal, la elección es indistinta” -aunque esta última daría para varios post, y para varias discusiones con Anarel, Iago y demás gente maja discrepante -; la tercera, sólo sirve para cristianos, pero es también profunda; si enlazamos otro versículo (Juan 14:6) “Yo (por J.C.)  soy el Camino, La Verdad y la Vida“, entendemos que Cristo (“La Verdad”) nos hará libres.

Pero no me quiero enrollar, que últimamente mis post parecen más homilías que otra cosa: mi reflexión apunta a un pensamiento muy simple, sobre la concepción actual de conocimiento: la que no estudia un tema desde la perspectiva de hallar si es verdadero o falso, sino de si es actual o anticuado, original o tedioso…

Y es cuando los filósofos dejan de buscar la verdad y tratan de pergeñar sólo razonamientos originales cuando algo está dejando de funcionar; porque la filosofía es mucho más que retruecanos, confusiones y juegos de palabras.

La misión

4 marzo 2009 en 2:09 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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El padre Gabriel abraza a Mendoza, arrepentido y perdonado

El padre Gabriel abraza a Mendoza, arrepentido y perdonado

El padre Gabriel se enfrenta en la misión a uno de los conflictos morales más bellos que he visto filmados jamás: el hecho de que el papado que les envió allí les deje abandonado por cuestiones terrenas, y deje a los guaraníes a la voluntad poco esperanzadora de los mercados portugueses.

Cuando Rodrigo Mendoza, convertido en el novicio Rodrigo, entra en su habitáculo y le anuncia que desea renunciar a su voto de obediencia, el padre Gabriel, apunto de lágrimas, exclama:

“¡Fuera! ¡Fuera! No quiero oirlo. (…) Nunca debísteis haceros jesuita”.

Pero no sólo Mendoza deserta de su vocación para seguir los dictados de su conciencia, y dejándole a él sólo en medio del dilema moral. Los demás jesuitas destinados a aquella zona de misión, también “cuelgan sus hábitos” contra las disposiciones papales, dispuestos a luchar junto a los indios que han evangelizado.

Lo cierto es que, a raíz de esta imagen, llevo toda la semana reflexionando sobre la aparente discrepancia entre conciencia y obediencia, que tantas veces he discutido con Anarel y con otros. Para mucha gente, son dos cuestiones antagónicas, y no se pueden dar en el mismo sentido nunca.

Sin embargo, he estado leyendo un artículo de joseph Ratzinger que se llama “Fidelidad y Reforma”, y en el apartado concincia y verdad se plantea el siguiente dilema: Si la única evaluación moral posible es definir si siguió o no siguió los dictados de su conciencia ¿Qué tenemos contra los grandes crímenes de la humanidad, con un motor más que loable?

No he comprendido completamente -ni siquiera lo pretendí -ni el artículo del ahora Papa ni el dilema moral que m plantea la película: Pero el Padre Gabriel, a diferencia de los demás jesuitas, es consecuente con su conciencia, o “más consecuente” con su conciencia, desde el momento en que se da cuenta de la trascendencia que tiene para un cristiano la definición de Dios: “Deus Charitas est”.

“¡Dios es Amor! Y si no hay en el mundo un motivo así para moverse, a mi no me quedan fuerzas para seguir en movimiento!”.

El padre Gabriel obedece, porque así se lo manda su conciencia -no debe aparecer en un combate armado-, pero también cumple con su determinada versión de los hechos, permaneciendo en el poblado en lugar de marchándose, como se le había sugerido.

No he acabado mi reflexión, porque no sé acabarla, y el texto se me está alargando.

Del dolor y la paz

15 febrero 2009 en 7:58 pm | Publicado en Uncategorized | 23 comentarios
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Hay que unir, hay que comprender, hay que disculpar.
No levantes jamás una cruz sólo para recordar que unos han matado a otros. Sería el estandarte del diablo.
La Cruz de Cristo es callar, perdonar y rezar por unos y por otros, para que todos alcancen la paz
.” (San Josemaría Escrivá. Vía Crucis. VIII Estación.) 

En este siglo XX que nosotros hemos visto terminar, se han cometido muchas injusticias. Y desde mi perspectiva, han sido burradas fruto de perder la noción de Dios. El hombre se ha autoproclamado creador de su propia moral, y ese ha sido su final.

Pero también ha sido fruto de la desidia de muchos que se dijeron cristianos y podían haberlo sido más. De ahí la cita que pongo arriba. Y no hace falta que diga nombres.

El Rosario de Pasteur

2 febrero 2009 en 8:58 pm | Publicado en Uncategorized | 7 comentarios
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Hoy iba a escribir sobre mi opinión acerca del comunismo, pero me he encontrado un comentario en un blog del “típico tío que” confunde ciencia y religión, como disciplinas antagónicas. Me he subido por las paredes de mi escaner, y, más sereno, he decidido darle una oportunidad.

Vaya por delante que el examen de publicidad me ha salido bien.

Os voy a contar un cuento.

Un joven estaba agarrado a un barrote del tranvía de Lille, Francia, el día en que aquel anciano racionalista le vio por primera vez. El pobre ingenuo pasaba cuentas del rosario. Compadecido por la ignorancia del muchacho, el anciano señor, se le acercó, y en tono amable le preguntó:

– ¿Qué hace joven? -el chaval, aturdido, le miró, pero no supo que responder. En anciano, comprensivo, dirigió su mirada al rosario.

– Ah -exclamó el muchacho-, rezo el rosario.

– Pero joven -el tono paternal rayaba la grima- ¿No sabe usted que todas esas cosas están pasadas de moda? ¿No se da cuenta de que la ciencia ya ha resuelto todos o casi todos los problemas que remitían a Dios?

Un ligero “¿Ah, sí?” fue la respuesta del joven interpelado.

– Sí, hijo, sí. Si quieres ven a mi casa y te dejo unos libros muy buenos que te pueden servir de ayuda…

-Oh -el tranvía se había parado- usted disculpe, señor, es muy amable, pero me bajo aquí. ¿Sería mucha molestia para usted hacérmelos llegar a mi dirección? Aquí tiene mi tarjeta. Le estoy muy agradecido.

Cuando el tranvía reanudó la marcha el joven racionalista no sabía donde esconder su cara del nombre. En la cartulina ponía claramente: Louis Pasteur.

Y este joven químico dejó también para la posteridad una frase enigmática, que yo traduzco a mi manera: Basta un poco de ciencia para alejarte de Dios… Y mucha ciencia para devolverte a él.

El tren de las tres y diez

1 febrero 2009 en 8:13 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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3_10

Mañana empiezo exámenes definitivamente (Teoría de la Publicidad, a las 12 en punto), y ayer me ví un peliculón (El que pone en el título), un Western, remake de uno anterior rodado en los lejanos 50. Según todos los expertos, esta mejora al original. La película es una lucha entre dos personajes, Christian Bale, como representante de la moral y la Justicia incorruptible (“Dime, los 1000 dolares, ¿Me los extenderás en un cheque, o como me pagarás?¿Qué diré a la gente?¿Que te escapaste sin que yo lo quisiera y que me encontre 1000 dolares?”), frente a la mayor maldad humana, Russell Crowe, encarnada en un asesino sin excrúpulos que recita versículos del Antiguo Testamento. Entre los dos se encadena una suerte de amistad, odio, desconfianza, miedo. Y entre medias, el hijo del hombre justo, demasiado joven y aventurero para comprender que la peor parte en las injusticias no se las lleva quien las padece, sino quien las realiza.

La lucha, con el personaje del hijo, adquiere una nueva dimensión: el padre trata de velar por que su hij no se fije en el vil delincuente, pero a cada escena que pasa el hijo parece más fascinado por la oscuridad y excentricidad de tal personaje, frente a su anodino padre, cojo de guerra, y demasiado bueno para ser interesante.

Me gustó, no voy a decir más. La recomiendo.

¿Existe Dios? II

3 enero 2009 en 12:52 pm | Publicado en Uncategorized | 48 comentarios
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El pasado 26 de Octubre publiqué un post sobre un autobus ateo que iba a recorrer las calles de Gran Bretaña con una campaña publicitaria a favor del ateismo. Era una campaña promocionada por Richard Dawkins, un neodarwinista británico obsesinado por el “peso de la religión”. En el país les han calificado de “librepensadores” (es un gusto, porque hasta ahora los pensadores eran todos esclavos…)

Como la última vez tuve muchas entradas, y me reafirmo en mi postura, voy a reeditarlo para rezagados:

“Dios probablemente no existe, deje de preocuparse y disfrute de su vida”, ese es el lema que va a rellenar los autobuses en el Reino Unido. Esta iniciativa, nacida del darwinista Richard Dawkins, pretende establecer una nueva política de publicidad atea, que desenganche del lastre de la religión al hombre contemporáneo de una vez por todas.

Y es curioso. Primero por la afirmación de arriba; ¿Creemos que Dios existe o que no existe? Porque creer que Dios no existe -o que probablemente no exista, en plan cobarde- implica una contradicción ontológica de primer orden: afirmar que del caos puede nacer el orden que observamos en el mundo: o peor: negar el orden que observamos.

Existe una corriente ateizante que sigue pensando que lo más racional es ser ateo: sin embargo, basta con darse un paseo por la filosofía contemporánea -en concreto, la atea- para darse cuenta de que, en el siglo XX, de “razón” como solemos entenderla habitualmente, apenas han hablado un puñado, entre los que, curiosamente, están todos los papas de la Iglesia Católica. Pero no quiero ponerme patriótico: he comprobado que las entradas cortas atraen más a los lectores, así que voy a abandonar definitivamente las grandes peroratas en pro de unas entradas más dialogativas: ¿Es Dios un lastre para el hombre? ¿No era -citando a Sartre, que no está en las listas de futuros canonizables- el hombre una pasión inutil sin un dios que diera sentido a Algo de lo que es? ¿No es felicidad lo que busca el ser humano? ¿No es el ateismo sino la teoría de la resignación?

Queda abierta la veda. COMENTAD

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