50000 visitas, muchas gracias

21 enero 2010 en 12:28 pm | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios

Como no estaré para cuando salga el numerito en cuestión, y ya he probado y wordpress no me deja hacer trampa, os deja com la que es la foto “previa al photofinish”.

Muchas gracias a todos.

aconfesionalismo y aborto

21 enero 2010 en 12:20 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Este artículo fue publicado en lifeand el jueves pasado, y ha tenido cierta contestación. Aunque mi público en sendos foros tiene sus matices que los diferencian, creo que aquí también puede generar debate.

La opinión pública es un elemento que no debe considerarse menor en la lucha por la vida. Y sin embargo, muchas veces ha sido descuidada so pena de las diferentes sensibilidades que aglutinan este movimiento social. Hoy voy a defender en concreto la necesidad de que el movimiento prolife sea aconfesional.

El otro día discutimos –quizá con demasiada dureza- con unos manifestantes que decidieron –bajo excusa de luchar por la vida- rezar el rosario a voz en grito en las puertas del Congreso de los Diputados. Eramos demasiado pocos para ser noticia, y como los cámaras de televisión se habían trasladado a ese lugar y no querían irse de balde, trataron de grabar precisamente lo insólito de la oración. Recuerdo que Pedro García-Alonso –otro bloguero de life&- comprendió la importancia de estas grabaciones y trató de boicotearlas entrando en mitad de grabación cantando villancicos y saludando a su madre. No sé si los cámaras lograron sacar algo en claro para el telediario, pero me quedó el regusto amargo de una discusión infructuosa con los manifestantes “católicos oficiales”. Hablamos bastante con ellos intentando que dejaran las oraciones para la intimidad –de hecho ese mismo día me enteré de que se había promovido un maratón de rosarios las 24 horas para rezar por los no nacidos-. Ellos apelaban a que necesitaban la ayuda de Dios en esta lucha, que no teníamos porqué rezar con ellos y que, en realidad, todos los que estábamos allí íbamos a misa los domingos. Fue a todas luces un debate amargo, quizá porque no han entendido que laicidad y laicismo no son sinónimos, y que, como dice el verso latino, “nulla éthica sinne esthetica”. Me explico.

Creo que es evidente que los grupos provida no somos aún una mayoría aplastante en España. Desde la teoría política por la que nos regimos, gobierna la mayoría, y por eso si se desea cambiar una ley, es necesario llegar al poder mediante votos. Para alcanzar esos votos es necesario el uso de la retórica, que en nuestra era recibe el nombre de comunicación política. La comunicación política puede ponerse al servicio de una ideología –si se quiere, en nuestro lado, la ideología del respeto a la vida-; es más, debe ponerse al servicio de ese ideal si se quiere alcanzar relevancia. No tiene por qué confundirse comunicación política con demagogia, siempre que no se falte a la verdad. Pues bien: desde ese punto de vista, creo que ha de tomarse en consideración lo que se hace y no se hace frente a las cámaras cuando se está representando a un colectivo que aspira a convertirse en consensuador de actitudes frente a la vida. No pretendemos los provida imponer nuestro criterio al resto, primeramente por que somos menos, y en segundo lugar porque queremos que todas las gentes conozcan nuestros motivos. Así, se entiende que rezar un rosario ante el telediario de millones de españoles no nos haga ningún favor: porque en lugar de hacerles reflexionar, lo que dicen es: “ya están los católicos tocando las narices: a ver si desaparecen”. Y ese es un mensaje que no nos compensa en absoluto.

Sobre la falsa luz

8 enero 2010 en 12:12 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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En mi etapa adolescente se me daba bien pasar largas noches de insomnio, y adquirí el hábito de dejarme un cuaderno y un boli cerca para poder escribir sin tener que levantarme de la cama. De esa época salieron los textos más asquerosamente barrocos que se han escrito, además de que eran bastante malos (y eso comparado con mi nivel de ahora que ya es decir). Hará unos meses que hice la oportuna quema de existencias -daban hasta grima- y sólo salvé algunas poesías… Que resulta que ya están publicadas en mi viejo blog.

Os dejo con una, tristemente melancolica, aunque de final feliz. La luna es la tentación: la luz del Sol es Dios.

Recuerdo al escaso auditorio que contaba con 16 añitos.

(Aviso: poema escrito a las 4 de la madrugada)
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Noche sin luna.
Y yo…¿A dónde voy
sin luz nocturna?
Miento. Miento.
Si que hay luna
Pero yo la he obligado
a esconderse
a punta de cuchillo.
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Y ahora no veo nada
y grito a la luna,
para que alumbre.
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Ella se ha escondido
demasiado lejos,
siempre tan sumisa.
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¿Qué hago?
Pareció divertido
por momentos.
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Busco a tientas
la salida.
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¿Por qué no vuelves
luna?
Medito algarrobo:
¿Se habrá ido
para no volver?
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La mayor pérdida
de la humanidad
se ha consumado.
A manos de un infeliz
y pueril cerdo,
negro,
como la noche
que ha traido.
Sin luna.
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No es negro de
tostado.
No. Es negro de
ceniza,
que se esparce
por la boca,
colapsa la gargante;
provoca vómito.
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¿No acudes, luna,
en mi auxilio?
¿No ves que estoy
desvalido?
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Nada. El falso
silencio es su lenguaje.
Porque, aunque luna,
sigue siendo
noche;
oscura.
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Y entonces, abandonada
ya toda esperanza,
una luz blanca
y amarilla,
dulce e intensa,
envuelve la noche.
Llega el nuevo día.
Ya puedes irte,
luna.
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Buenas noches, noche.
Buenas lunas, luna.
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Aprecie el lector las claras referencias a poetas del 27 como Miguel Hernández , por ejemplo en el falso silencio de la luna (“Nada. ¿Tu elocuencia no es más que silencio, Dios de lo creado?”) Bueno, creo que cuando la compuse le vi muchas más cosas, pero ha pasado más de un mes, y ya no se las veo….

Prejuicos culturales

5 enero 2010 en 12:36 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Artículo poblicado en lifeandblogs:

Un argumento (por llamarlo de alguna manera) muy utilizado entre los círculos prochoice para desautorizar el mensaje prolife es el consabido prejuicio de “sois un@s hipócritas, que aquí no queréis que haya ley y luego os vais a abortar a Londres”.

Es un argumento terriblemente anacrónico, porque se origina con el trámite de la primera ley abortiva de España, en los primeros años 80. En esos años, si una mujer tenía que abortar, lo hacía en el extranjero o clandestinamente. Y por tanto podría tener su sentido el que en aquella época abortaran sólo las que tenían medios económicos. No deja de ser un reduccionismo clasista, además de pasarse la presunción de inocencia por el forro (aproximadamente), pero podía entenderse por aquellos años: ahora, decir estas tonterías en pleno siglo XXI, cuando a España vienen cada año jóvenes de países extranjeros a abortar fuera de plazo (y saltándose la ley), solo demuestra el desbarajuste en el que han caído ciertas teorías políticas y cosmológicas que ignoran el valor de la persona humana.

Por eso creo que es el momento de la esperanza: aunque sólo sea por aquello que decía Chesterton, de que lo único que le consolaba de ciertas teorías sobre control de natalidad, era que pronto serían más los buenos (porque los malos mueren sin descendencia). Nuestra misión no es ganar la batalla (la batalla está ganada), sino ganarla con el menor número de pérdidas. Por eso hay que darse prisa. Y por eso necesitamos tu colaboración.

P.D: A la imagen podríamos añadirle: “My negro was proslaves”

En el Aniversario de su muerte

4 enero 2010 en 8:30 am | Publicado en Uncategorized | 3 comentarios
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Albert Camus (1913-1960), fue la honradez exiliada y el humanismo amargo. Sin haber leido directamente mas que un cuento suyo (Los mudos, que pertenece a El exilio y el reino), creo que me ha influido notablemente, tanto por su honradez intelectual como por su apasionada defensa -y protección- de las ideas que le hicieron especial.

No he llegado a leer la que se dice que es su obra genuina (la editada postumamente por su hija, El primer hombre), pero sé que cuando lo haga me gustará: y mientras me he contentado con la apasionante lectura de su perfil escrito por Charles Möeller en Literatura del siglo XX y Cristianismo. Le llamaba “la honradez desesperada”.

Abc ha publicado un espectacular texto (reflexión) sobre el autor argelino-frances (no era de ninguno de los dos sitios), que a continuación vuelco para conocimiento de mis lectores:

Al filo del cincuentenario de su muerte accidental, la sombra majestuosa de Albert Camus (7 de noviembre de 1913-4 de enero de 1960) continúa creciendo y seduciéndonos, por las mismas razones que suscitaron la hostilidad agresiva de muchos de sus contemporáneos más influyentes, insensibles a las tragedias, tan actuales, que el más argelino y español de los escritores franceses fue el primero en afrontar con serena gallardía. Seguir leyendo…

Life&…

2 enero 2010 en 12:09 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Aunque espero seguir volcando aquí los textos que escriba, desde hace unos días he pasado a engrosar las filas de quienes combaten de forma activa la “cultura de la muerte” así denominada.

De modo que ahora podréis seguirme desde Life Affairs Minstry (A la espera de un link más sencillo, pinchad aquí.) , nuevo blog que mantendré en el futuro en la plataforma Life&.

Además, he aceptado un cargo en la asociación nasciturus, como jefe de prensa. Probablemente mis tareas no sean muy complejas, pero no deja de ser una responsabilidad.

Recomiendo vivamente la consulta de los blogs de Life&, porque, excepción hecha de un servidor, escriben -o van a escribir- muchas de las personas más inteligentes que conozco.

Sobre huertos

1 enero 2010 en 2:04 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
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Según la RAE,

(Del lat. hortus).

1. m. Terreno de corta extensión, generalmente cercado de pared, en que se plantan verduras, legumbres y a veces árboles frutales.

Estoy de acuerdo, pero falta una segunda acepción: capacidad para ser liado en cosas que te importan pero en las que no te querías meter. Me he enrolado a muerte en una asociación provida universitaria y, de paso, me he hecho con uno de sus blogs, comprometiendome a escribir una vez a la semana. Mañana concretaré más a fondo.

Citas

17 diciembre 2009 en 10:32 am | Publicado en Uncategorized | 7 comentarios
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Me dicen que no escribo y es cierto. Pero no tengo mucho tiempo a la semana delante de un ordenador, y por eso se me retrasan las entradas. Pero he estado pensando: y una idea que me rondaba la cabeza últimamente era que para ser coherente con el nihilismo Nietzscheano era necesario negar la capacidad del ser humano para ser algo más que sus concupiscencias más bajas. Se lo iba a comentar a mi amigo nihilista, cuando veo que ha publicado en su blog toda una declaración de intenciones. El texto, aviso, como el propio Nietzsche, no tiene ni pies ni cabeza. Es lo que tiene ser un iluminado:

<<Dada en el día de la salvación, en el día primero del año uno (-el 30 de Septiembre de 1888 de la falsa cronología)

Guerra a muerte contra el vicio: el vicio es el cristianismo

Artículo primero.- Viciosa es toda especie de contranaturaleza. La especie más viciosa de hombre es el sacerdote: él enseña la contranaturaleza. Contra el sacerdote no se tienen razones, se tiene el presidio.

Artículo segundo.- Toda participación en un servicio divino es un atentado contra la moralidad pública. Se será más duro con los protestantes que con los católicos, más duro con los protestantes liberales que con los protestantes ortodoxos. Lo que hay de criminal en el ser cristiano crece en la medida en que uno se aproxima a la ciencia. El criminal de los criminales es, por consiguiente, el filósofo.

Artículo tercero.- El lugar maldito en que el cristianismo ha encovado sus huevos de basilisco será arrasado y, como lugar infame de la tierra, constituirá el terror de toda la posteridad. En él se criarán serpientes venenosas.

Artículo cuarto.- La predicación de la castidad es una incitación pública a la contranaturaleza. Todo desprecio de la vida sexual, toda impurificación de la misma con el concepto de <<impuro>> es el auténtico pecado contra el espíritu santo de la vida.

Artículo quinto.- Comer en la misma mesa con un sacerdote le hace quedar a uno expulsado: con ello uno se excomulga a sí mismo de la sociedad honesta. El sacerdote es nuestro chandala, – se lo proscribirá, se lo hará morir de hambre, se lo echará a toda especie de desierto.

Artículo sexto.- A la historia <<sagrada>> se la llamará con el nombre que se merece, historia maldita; las palabras <<Dios>>, <<salvador>>, <<redentor>>, <<santo>>, se las empleará como insultos, como marcas para los criminales.

Artículo séptimo.- El resto se sigue de aquí.

El Anticristo

Friedrich Nietzsche, un tipo muy religioso.

Hipólita, el accidente, el bien y el mal

22 noviembre 2009 en 8:08 pm | Publicado en Uncategorized | 3 comentarios
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Cuando iba a aparcar la furgoneta antes de dejar a los chavales en la residencia de la tercera edad, calculé mal el giro –porque el coche que tenía en la curva estaba algo mal aparcado, todo hay que decirlo –y le levanté la pintura al tratar de pasar a su lado.

Los chavales se quedaron callados, me apoyé con las dos manos en el volante, y maldije en voz alta a varias generaciones de fabricantes de furgonetas, antes de quitar la marcha y poner el freno de mano para examinar de cerca las consecuencias del incidente: mi coche estaba bastante bien, pero el otro tenía un buen raspón, y me iba a costar una pasta pagar el arreglo. Una pasta que no tengo.

Volví al asiento del conductor,  saqué mi carpeta con un bolígrafo y comencé a escribir mis señas de identidad para que el afectado pudiese ponerse en contacto conmigo. En esto, uno de los chavales que iban dentro de la furgoneta, asomó la cabeza dentro de la  cabina del conductor y me dijo: “¿Qué haces? ¡Corre, arranca, que vas a tener que pagarlo!

Le respondí una bordería de las buenas, del tipo “no siempre lo bueno es lo que te beneficia” y mientras dejaba el papel enganchado en el limpiaparabrisas fui reconfigurando una retahíla de prejuicios hacia los “niños de Papá”, y sus similitudes con el “niño” de Nietzsche.

*                             *                             *

Llegamos a la residencia, y fui colocando a los chavales con los diferentes ancianos: unos jugaban al parchís con Ángel (aunque suele decirles al principio que se llama Demonio, supongo que por hacerse el gracioso) otros se sentaron a hablar de fútbol con Gregorio, y otros dos se sentaron con una tabla de parchís, a conversar con Amalia y Segunda.

Hipólita tiene muchos años, la mirada perdida y la nariz sucia: el pelo gris le cae hacia los lados, y por sus rasgos finos deduje desde el primer día que fue en su tiempo una chica de buen ver. Ha tenido unos cuantos nietos, pero no vienen a verle con mucha frecuencia –también porque sus reacciones han dejado de ser previsibles –y conmigo había tenido ya algún encontronazo, por no querer aceptar que yo no era Juan Carlos, y que no sabía donde estaba Lucía. El día del encontronazo me avisaron de que era muy susceptible, y que se enfadaba con facilidad, pero al cabo de unos días me paró, y me cantó, girándose hacia una imagen que hay en la residencia, un himno de laudes a la Virgen del Pilar .Cuando le dije que me gustaba mucho la canción, y la dicha advocación de la Virgen, se emocionó tanto que no volvió a preguntarme si era su nieto, y me estuvo cubriendo de besos mientras lloraba durante veinte minutos.

Como yo ya me había reconciliado con ella y, en cambio, tenía un día pesimista con los chavales, le coloqué a uno para que hiciese un juego con ella, y me coloqué cerca para poder reaccionar si algo salía mal: no está bien devolver a un chaval al colegio con un trauma fuerte. Pero el chaval estuvo cariñoso, aclarando a Hipólita que no se llamaba Fernando, ni era su nieto, y yo me distraje un poco con Manuel, hasta que empezó a formarse un pequeño tumulto: para cuando me di cuenta, el chaval estaba llorando a moco tendido, el juego tirado en el suelo. Me acerqué a él y le pregunté discretamente si Hipólita se había puesto agresiva, y que si quería cambiar de sitio. Hipólita lloraba también amargamente, creo que más por ósmosis que por sentimiento, y era mucho más escandalosa que el chaval. Éste que, pongamos que se llamaba Fernando, se giró, y me dijo entrecortadamente: “No, no, si no me ha dicho nada, pero es que me da mucha pena…” Luego vino Belén, que es la que dirige ese centro y que, además de habilidades psicológicas, es mujer, con lo que es mucho más capaz de consolar que un servidor, y le dijo un par de corazonadas que calmaron al, a fin de cuentas, niño. Hipólita no dejó de llorar y de darle besos, y yo me arrepentí bastante de haber pensado tan mal de gente con tanta humanidad.

Por cierto, me llamaron el Lunes siguiente desde un fijo, y cuando descolgué se sucedió la siguiente conversación:

Sí, perdona, es que el otro día encontré un papel en mi coche con tu nombre y tu teléfono… Supongo que será para que no vuelva a aparcar allí, ¿Verdad?

No daba crédito, y como tal, le dije:

No… No, lo que pasa es que te di un golpe con mi coche.

Silencio. Por fin:

Ah, ¿Era eso? Vaya… Bueno, en realidad… No sé, en fin, gracias por llamar, pero… Bueno, habrás visto que el coche está un poco mal, y… En fin, que además estaba mal aparcado… Nada, no te preocupes y yo si te parece, me olvido del asunto…

No me podía creer mi suerte, porque el tipo no quería enfrentarse a semejante lío. No tenía seguro.

El enamoramiento según D. Enrique

11 noviembre 2009 en 10:13 am | Publicado en Uncategorized | 5 comentarios
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Voy a volver a fusilar un texto de Enrique Monasterio. Se lo dedico a tantos… Los espiritus del bosque se han aliado para que, después de 15 días de sequía, tenga que retrasar ya tres días consecutivos un anecdotón por cosas que no pueden esperar. Ya llegará…

Ayer me acordé de Julio. Han pasado tantos años que ya no importa dar su nombre auténtico. Hablo de un amigo de mis años de universidad.

Julio hacía tercero de Derecho como yo, y decía que estaba loco por Carmen. Me confesó que no podía pensar en otra cosa, que no era capaz de estudiar (nunca lo había sido, la verdad), que necesitaba estar con ella o si no…

—Si no, ¿qué?

Carmen era muy popular en el curso, sobre todo tenía poca competencia: en clase había más de cincuenta chicos para sólo cuatro o cinco chicas.

Julio era medio poeta (menos de medio, en realidad) y le hizo un soneto penoso, que describía las características anatómicas de Carmen con una mezcla aterradora de cursilería y suciedad.
Me lo leyó una mañana nada más llegar a la Facultad.

—Oye, Julio —le dije—, tú, ¿la has mirado a la cara?

—¿A Carmen? Claro; ¿no te digo que estoy enamorado?

—Ya. ¿De qué color tiene los ojos?

—¡Azules!… No, verdes. Espera, no me lo digas…

Ya digo que ayer me acordé de Julio. Hablaba con un chaval de 16 años que tampoco se ha fijado demasiado en los ojos de su presunta novia.

Le he dicho lo mismo que a Julio:

—Cuando sepas muy bien cómo son sus ojos y te importe eso más que el resto de su anatomía, creeré que empiezas a estar un poco, sólo un poco, enamorado.

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