La misión

4 marzo 2009 en 2:09 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,
El padre Gabriel abraza a Mendoza, arrepentido y perdonado

El padre Gabriel abraza a Mendoza, arrepentido y perdonado

El padre Gabriel se enfrenta en la misión a uno de los conflictos morales más bellos que he visto filmados jamás: el hecho de que el papado que les envió allí les deje abandonado por cuestiones terrenas, y deje a los guaraníes a la voluntad poco esperanzadora de los mercados portugueses.

Cuando Rodrigo Mendoza, convertido en el novicio Rodrigo, entra en su habitáculo y le anuncia que desea renunciar a su voto de obediencia, el padre Gabriel, apunto de lágrimas, exclama:

“¡Fuera! ¡Fuera! No quiero oirlo. (…) Nunca debísteis haceros jesuita”.

Pero no sólo Mendoza deserta de su vocación para seguir los dictados de su conciencia, y dejándole a él sólo en medio del dilema moral. Los demás jesuitas destinados a aquella zona de misión, también “cuelgan sus hábitos” contra las disposiciones papales, dispuestos a luchar junto a los indios que han evangelizado.

Lo cierto es que, a raíz de esta imagen, llevo toda la semana reflexionando sobre la aparente discrepancia entre conciencia y obediencia, que tantas veces he discutido con Anarel y con otros. Para mucha gente, son dos cuestiones antagónicas, y no se pueden dar en el mismo sentido nunca.

Sin embargo, he estado leyendo un artículo de joseph Ratzinger que se llama “Fidelidad y Reforma”, y en el apartado concincia y verdad se plantea el siguiente dilema: Si la única evaluación moral posible es definir si siguió o no siguió los dictados de su conciencia ¿Qué tenemos contra los grandes crímenes de la humanidad, con un motor más que loable?

No he comprendido completamente -ni siquiera lo pretendí -ni el artículo del ahora Papa ni el dilema moral que m plantea la película: Pero el Padre Gabriel, a diferencia de los demás jesuitas, es consecuente con su conciencia, o “más consecuente” con su conciencia, desde el momento en que se da cuenta de la trascendencia que tiene para un cristiano la definición de Dios: “Deus Charitas est”.

“¡Dios es Amor! Y si no hay en el mundo un motivo así para moverse, a mi no me quedan fuerzas para seguir en movimiento!”.

El padre Gabriel obedece, porque así se lo manda su conciencia -no debe aparecer en un combate armado-, pero también cumple con su determinada versión de los hechos, permaneciendo en el poblado en lugar de marchándose, como se le había sugerido.

No he acabado mi reflexión, porque no sé acabarla, y el texto se me está alargando.

Anuncios

Dejar un comentario »

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.
Entries y comentarios feeds.

A %d blogueros les gusta esto: