La libertad y sus usos

9 diciembre 2008 en 10:20 am | Publicado en Uncategorized | 2 comentarios
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Este texto ya lo publique en mi anterior blog, pero por mi entonces -y actual- desdén a la distribución mediática -me he curado en humildad- no tuvo demasiada difusión. Lo reedito, tal como lo parí aquella tarde. Tiene un par de añitos: quizás aflore mi adolescencia en algún pasaje, pero asíe s más bonito:

Recurramos al símbolo: La libertad –al contrario de lo que muchos piensan- es una cuerda. Una cuerda muy especial: Si quieres subir una distancia, puedes engancharla y usarla de apoyo. Hasta aquí todo normal. Pero es que sin cuerda, es muy difícil subir a ningún sitio. Y mucha gente no tiene cuerda. Y pelea tanto por alcanzarla que al final, cuando la consigue, se olvida de la cuesta que tenía que subir, y se dedica a presumir de que tiene cuerda, y de que podría subir a cualquier lado si quisiese. Pero no la utiliza.

Eso le pasa a mucha gente hoy en día.

La cuerda, sirve para salvar obstáculos, pero también tiene muchos otros usos. Por ejemplo: Tiene una peculiaridad esta cuerda: no se le pueden hacer nudos, salvo que sea en torno a algo, es decir: puede atarse, no anudarse.

Y hoy en día, mucha gente se anuda la cuerda en torno a sí misma, sin darse cuenta de que en la cuerda cabe mucha más gente.

Muchas veces, los que la ondean al viento, sin intención de utilizarla, son los que, de tanto moverla, acaban enganchados por los pies sin saberlo, y suelen caer de bruces al suelo, liados ellos solos con su cuerda, que se convierte en un estorbo, por mal usarla. ¿Puedes utilizarla para eso? Sí, sin duda. ¿Resulta –seamos pragmático por una vez- útil en algún caso? No. A nadie le sirve de nada estar atado por los pies.

Sin embargo, otros, empeñados en la magnitud de su empresa, son capaces de escalar grandes distancias, y de subir a otros con esa misma cuerda: o de utilizar varias cuerdas a la vez para subir, entre varios, distancias más altas… E incluso, si no triunfan, por haber subido con otros –o haberlo intentado- si en un momento de la escalada se rompe la cuerda, y en la caída quedan enredados , pongamos- que coincidencia- por los pies, estarán enganchados, estarán liados, pero estarán en compañía.

La libertad, como las cuerdas, de ejercerla se gasta: Es inevitable: cuanto más libre eres, es que más comprometido estás: más cuesta arriba se hace la colina cuanto más alto escalas. Y sin embargo, por tu voluntad, estas gastando la cuerda en cumplir su fin. Quizá algún día se rompa –quizá no- pero los que la ondean al viento, la tendrán estupendamente cuidada sin que les haya servido para nada.

Un consejo, y un juego de palabras: guárdate de mimar tanto tu cuerda, y de ondearla tanto al viento, que quedes enganchado de por vida tu solo, en tu cuerda –por muy magnífica que esté-.

Ahora el juego de palabras: Siguiendo la lógica elemental de la regla de tres, si libertad es cuerda, el más libre es más cuerdo, que encaja perfectamente con el “la verdad os hará libres” que derivando de cuerda a cuerdo, y de cuerdo a cordura, podríamos decir que la cordura es el conocimiento de la verdad. El loco es el que desconoce hasta quien es. Cuanto menos conozcas, más loco eres. Y también, por regla de tres, cuanto más loco, menos libre.

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2 comentarios »

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  1. Me gusta mucho, mucho. Realmente interesante; discrepo en algun punto, y habria usado otro simil, pero esta fenomenal.

    Un saludo
    Sonrisas

  2. Hola, Gilka, he visto que te has pasado por mi web y he querido devolverte la visita.
    Me parecen intersantes tus reflexiones, sigue así, que en esto de pensar nuestro mundo y nuestra fe nunca llegaremos al destino.
    El símil de la libertad se me ocurría a mí de forma similar en el contenido, comparaba la libertad con el dinero, y el uso de la libertad con “gastar” el dinero. En el fondo la idea es la misma, pero la tuya más poética. Quien tiene muchísimo dinero guardado… sigue sin ser libre hasta que lo gaste. El comprometido, el que toma decisiones, tiene menos dinero (lo gasta), pero es el realmente libre.
    ¡Nos leemos!


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