Dios y el ser

31 julio 2008 en 12:20 pm | Publicado en Uncategorized | 1 comentario

Aviso de que el texto me ha salido complejo.

 

Tomás de Aquino trató en su magna obra prácticamente todos los problemas que afectaban a los trascendentales, vistos desde las diferentes corrientes filosóficas del momento –que, por otra parte, son las mismas que hay ahora, sólo que las proporciones han cambiado-.

 

Así, con el trascendental “Bonum”, se enfrentó a maniqueos (gnósticos, órficos o como se les quiera llamar) y a platónicos por igual.

 

El concepto maniqueo de bien y mal como dos realidades antagónicas afectó mucho a pitagóricos, platónicos… Y masones. Santo Tomás la rebatió recopilando argumentos que la historia del pensamiento había ido generando: cinco sentencias evidentes y consecutivas derrumban el planteamiento: Todas las cosas (aceptemos que buenas y malas) coinciden en que son; si coinciden, tienen que venir del mismo lado (hay una sola causa universal de ser); el ser como tal, es bueno (porque es positivo); el mal es ausencia de bien; la posición maniquea es imposible, y por tanto indemostrable.

 

Platón, por otra parte, había dividido el mundo entre mundo material -sometido al devenir, falso, etc.- y mundo de las ideas –eterno, inmutable, causa del otro mundo-. Y en este segundo, por encima de todas las demás ideas, colocó a la idea de Bien como anterior a y causa de el ser. Pero se equivocan, y así lo demuestra el Aquinate. Para ello, habla de dos comunidades: la comunidad causal y la comunidad por predicación. La primera establece que el primer ser (por ser “causa incausada”) o Dios, es un ser, pero no forma parte de los demás seres, porque estos son causas también de otros seres, pero antes han sido ya causados: luego establece una diferencia. La segunda comunidad, establece que puedo predicar de todos los seres –incluido Dios- que son. Y por tanto, el concepto de ser es “superior” a Dios mismo.

 

Los platónicos, por tanto, llamaban “Dios” a ese concepto general de Ser, y con él, al “Bien” ajeno al ser, pero no es cierto que Dios sea eso. Y, como explica santo Tomás, el problema de los platónicos es puramente conceptual: cruzan la línea que separa al “ser” del “ser pensado”. Algo pensado no es, y por tanto, algo que no es no puede ser superior a algo que es.

 

Esto lo hemos visto hoy en clase de Metafísica II. No hay preguntas. Se acaba la sesión.

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  1. No dejas de impresionarnos!!! Aunque no se si seguimos todos los argumentos que desarrollas, ya sabes cosas de la edad…


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