Receta contra el insomnio
11 febrero 2010 en 9:00 am | Escrito en Uncategorized | 1 comentarioEtiquetas: Actualidad, Carpe Diem!, Certeza, Inquietudes, Insomnio, Pensamientos, Preguntas, Religión, Responsabilidad, Sentido, Verdad
Hoy, me decido a escribir para ti. Sí, no mires a los lados: estás sól@.
¿Sábes por qué hago esto? Porque sé -no me preguntes cómo- que hay noches en que la madrugada te tiene en vela: que el sudor frío hace salir de ti el calor que por ser vivo se te supone, y quedan solos los pensamientos, sin posibilidad de cobijo ni de sueño.
Sé también que te traiciona la confianza que en sociedad muestras: que el miedo se apodera de tu cabeza, y agarrota la voz y las lágrimas.
Me han dicho también qué pensamiento te roba el sueño: despiertas pensando que no pensarás; que no despertarás. Y, curiosamente, lo que te asusta es no saber si será mañana. No puedes dormir, sospechando que no has de amanecer. Y, una simple frase, una pregunta sin respuesta, de la que acaso te reíste, tumbado en el cesped, en compañía y calor del sol, martillea ahora el cerebro hasta hacer temblar la sien: ¿Y ya está? ¿La vida sólo era eso?
Duérmete: no es mi intención de que suspendas el examen de mañana -por cierto, te deseo suerte- pero párate un minuto a pensa: si me muero AHORA, ¿Qué podran decir de mi vida?
los científicos discrepan sobre el aborto
4 febrero 2010 en 9:00 am | Escrito en Uncategorized | Dejar un comentarioEtiquetas: Aborto, Ciencia, Científicos, Compromiso, Cristianismo, CSIC, Democracia, El País, Honradez, Ideología, Intelectuales, Manifiesto de Madrid, Manifiestos, Opinión Pública, Periodismo, Prisa, Religión, RTVE, Veracidad, Verdad

Larraga y su equipo del CSIC
(publicado en lifeand:
http://www.lifeand.net/index.php/affair
)
No exactamente. En marzo del pasado año, varias personalidades de renombre se pusieron de acuerdo para redactar un manifiesto a favor de la vida, en el que se daban argumentos de todo tipo, a la hora de trasladar al gobierno la preocupación de buena parte de la sociedad española a este respecto. Los argumentos científicos eran absolutamente incontestables:
“…la vida empieza en el momento de la fecundación. Los conocimientos más actuales así lo demuestran: la Genética señala que la fecundación es el momento en que se constituye la identidad genética singular; la Biología celular explica que los seres pluricelulares se constituyen a partir de una única célula inicial, el cigoto, en cuyo núcleo se encuentra la información genética que se conserva en todas las células y es la que determina la diferenciación delular; la embriología describe el desarrollo y revela cómo se desenvuelve sin solución de continuidad.”
Y a estos seguían otros de distinto carácter humanista, sociológico, político, filosófico…
“Lejos de suponer una conquista de un derecho para la mujer, una Ley del aborto sin limitaciones fijaría a la mujer como la única responsable de un acto violento contra la vida de su propio hijo.”
Se le llamó manifiesto de Madrid, de los intelectuales, Provida, de los antiabortistas… Nadie dijo científico, porque no se reducía a ciencia, sino a pensamiento: la ciencia decía lo que el embrión era, el Derecho lo que el embrión merecía, la sociología lo que el aborto suponía, y el sentido común lo que la gente pretendía. Algo tenían en común los argumentos: no exigían mirar a quién firmaba para ver si merecía la pena –aunque luego los firmantes lo valieran con creces-: eran argumentos inteligibles, incontestables, y certeros.
Poco tiempo tardó, sin embargo en aparecer un segundo manifiesto, auspiciado, según las malas lenguas, por el imperio PRISA (en boca de una fuente bien informada, “cuando un grupo social saca adelante una iniciativa cultural contra sus intereses, PRISA, que es un lobby cultural como pocos, saca su particular manifiesto”), donde se hacía saber que varios investigadores del CSIC firmaban contra la “creciente utilización ideológica y partidista de la Ciencia y la investigación científica en relación al debate suscitado en torno al anteproyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo.”
Lo cierto es que, de entrada, empezaba con una frase (“los abajo firmantes, investigadores científicos…”) que no se pudo cumplir: los firmantes acabaron siendo de los más diversos rangos sociales, por supuesto –ya no fue ni de intelectuales-: y por eso no se pudo confirmar el número de firmantes investigadores (la única fuente que se moja, wikipedia, alude a “al menos 17 académicos y científicos”). Pero no sólo eso es importante: como dije, los argumentos del Manifiesto de Madrid podrían hacerle a uno mayor o menor gracia, pero eran (en sentido metafísico): el manifiesto PRISA –vamos a llamarlo así, que me hace gracia, mal que luego no me contraten-, por el contrario, afirmaba una serie de vaguedades sobre la inmiscusión de la religión o la ideología en los datos científicos, pretendiendo defender la “imparcialidad de la ciencia” en el asunto. Habría quedado bien si hubieran conseguido más firmantes, y si Larraga –uno de los signatarios- no hubiera cometido un error de bulto en su declaración a los medios: afirmar, como publicó en su web RTVE, que
La creencia de que la vida se genera desde el momento de la concepción arranca del siglo XIII, cuando se pensaba que cada espermatozoide encerraba dentro un hombre (homúnculo) que infundía el alma al embrión, ha señalado Larraga, quien matiza que desde entonces “algo se ha evolucionado” en conocimientos.
En suma –y me he alargado más de lo que debería-: los mismos que esgrimían la “independencia” entre ideología y ciencia contra el manifiesto de Madrid, eran los que exigían fe a sus seguidores en ese mismo punto: “creednos: han usado la ciencia para sus intereses: daos cuenta de que somos investigadores, no vamos a decir mentiras”, parecían decir, en el colmo de la estupidez. Gracias a Dios, no fueron más que 17 (aproximadamente).
Sobre la falsa luz
8 enero 2010 en 12:12 pm | Escrito en Uncategorized | Dejar un comentarioEtiquetas: Adolescencia, Calor, Certeza, Cielo, Escritos, filosofía, Infierno, Luna, Luna llena, Luz, Pecado, Poesías, recuerdos, Simbolismo, Verdad

En mi etapa adolescente se me daba bien pasar largas noches de insomnio, y adquirí el hábito de dejarme un cuaderno y un boli cerca para poder escribir sin tener que levantarme de la cama. De esa época salieron los textos más asquerosamente barrocos que se han escrito, además de que eran bastante malos (y eso comparado con mi nivel de ahora que ya es decir). Hará unos meses que hice la oportuna quema de existencias -daban hasta grima- y sólo salvé algunas poesías… Que resulta que ya están publicadas en mi viejo blog.
Os dejo con una, tristemente melancolica, aunque de final feliz. La luna es la tentación: la luz del Sol es Dios.
Recuerdo al escaso auditorio que contaba con 16 añitos.
(Aviso: poema escrito a las 4 de la madrugada)
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Noche sin luna.
Y yo…¿A dónde voy
sin luz nocturna?
Miento. Miento.
Si que hay luna
Pero yo la he obligado
a esconderse
a punta de cuchillo.
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Y ahora no veo nada
y grito a la luna,
para que alumbre.
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Ella se ha escondido
demasiado lejos,
siempre tan sumisa.
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¿Qué hago?
Pareció divertido
por momentos.
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Busco a tientas
la salida.
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¿Por qué no vuelves
luna?
Medito algarrobo:
¿Se habrá ido
para no volver?
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La mayor pérdida
de la humanidad
se ha consumado.
A manos de un infeliz
y pueril cerdo,
negro,
como la noche
que ha traido.
Sin luna.
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No es negro de
tostado.
No. Es negro de
ceniza,
que se esparce
por la boca,
colapsa la gargante;
provoca vómito.
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¿No acudes, luna,
en mi auxilio?
¿No ves que estoy
desvalido?
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Nada. El falso
silencio es su lenguaje.
Porque, aunque luna,
sigue siendo
noche;
oscura.
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Y entonces, abandonada
ya toda esperanza,
una luz blanca
y amarilla,
dulce e intensa,
envuelve la noche.
Llega el nuevo día.
Ya puedes irte,
luna.
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Buenas noches, noche.
Buenas lunas, luna.
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Aprecie el lector las claras referencias a poetas del 27 como Miguel Hernández , por ejemplo en el falso silencio de la luna (“Nada. ¿Tu elocuencia no es más que silencio, Dios de lo creado?”) Bueno, creo que cuando la compuse le vi muchas más cosas, pero ha pasado más de un mes, y ya no se las veo….
Citas
17 diciembre 2009 en 10:32 am | Escrito en Uncategorized | 7 comentariosEtiquetas: Anticristianismo, Cristianismo, Discurso, Gilipolleces, Iluminaciones, Lógica, Mentira, Nietzsche, Pensamiento, Verdad
Me dicen que no escribo y es cierto. Pero no tengo mucho tiempo a la semana delante de un ordenador, y por eso se me retrasan las entradas. Pero he estado pensando: y una idea que me rondaba la cabeza últimamente era que para ser coherente con el nihilismo Nietzscheano era necesario negar la capacidad del ser humano para ser algo más que sus concupiscencias más bajas. Se lo iba a comentar a mi amigo nihilista, cuando veo que ha publicado en su blog toda una declaración de intenciones. El texto, aviso, como el propio Nietzsche, no tiene ni pies ni cabeza. Es lo que tiene ser un iluminado:
<<Dada en el día de la salvación, en el día primero del año uno (-el 30 de Septiembre de 1888 de la falsa cronología)
Guerra a muerte contra el vicio: el vicio es el cristianismo
Artículo primero.- Viciosa es toda especie de contranaturaleza. La especie más viciosa de hombre es el sacerdote: él enseña la contranaturaleza. Contra el sacerdote no se tienen razones, se tiene el presidio.
Artículo segundo.- Toda participación en un servicio divino es un atentado contra la moralidad pública. Se será más duro con los protestantes que con los católicos, más duro con los protestantes liberales que con los protestantes ortodoxos. Lo que hay de criminal en el ser cristiano crece en la medida en que uno se aproxima a la ciencia. El criminal de los criminales es, por consiguiente, el filósofo.
Artículo tercero.- El lugar maldito en que el cristianismo ha encovado sus huevos de basilisco será arrasado y, como lugar infame de la tierra, constituirá el terror de toda la posteridad. En él se criarán serpientes venenosas.
Artículo cuarto.- La predicación de la castidad es una incitación pública a la contranaturaleza. Todo desprecio de la vida sexual, toda impurificación de la misma con el concepto de <<impuro>> es el auténtico pecado contra el espíritu santo de la vida.
Artículo quinto.- Comer en la misma mesa con un sacerdote le hace quedar a uno expulsado: con ello uno se excomulga a sí mismo de la sociedad honesta. El sacerdote es nuestro chandala, – se lo proscribirá, se lo hará morir de hambre, se lo echará a toda especie de desierto.
Artículo sexto.- A la historia <<sagrada>> se la llamará con el nombre que se merece, historia maldita; las palabras <<Dios>>, <<salvador>>, <<redentor>>, <<santo>>, se las empleará como insultos, como marcas para los criminales.
Artículo séptimo.- El resto se sigue de aquí.
El Anticristo
Friedrich Nietzsche, un tipo muy religioso.
Hipólita, el accidente, el bien y el mal
22 noviembre 2009 en 8:08 pm | Escrito en Uncategorized | 3 comentariosEtiquetas: Accidentes, Actualidad, Anécdotas, Bien, Locura, Mal, Seguro de Automóviles, Solidaridad, Verdad
Cuando iba a aparcar la furgoneta antes de dejar a los chavales en la residencia de la tercera edad, calculé mal el giro –porque el coche que tenía en la curva estaba algo mal aparcado, todo hay que decirlo –y le levanté la pintura al tratar de pasar a su lado.
Los chavales se quedaron callados, me apoyé con las dos manos en el volante, y maldije en voz alta a varias generaciones de fabricantes de furgonetas, antes de quitar la marcha y poner el freno de mano para examinar de cerca las consecuencias del incidente: mi coche estaba bastante bien, pero el otro tenía un buen raspón, y me iba a costar una pasta pagar el arreglo. Una pasta que no tengo.
Volví al asiento del conductor, saqué mi carpeta con un bolígrafo y comencé a escribir mis señas de identidad para que el afectado pudiese ponerse en contacto conmigo. En esto, uno de los chavales que iban dentro de la furgoneta, asomó la cabeza dentro de la cabina del conductor y me dijo: “¿Qué haces? ¡Corre, arranca, que vas a tener que pagarlo!”
Le respondí una bordería de las buenas, del tipo “no siempre lo bueno es lo que te beneficia” y mientras dejaba el papel enganchado en el limpiaparabrisas fui reconfigurando una retahíla de prejuicios hacia los “niños de Papá”, y sus similitudes con el “niño” de Nietzsche.
* * *

Llegamos a la residencia, y fui colocando a los chavales con los diferentes ancianos: unos jugaban al parchís con Ángel (aunque suele decirles al principio que se llama Demonio, supongo que por hacerse el gracioso) otros se sentaron a hablar de fútbol con Gregorio, y otros dos se sentaron con una tabla de parchís, a conversar con Amalia y Segunda.
Hipólita tiene muchos años, la mirada perdida y la nariz sucia: el pelo gris le cae hacia los lados, y por sus rasgos finos deduje desde el primer día que fue en su tiempo una chica de buen ver. Ha tenido unos cuantos nietos, pero no vienen a verle con mucha frecuencia –también porque sus reacciones han dejado de ser previsibles –y conmigo había tenido ya algún encontronazo, por no querer aceptar que yo no era Juan Carlos, y que no sabía donde estaba Lucía. El día del encontronazo me avisaron de que era muy susceptible, y que se enfadaba con facilidad, pero al cabo de unos días me paró, y me cantó, girándose hacia una imagen que hay en la residencia, un himno de laudes a la Virgen del Pilar .Cuando le dije que me gustaba mucho la canción, y la dicha advocación de la Virgen, se emocionó tanto que no volvió a preguntarme si era su nieto, y me estuvo cubriendo de besos mientras lloraba durante veinte minutos.
Como yo ya me había reconciliado con ella y, en cambio, tenía un día pesimista con los chavales, le coloqué a uno para que hiciese un juego con ella, y me coloqué cerca para poder reaccionar si algo salía mal: no está bien devolver a un chaval al colegio con un trauma fuerte. Pero el chaval estuvo cariñoso, aclarando a Hipólita que no se llamaba Fernando, ni era su nieto, y yo me distraje un poco con Manuel, hasta que empezó a formarse un pequeño tumulto: para cuando me di cuenta, el chaval estaba llorando a moco tendido, el juego tirado en el suelo. Me acerqué a él y le pregunté discretamente si Hipólita se había puesto agresiva, y que si quería cambiar de sitio. Hipólita lloraba también amargamente, creo que más por ósmosis que por sentimiento, y era mucho más escandalosa que el chaval. Éste que, pongamos que se llamaba Fernando, se giró, y me dijo entrecortadamente: “No, no, si no me ha dicho nada, pero es que me da mucha pena…” Luego vino Belén, que es la que dirige ese centro y que, además de habilidades psicológicas, es mujer, con lo que es mucho más capaz de consolar que un servidor, y le dijo un par de corazonadas que calmaron al, a fin de cuentas, niño. Hipólita no dejó de llorar y de darle besos, y yo me arrepentí bastante de haber pensado tan mal de gente con tanta humanidad.
Por cierto, me llamaron el Lunes siguiente desde un fijo, y cuando descolgué se sucedió la siguiente conversación:
- Sí, perdona, es que el otro día encontré un papel en mi coche con tu nombre y tu teléfono… Supongo que será para que no vuelva a aparcar allí, ¿Verdad?
No daba crédito, y como tal, le dije:
- No… No, lo que pasa es que te di un golpe con mi coche.
Silencio. Por fin:
- Ah, ¿Era eso? Vaya… Bueno, en realidad… No sé, en fin, gracias por llamar, pero… Bueno, habrás visto que el coche está un poco mal, y… En fin, que además estaba mal aparcado… Nada, no te preocupes y yo si te parece, me olvido del asunto…
No me podía creer mi suerte, porque el tipo no quería enfrentarse a semejante lío. No tenía seguro.
Después de la sequía
11 septiembre 2009 en 12:17 pm | Escrito en Uncategorized | 4 comentariosEtiquetas: Actualidad, Ateismo, Certeza, Conciencia, Cristianismo, Educación, Iglesia, Instinto, Jean Paul Sartre, John Henry Newman, Libertad, Moral, Nietzsche, Ratzinger, Religión, Sartre, Valores, Verdad
Llevo más de tres semanas sin publicar, y esto empezaba a ser vergonzante: no sé si cabrearé a Anarel al escribir esto, pero como he estado en un intensivo de filosofía durante los meses de Julio y Agosto, y ahora estoy dando las últimas pinceladas por mi cuenta, voy a tratar de sintetizar una idea que he estado madurando estos días. Si no me sale, lo lamento. Y si os ofende que me disculpe, pues ánimo.

La clave es que ayer recibí una clase magistral sobre la noción de libertad. Entramos en lo más profundo del siglo XX, con todas las influencias de Nietzsche y las peculiares ideas de Sartre, del tipo “o la libertad es absoluta o no es en absoluto“, que me dejaron pensando.
Nietzsche afirma (no demuestra, que es un punto importante) que la moral es un invento judeocristiano que sirve para controlar al fuerte, negándole la libertad , a modo de instrumento de protección y control de los débiles y resentidos.
A esto se une lo que tantas veces ha dicho Anarel: la moral es una invención humana, porque ninguna otra especie animal tiene un código moral.

Y aquí viene mi afirmación controvertida: La moral nos hace libres. Es más: es lo ÚNICO que puede hacernos libres. Y es por un motivo muy sencillo: a un león hambriento que se encuentre con un hombre herido, no le puedes decir: “En la tabla de la ley pone NO MATARÁS”. ¿Por qué? Porque sus instintos le mueven a actuar de una determinada manera. No tiene una conciencia de sí, y por tanto no es capaz de saber lo que le conviene a él, ni lo que sería bueno: el cuerpo le pide carne, y no se anda con remilgos de si al que se zampa es soltero o deja viuda y cuatro churumbeles.
Y es curioso: mi profesor de filosofía lo decía de esta manera: “Ese es el fundamento de nuestra libertad: la prohibición moral existe precisamente porque podríamos llevarla a cabo: al último hombre sobre la tierra ese precepto no le afecta en absoluto“. En último extremo, no debo matar, porque matar destruye mi naturaleza: me convierte en asesino. Pero no debo matar porque puedo hacerlo.
La filosofía moderna y una gran porción de la contemporánea ha afirmado que eso es opinable, y que la ley moral es subjetiva. Y yo diré: en parte es cierto y en parte es mentira: es cierto que la decisión moral la toma cada uno con sus cadaunadas: y que si a ti no te parece algo bien, nadie te lo va a hacer creer bueno (aquí, comentó mi profesor el famoso “brindis por la conciencia“, que hizo el próximamente beato Cardenal Newman, “por encima del Papa”, reflexión que es eminentemente católica, por cierto.). Y sin embargo, también es cierto que puedes estar haciendo algo mal pensando que actuas bien, y también es cierto que hay ciertos actos que hacemos y que sabemos que no están bien (creo que todos reprobaríamos el pegar a nuestra madre: y sin embargo, quien crea que no le puede llegar a pasar, es que no se conoce, me temo.). Contra esto, Nietzsche dice: “si tu madre no es capaz de defenderse, que no te cuente las milongas de que no debes pegarla”.
Y mi conclusión, es la siguiente: la ventaja de la filosofía atea de los siglos XIX y XX es que ha sido terriblemente coherente: y si sus discípulos las llevan hasta el extremo (aquí hemos visto el caso de Nietzsche y de Sartre): sólo les queda: enloquecer, suicidarse, o reconocer la verdad del cristianismo. Por tanto, la incomprensión hacia la ética cristiana desde una perspectiva nihilista es fruto siempre de una exagerada abstracción del concepto de ética: en cuanto los motivos se vuelven personales, la ética personal se convierte en exigencia universal.
Y con esto tengo polémica para un mes.
La comunión de los santos.
25 agosto 2009 en 12:50 pm | Escrito en Uncategorized | 9 comentariosEtiquetas: Catolicismo, Comunión de los santos, Iglesia, Oración, Verdad

Esto no es una de esas entradas subidas y místicas. Es sólo una observación. Porque D. Enrique monasterio publicaba una entrada en la que pedía oraciones por una persona. Y la respuesta es esta:
Anónimo dijo…- Cuente con mis oraciones de hoy,va por ell@.23 de agosto de 2009 7:24
Anónimo dijo…- Por supuesto que me acordaré. No faltaría más. A mandar.23 de agosto de 2009 7:43
Mariano y Cristina dijo…- Ni domingo, ni agosto, cuente ud. con nuestras oraciones.23 de agosto de 2009 8:28
Anónimo dijo…- Yo me sumo a las oraciones, cuente con ellas.
Inma23 de agosto de 2009 9:12
cristina v dijo…- Cuente con ello ,me acordaré en Misa, ahora mismo.23 de agosto de 2009 9:35
verificator dijo…- Yo también me sumo a esas oraciones.23 de agosto de 2009 10:38
Cristalescrito dijo…- Holasoy ateo y sigo el blog hace unos meses
pero rezare por ella
un saludo
23 de agosto de 2009 10:40
inés dijo…- Rezaremos.23 de agosto de 2009 11:25
Anónimo dijo…- De acuerdo, d. Enrique, cuente con ello.23 de agosto de 2009 11:37
Una de León dijo…- Cuente también con mis oraciones D. Enrique.23 de agosto de 2009 11:46
Paco Cabrera dijo…- Rezaré por ella con mi familia y también por usted.23 de agosto de 2009 11:49
-
Joseph Kabamba dijo… - Lo conseguiremos.23 de agosto de 2009 12:32
Seguir leyendo…
¿Alguien puede dudar de que la intención se vaya a cumplir?
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