Guerra de cifras
19 octubre 2009 en 2:31 pm | Escrito en Uncategorized | 11 comentariosEtiquetas: 17-O, Aborto, Actualidad, Ética, Demagogia, Democracia, Derecho a Vivir, Derechoavivir, El País, España, Foro de la familia, Hazteoir, Humanidad, Ideología, Justicia, Manifestación, Moral, Noticias, Periodismo, Prolife, Sociedad, Vida
Hoy me voy a quejar, lo lamento. Y voy a hacerlo del periódico más leido de toda España: El País.
El sábado 17 de Octubre, una masa de gente (entre los 55.000 y los 2.000.000, como siempre) asistió a una marcha a favor de la vida y contra el aborto en Madrid.
El País no sacó en su web ninguna noticia sobre como había ido la marcha (y pienso que tenía su importancia, pues iba contra un proyecto de ley que se encuentra en plena discusión): sacaron un video, y un editorial destacando las “mentiras” de la protesta, y se hizo el silencio.
Ayer, la última noticia publicada sobre el tema era que “El PP se suma por fin a la protesta“. (cosa que tampoco era cierta: algunos miembros del PP fueron a título individual… Y otros, a título individual, no fueron).
Sin embargo, la fotografía de la manifestación en San Sebastián a favor de Otegui sí estaba en las páginas de Sociedad ayer tarde, y me atrevo a figurarme que serían menos gente (a tenor de las fotos de una y de otra marcha.)
Hoy, por fin aparecía una noticia en portada sobre la marcha contra el aborto. ¿Y cuál era? : “Un nuevo equipo de recuento “adelgaza” manifestaciones”, en la que se “demuestra” que hay un método revolucionario según el cual a la manifestación del sábado asistieron 55.000 personas y no 2.000.000, como afirmaron los organizadores. Aparentemente, cuentan cabezas en las fotografías que sacan.
El dato, más allá de que sea un método revolucionario, me parece bastante inconsistente porque, contando lo que son “objetividades” (más de 600 autobuses de fuera, por ejemplo), se queda muy corto.
Es decir: si calculamos que 600 autobuses (fueron más) llevaron un promedio de 45 tripulantes (también fueron más), nos sale la friolera de 27000 personas (¡casi la mitad del aforo!). Por otra parte, deberíamos contar la incontrolable cantidad de gente que vino por medios propios o públicos (ya fuera en tren, en coche o en avión, como los de canarias). De hecho, un compañero de universidad me ha dicho que de su pueblo de Toledo salieron 30 coches. Pero pongamos que esos sólo fueron 3000 (y ya digo que fueron escandalosamente más): ¿No sería lógico que, tanto por la densidad de población, como por las facilidades para asistir, los de madrid fueran mayoría? Por tanto, no puede ser que de la capital sólo viniesen 25.000: debía de haber bastante más gente.
Una última prueba: si sólo hubiesen sido 55.000, los 2.000 voluntarios sólo nos tendríamos que haber encargado de 25 personas cada uno. Fui de voluntario, y te aseguro, querido lector, que me ocupé de bastantes más.
Ya para acabar, quiero terminar mi queja contra elpais.com de un modo repelente, y sé que mis amigos gallegos me lo echarán en cara: pero, como dije, de la manifestación de Madrid sólo se dice que el PP acudirá (última noticia antes del evento, linkada en este artículo más arriba) y que según un nuevo sistema, al final fueron muchos menos (también linkada). Y a renglón seguido (sólo hace falta buscar “manifestación” en el buscador de elpais.com) aparece el siguiente titular: “Más de 50.000 personas en la mayor marcha por el gallego de la historia”, que, como ataca de pleno al PP gallego (al que no tengo intención de defender, en este artículo ni en ninguno) no necesita de métodos valorativos de capacidad y de “contar cabezas”. La presente marcha tiene tres noticias particulares y una crónica en la página que critico: la manifestación por la vida NINGUNA.
Las cizañeras
18 octubre 2009 en 5:34 pm | Escrito en Uncategorized | 2 comentariosEtiquetas: anécdoras, Anécdotas, Ancianos, Debate, Discusiones, España, Marujas, Modernidad, Oposición, Residencia de Ancianos, Sociedad, Solidaridad, Vida, Viejos

Desde que el mundo es mundo, ha habido marujas. Pero es que el otro día se me presentaron de un modo extraño. Llegamos, como de costumbre, al centro de día, y una señora con pinta de desenvuelta me dijo: “Está muy bien que vengáis a estos centros los jóvenes a cuidarnos, un poco, que si no nosotros nos sentimos inútiles, además de que os sirve para aprender de la vida…” Y más cosas. Y, aunque observé que su discurso estaba bastante elaborados –con varios ejemplos muy ilustrados de lo que sabían y no sabían los niños de hoy –también me di cuenta de que solía repetir las ideas, y en un orden bastante parecido de desarrollo. Pensé que sería una extraña técnica pedagógica, hasta que comenzó por tercera vez por su “Está muy bien que vengáis a estos centros…”, momento en el que me di cuenta de que, en realidad, estaba tratando de retenerme sin tener nada que contar. No se lo señalé por delicadeza, pero la señora que estaba a su lado, mientras coloreaba un castillo exclamó para sí “¡Hala!, otra vez”. En ese momento, mi conversadora compañera se indignó y exclamó:
- Qué dice usted?
- Nada, nada –respondió quien estaba a su lado
- Ah, bueno. Pensé que se estaba burlando de mí. Porque estos niños de hoy lo han tenido todo –se dijo, volviendo hacia mí- pero yo todavía recuerdo que en la guerra vivíamos al lado de un cuartel, y porque mi madre era muy amiga de la madre de un militar, a veces nos daban de cenar, ¡lo que les sobraba del rancho en el cuartel!
Puse toda la cara de asombro que pude, sin embargo, otra compañera entró en el juego, tumbando el mito del rancho:
- Al menos tenías un rancho. De qué te quejas. Casi todo el mundo se pasó la guerra comiendo piel de patatas.
- ¡Sí! Es verdad –respondió la maruja numero 3- pieles de patatas –y como era muy risueña le hizo mucha gracia. Y fue cuando descubrí que la primera de las señoras era una verdadera susceptible, porque, girándose indignada, le preguntó:
- ¿Se está riendo usted de mí?
- No, no por Dios.
- Ah, bueno, es que pensé que se estaba riendo usted de mí –dijo con cara de pocos amigos y, para mi horror, me echó una mirada cómplice, y resolvió: Si es que aquí hay mucho Séneca suelto.
Debo reconocer que me asustó, pero más me sorprendió que poco a poco, todas iban dando su versión, y todas iban pensando que yo estaba de su parte en el conflicto. Es más, empecé a pensar que yo era el trofeo que se sorteaban durante la discusión.
- Porque tú siempre cuentas la guerra y te crees que no se pueden contar otras, y yo la puedo contar y mucho mejor que tú –mirada complice de vieja 3
- Sí. Y fíjate en la educación, que antes sacabas malas notas y tu padre te daba una que no te levantabas. Ahora, saca el niño malas notas y los padres pegan a la maestra. –otra mirada cómplice.
Y la primera, a lo “qué se dice que me opongo”:
- ¡Pero si hay que ser modernos! ¿No hay que ser modernos? Hay mucho Séneca… Y mirada cómplice.
No sé muy bien como salí de aquella conversación. Pero la maruja 1 había vuelto a decir
“Está muy bien que vengáis a estos centros los jóvenes a cuidarnos, un poco, que si no nosotros nos sentimos inútiles, además de que os sirve para aprender de la vida…”
Quo vadis democracia? Breve compendio de la noción de libertad
1 mayo 2009 en 12:20 pm | Escrito en Uncategorized | Dejar un comentarioEtiquetas: Actualidad, Bondad, Bueno, Certeza, Democracia, Derecho, Elección, Individuo, Inherente, J.S. Mill, John Stuart Mill, Justicia, Libertad, Libertad externa, Libertad Interior, Moral, Noticias, Pensamiento, Pensamientos, Sociedad, Verdad, Yepes

Pablo Cabellos Llorente (cortesía de http://www.almudi.org)
El hombre es libre por esencia, desde lo más profundo y constitutivo de su ser. La libertad verdadera hace que el hombre sea realmente humano. En esa libertad, como escribió Yepes, caben cuatro niveles: libertad constitutiva, de elección, de realización de esa misma libertad y la libertad social. Ahí puede verse hacia dónde va esta democracia.
La libertad constitutiva es el nivel más radical: la libertad es el mismo ser del hombre. Esta libertad interior forma un espacio inviolable, donde uno se posee a sí mismo. Un cautivo goza esta libertad sin que nadie pueda arrebatársela. Con respecto a la libertad de elección o de arbitrio, hay defectos y excesos.
Por defecto, se dirá que la elección viene tan determinada por causas genéticas, sociales, económicas, etc., que, a fin de cuentas, no existe o es harto débil. El exceso afirmará que la libertad es, ante todo, elección: basta elegir para ser libre, independientemente de que la elección sea buena o mala. Su más genuino representante es J. S. Mill. Naturalmente, si la postura defectuosa es determinista, esta es libertad sin finalidad, sin valores que orienten, puesto que todo se considera válido, basta elegir.
Me refería en tercer lugar a la realización de la libertad. Su uso conduce a obtener un rendimiento, puesto que el hombre es perfectible por la utilización de su libertad, es más, no se perfecciona aquel que, tal vez por miedo al compromiso, deja intacto su albedrío. En esta tercera consideración aparece la virtud, que fortalece la voluntad y produce un rendimiento positivo.
Dentro de esa realización de la libertad, y vistas las cosas desde una perspectiva existencial, su ejercicio consiste en el conjunto de decisiones que van diseñando la propia vida. Es el proyecto vital, la cuestión del sentido, que mide la libertad por la calidad de lo conquistado con ella. Los clásicos llamaron magnanimidad a la virtud por la que aspiramos a lo verdaderamente importante.Aristóteles afirma que la característica del magnánimo es interesarse por pocas cosas, y estas, grandes.
He aludido en cuarto lugar, siempre siguiendo el esquema de Yepes, a la libertad social, es decir, a la posibilidad de transformar los ideales en proyectos vitales, lo que requiere, al menos, que se permitan y que sean viables. En este sentido, hay que decir que existe una gran relación entre el tipo de conducta vigente en la sociedad y las pretensiones que uno pueda tener. Si son antagónicas, el hombre es menos libre, cae en una situación de miseria, en una forma de esclavitud de la que se requiere ser liberado. Así, la conquista de las libertades corre paralela a la liberación de las miserias.
Ahora vamos al interrogante del título. Es obvio que no hay autoridad humana que robe la libertad interior si no es reduciendo al hombre a loco o guiñapo. La libertad de elección está hoy día enormemente trastocada porque, con excesiva frecuencia, y aun sin ignorar la existencia de condicionantes, tampoco parece encontrar su ideal en el lado de la balanza ocupado por Mill.
Sin embargo, nuestra sociedad y nuestras leyes están acogiendo progresivamente esa idea de que lo valioso es sencillamente poder elegir, sea cual sea lo elegido. Así la realización de la libertad, en cuanto a perfeccionamiento y proyecto vital, prácticamente no existe, por la sencilla razón de que esa libertad de la libertad, vacía, y sin orden ni concierto, no crea virtudes, que son fuerzas para robustecer, ni encuentra otro sentido que el placer –andando de uno en otro, porque hastía–, ni conduce a la magnanimidad.
La libertad social será ámbito de mucha miseria, porque sólo permite realizar los dictados del pensamiento dominante. No hay grandeza, ni ideales, ni magnanimidad, ni virtudes, ni creatividad. Ya lo dicta todo el Estado.
Por ese camino anda mal la democracia, cada vez menos participativa en aspectos esenciales, y más dada al juego de “un vale todo” que, paradójicamente, impide o incluso prohíbe lo que realmente vale. Necesitamos gente capaz de sacarnos de esa miseria, sin dejarse atrapar por las redes estériles del pensamiento único.
La independencia intelectual (y II)
3 abril 2009 en 5:30 pm | Escrito en Uncategorized | 9 comentariosEtiquetas: Aceptación, Aprendizaje, Cambio, Certeza, Ciencia, Conocimiento, Hombre, Humanidad, Independencia, Intelectual, Ley Moral, Libertad, Librepensador, monóculo, Moral, Pensamiento, Pensamientos, Personalidad, Reflexión, Religión, Saber, Sabiduría, Sociedad, Verdad

intelectual contemporáneo
Me queda por hablar del sentido de la independencia intelectual: no se trata de absolutizar el popio criterio; sino de asumir y aprehender un determinado modod e pensar. No todos los alineados con un pensamiento son unas ovejas, ni todos los que se llaman independientes piensan realmente por sí mismos: me parece que desmitificar este tópico -desmitificado ya por muchos: no soy demasiado original – y hacer examen personal -¿No estaré yo muy influido por X o Y pensamiento sin darme cuenta?-, es muy importante. Y ya digo que no es porque estemos o no influidos, sino porque lo sepamos o no.
Por ello, resta menos libertad pertenecer a un grupo o modelo de pensamiento (como puede ser el cristianismo) sabiéndolo, que, creyéndose uno el fabricador de su moral y su intelectualidad, ser reo de toda una reflexión que se regodea en permanecer oculta a la mente de suus miembros.
No sé si queda claro.
La imagen la dedico a Iago, aunque no sé si está en galego o en portugués, (no los distingo, pese a mi ascendencia) XD.
Sobre la independencia intelectual (I)
23 marzo 2009 en 2:05 pm | Escrito en Uncategorized | 2 comentariosEtiquetas: Aprendizaje, Certeza, Ciencia, Hombre, Humanidad, Independencia, Intelectual, Ley Moral, Libertad, Librepensador, monóculo, Moral, Pensamiento, Pensamientos, Personalidad, Reflexión, Religión, Saber, Sabiduría, Sociedad, Verdad

Mucha gente opina que la libertad intelectual consiste en componer el personal código ético y deontológico, sin obedecer a ideas no concebidas por uno; a lo sumo, breves influencias de autores reconocidos, y sólo a modo de inspiración.
No perciben estas personas qeu no es más libre el que más cruces tiene en el camino, sino el que antes y con mayor seguridad escoge; y que tampoco es más independiente aquel que pone a su coche mermelada en el depósito, porque no le gusta el olor a gasolina.
Otros, para apoyar su “independencia”, afirman: “el bien y el mal son creaciones humanas, porqeu los animales no las tienen: y por tanto es el individuo quien debe crearlas, y no someterse al modelo que le venga impuesto socialmente”. No es, desde mi punto de vista, un razonamiento lógico; quizá, sería más acertada la conclusión “la moral hace al hombre”, en lugar de la tan aclamada “el hombre hace la moral”.
Aunque puedo estar equivocado.
Universidad y Huelga. ¿Derecho o Deber?
12 marzo 2009 en 8:06 pm | Escrito en Uncategorized | 4 comentariosEtiquetas: Anarquismo, Bancos, Banqueros, Bolonia, Certeza, Comunismo, Deber, Deberes, Derecho, Derechos, Distribución, Europa, filosofía, Globalización, Hechos, Huelga, Huelga de estudiantes, Injusticia, Inteligencia, Izquierda, Justicia, Libertad, Libertad de conciencia, Libre Actuación, Libre Pensamiento, Lobby, Lobby’s, Moral, Noticias, ONG, ONG’s, Pensamientos, Periodismo, Periodismo UCM, Plan Bolonia, Política, Proletariado, Rectitud Moral, Reflexión, Relaciones Públicas, Responsabilidad, Revolución, Riqueza, Sociedad, UCM, Universidad, Verdad

No conozco demasiado el Plan Bolonia. Creo que va a suponer un bajón en el nivel académico debido a que transforma una institución que pretendía enseñar a desarrollar el intelecto en una fábrica de personas experimentadas en habilidades “útiles”. Pero también creo que la mezcla de varias luchas y rencillas políticas entre medias, han empañado la que podría haber sido una buena lucha.
Así lo piensa también Alejandro Llano, diré en mi defensa, antes de que vari@s me salten al cuello.
El caso es que hemos tenido dos días de huelga obligatoria este año, y yo me pregunto desde cuándo es la huelga obligatoria –y más, en el ámbito estudiantil -.
Me explico –y vaya por delante que respeto el legítimo derecho de quienes han suscrito la huelga y se sienten plenamente identificados y comprometidos con la lucha que el sindicato estudiantil y otras instituciones están llevando a cabo –: el de la huelga es un derecho del trabajador que se siente explotado. Se legalizan unos días máximos de huelga, y una actuación concreta de los empresarios para evitar situaciones dramáticas –extorsión, persecución, despidos en masa, etc. –y la realidad es que no suele ser una medida que ayude al entendimiento entre clases, sino más bien a la confrontación y lucha de intereses, pero es respetable. La falta de mano de obra, obliga al empresario a tener que ceder a ciertas exigencias del colectivo levantado en huelga, y es entonces cuando empieza la negociación.
Ahora van los estudiantes de la universidad pública, que es un servicio, un derecho voluntario y no un deber, y deciden no estar de acuerdo con la nueva ley universitaria. ¿Y qué proponen? Manifestarse: Apoyo si la protesta me parece justa. ¿Faltar a clase? Ni de coña. Porque renuncias a un dinero, que es por el que has pagado, y, salvo que rompas algo –acto que se llama vandalismo, y no sindicalismo –el estado no lo nota en absoluto.
Y llega el quid de la cuestión: hoy llego a clase de Relaciones Públicas, a las 11 de la mañana, después de haber visto un video sobre la globalización en Economía, me proponen que vaya a un Congreso que organiza la ONG de la Facultad para evitar el tráfico de niños, en lugar de la clase que tenía a esa hora. Y me parece muy bien que haya esas asociaciones, pero yo quiero que haya clase, porque para eso he venido. Y la profesora alega:
“Es que me han visitado unos representantes de vuestra clase (al loro, que la delegada estaba presente y no sabía nada) y me han dicho que sería injusto que yo avanzase materia cuando ellos están en la huelga. Y a mí también me parece justo, porque la huelga es un derecho…”
Otra tomadura de pelo, fruto de no entender que “Elegir es renunciar”, como dice la sabiduría popular; si eliges huelga, renuncias a ir a clase, porque si no, no se llamaría huelga, sino “acuerdo vacacional” u otro nombre más aséptico.
Hoy ha ganado la mentira, y por eso estoy triste. Mañana más.
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