Universidad y Huelga. ¿Derecho o Deber?
12 marzo 2009 en 8:06 pm | Escrito en Uncategorized | 4 comentariosEtiquetas: Anarquismo, Bancos, Banqueros, Bolonia, Certeza, Comunismo, Deber, Deberes, Derecho, Derechos, Distribución, Europa, filosofía, Globalización, Hechos, Huelga, Huelga de estudiantes, Injusticia, Inteligencia, Izquierda, Justicia, Libertad, Libertad de conciencia, Libre Actuación, Libre Pensamiento, Lobby, Lobby’s, Moral, Noticias, ONG, ONG’s, Pensamientos, Periodismo, Periodismo UCM, Plan Bolonia, Política, Proletariado, Rectitud Moral, Reflexión, Relaciones Públicas, Responsabilidad, Revolución, Riqueza, Sociedad, UCM, Universidad, Verdad

No conozco demasiado el Plan Bolonia. Creo que va a suponer un bajón en el nivel académico debido a que transforma una institución que pretendía enseñar a desarrollar el intelecto en una fábrica de personas experimentadas en habilidades “útiles”. Pero también creo que la mezcla de varias luchas y rencillas políticas entre medias, han empañado la que podría haber sido una buena lucha.
Así lo piensa también Alejandro Llano, diré en mi defensa, antes de que vari@s me salten al cuello.
El caso es que hemos tenido dos días de huelga obligatoria este año, y yo me pregunto desde cuándo es la huelga obligatoria –y más, en el ámbito estudiantil -.
Me explico –y vaya por delante que respeto el legítimo derecho de quienes han suscrito la huelga y se sienten plenamente identificados y comprometidos con la lucha que el sindicato estudiantil y otras instituciones están llevando a cabo –: el de la huelga es un derecho del trabajador que se siente explotado. Se legalizan unos días máximos de huelga, y una actuación concreta de los empresarios para evitar situaciones dramáticas –extorsión, persecución, despidos en masa, etc. –y la realidad es que no suele ser una medida que ayude al entendimiento entre clases, sino más bien a la confrontación y lucha de intereses, pero es respetable. La falta de mano de obra, obliga al empresario a tener que ceder a ciertas exigencias del colectivo levantado en huelga, y es entonces cuando empieza la negociación.
Ahora van los estudiantes de la universidad pública, que es un servicio, un derecho voluntario y no un deber, y deciden no estar de acuerdo con la nueva ley universitaria. ¿Y qué proponen? Manifestarse: Apoyo si la protesta me parece justa. ¿Faltar a clase? Ni de coña. Porque renuncias a un dinero, que es por el que has pagado, y, salvo que rompas algo –acto que se llama vandalismo, y no sindicalismo –el estado no lo nota en absoluto.
Y llega el quid de la cuestión: hoy llego a clase de Relaciones Públicas, a las 11 de la mañana, después de haber visto un video sobre la globalización en Economía, me proponen que vaya a un Congreso que organiza la ONG de la Facultad para evitar el tráfico de niños, en lugar de la clase que tenía a esa hora. Y me parece muy bien que haya esas asociaciones, pero yo quiero que haya clase, porque para eso he venido. Y la profesora alega:
“Es que me han visitado unos representantes de vuestra clase (al loro, que la delegada estaba presente y no sabía nada) y me han dicho que sería injusto que yo avanzase materia cuando ellos están en la huelga. Y a mí también me parece justo, porque la huelga es un derecho…”
Otra tomadura de pelo, fruto de no entender que “Elegir es renunciar”, como dice la sabiduría popular; si eliges huelga, renuncias a ir a clase, porque si no, no se llamaría huelga, sino “acuerdo vacacional” u otro nombre más aséptico.
Hoy ha ganado la mentira, y por eso estoy triste. Mañana más.
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