La libertad asoma en el Magreb
27 enero 2011 en 1:55 pm | Escrito en Islam | 2 comentariosEtiquetas: África, Democracia, Dictadura, Islam, Jerarcas, Libertad, Magreb, Túnez
Tras el rápido derrocamiento del gobierno tunecino, la fiebre liberadora se ha ido contagiando a las dictaduras cercanas, tales como Libia, Egipto…
Me encantaría hacer una investigación profunda del tema, pero no me va a dar tiempo: os lo dejo a vosotros con dos enlaces: al macroanálisis que hace Foreign Policy en su versión española, y el video explicativo de pocos segundos de Mikel Ayestarán, sobre el terreno:
Y ya profundizaré cuando acabe exámenes.
Después de la sequía
11 septiembre 2009 en 12:17 pm | Escrito en Uncategorized | 4 comentariosEtiquetas: Actualidad, Ateismo, Certeza, Conciencia, Cristianismo, Educación, Iglesia, Instinto, Jean Paul Sartre, John Henry Newman, Libertad, Moral, Nietzsche, Ratzinger, Religión, Sartre, Valores, Verdad
Llevo más de tres semanas sin publicar, y esto empezaba a ser vergonzante: no sé si cabrearé a Anarel al escribir esto, pero como he estado en un intensivo de filosofía durante los meses de Julio y Agosto, y ahora estoy dando las últimas pinceladas por mi cuenta, voy a tratar de sintetizar una idea que he estado madurando estos días. Si no me sale, lo lamento. Y si os ofende que me disculpe, pues ánimo.

La clave es que ayer recibí una clase magistral sobre la noción de libertad. Entramos en lo más profundo del siglo XX, con todas las influencias de Nietzsche y las peculiares ideas de Sartre, del tipo “o la libertad es absoluta o no es en absoluto“, que me dejaron pensando.
Nietzsche afirma (no demuestra, que es un punto importante) que la moral es un invento judeocristiano que sirve para controlar al fuerte, negándole la libertad , a modo de instrumento de protección y control de los débiles y resentidos.
A esto se une lo que tantas veces ha dicho Anarel: la moral es una invención humana, porque ninguna otra especie animal tiene un código moral.

Y aquí viene mi afirmación controvertida: La moral nos hace libres. Es más: es lo ÚNICO que puede hacernos libres. Y es por un motivo muy sencillo: a un león hambriento que se encuentre con un hombre herido, no le puedes decir: “En la tabla de la ley pone NO MATARÁS”. ¿Por qué? Porque sus instintos le mueven a actuar de una determinada manera. No tiene una conciencia de sí, y por tanto no es capaz de saber lo que le conviene a él, ni lo que sería bueno: el cuerpo le pide carne, y no se anda con remilgos de si al que se zampa es soltero o deja viuda y cuatro churumbeles.
Y es curioso: mi profesor de filosofía lo decía de esta manera: “Ese es el fundamento de nuestra libertad: la prohibición moral existe precisamente porque podríamos llevarla a cabo: al último hombre sobre la tierra ese precepto no le afecta en absoluto“. En último extremo, no debo matar, porque matar destruye mi naturaleza: me convierte en asesino. Pero no debo matar porque puedo hacerlo.
La filosofía moderna y una gran porción de la contemporánea ha afirmado que eso es opinable, y que la ley moral es subjetiva. Y yo diré: en parte es cierto y en parte es mentira: es cierto que la decisión moral la toma cada uno con sus cadaunadas: y que si a ti no te parece algo bien, nadie te lo va a hacer creer bueno (aquí, comentó mi profesor el famoso “brindis por la conciencia“, que hizo el próximamente beato Cardenal Newman, “por encima del Papa”, reflexión que es eminentemente católica, por cierto.). Y sin embargo, también es cierto que puedes estar haciendo algo mal pensando que actuas bien, y también es cierto que hay ciertos actos que hacemos y que sabemos que no están bien (creo que todos reprobaríamos el pegar a nuestra madre: y sin embargo, quien crea que no le puede llegar a pasar, es que no se conoce, me temo.). Contra esto, Nietzsche dice: “si tu madre no es capaz de defenderse, que no te cuente las milongas de que no debes pegarla”.
Y mi conclusión, es la siguiente: la ventaja de la filosofía atea de los siglos XIX y XX es que ha sido terriblemente coherente: y si sus discípulos las llevan hasta el extremo (aquí hemos visto el caso de Nietzsche y de Sartre): sólo les queda: enloquecer, suicidarse, o reconocer la verdad del cristianismo. Por tanto, la incomprensión hacia la ética cristiana desde una perspectiva nihilista es fruto siempre de una exagerada abstracción del concepto de ética: en cuanto los motivos se vuelven personales, la ética personal se convierte en exigencia universal.
Y con esto tengo polémica para un mes.
Keynes is dead
3 junio 2009 en 7:28 pm | Escrito en Uncategorized | 4 comentariosEtiquetas: Actualidad, Economía, Keynes, keynesisdead, Libertad, Marxismo, Orden, Otros Bloggers, Planificación, Sistema Económico
Ha entrado por casualidad en mi blog un blogger muy interesante: el me ha linkado en el suyo, y yo le hago publicidad porque parece un tipo interesante.
Como estoy de exámenes y no me da para estrujar la cabeza, conformaos con eso durante unos días.
Anuncio para rojos: “El autor sostiene que la sociedad se organiza mejor a través de un sistema de libre mercado. Toda persona tiene derecho a la vida, a la propiedad privada y no ser coaccionado ni agredido. En definitiva, a diferencia de los sistemas actuales, un sistema puramente capitalista.” (Cita textual)
Quo vadis democracia? Breve compendio de la noción de libertad
1 mayo 2009 en 12:20 pm | Escrito en Uncategorized | Dejar un comentarioEtiquetas: Actualidad, Bondad, Bueno, Certeza, Democracia, Derecho, Elección, Individuo, Inherente, J.S. Mill, John Stuart Mill, Justicia, Libertad, Libertad externa, Libertad Interior, Moral, Noticias, Pensamiento, Pensamientos, Sociedad, Verdad, Yepes

Pablo Cabellos Llorente (cortesía de http://www.almudi.org)
El hombre es libre por esencia, desde lo más profundo y constitutivo de su ser. La libertad verdadera hace que el hombre sea realmente humano. En esa libertad, como escribió Yepes, caben cuatro niveles: libertad constitutiva, de elección, de realización de esa misma libertad y la libertad social. Ahí puede verse hacia dónde va esta democracia.
La libertad constitutiva es el nivel más radical: la libertad es el mismo ser del hombre. Esta libertad interior forma un espacio inviolable, donde uno se posee a sí mismo. Un cautivo goza esta libertad sin que nadie pueda arrebatársela. Con respecto a la libertad de elección o de arbitrio, hay defectos y excesos.
Por defecto, se dirá que la elección viene tan determinada por causas genéticas, sociales, económicas, etc., que, a fin de cuentas, no existe o es harto débil. El exceso afirmará que la libertad es, ante todo, elección: basta elegir para ser libre, independientemente de que la elección sea buena o mala. Su más genuino representante es J. S. Mill. Naturalmente, si la postura defectuosa es determinista, esta es libertad sin finalidad, sin valores que orienten, puesto que todo se considera válido, basta elegir.
Me refería en tercer lugar a la realización de la libertad. Su uso conduce a obtener un rendimiento, puesto que el hombre es perfectible por la utilización de su libertad, es más, no se perfecciona aquel que, tal vez por miedo al compromiso, deja intacto su albedrío. En esta tercera consideración aparece la virtud, que fortalece la voluntad y produce un rendimiento positivo.
Dentro de esa realización de la libertad, y vistas las cosas desde una perspectiva existencial, su ejercicio consiste en el conjunto de decisiones que van diseñando la propia vida. Es el proyecto vital, la cuestión del sentido, que mide la libertad por la calidad de lo conquistado con ella. Los clásicos llamaron magnanimidad a la virtud por la que aspiramos a lo verdaderamente importante.Aristóteles afirma que la característica del magnánimo es interesarse por pocas cosas, y estas, grandes.
He aludido en cuarto lugar, siempre siguiendo el esquema de Yepes, a la libertad social, es decir, a la posibilidad de transformar los ideales en proyectos vitales, lo que requiere, al menos, que se permitan y que sean viables. En este sentido, hay que decir que existe una gran relación entre el tipo de conducta vigente en la sociedad y las pretensiones que uno pueda tener. Si son antagónicas, el hombre es menos libre, cae en una situación de miseria, en una forma de esclavitud de la que se requiere ser liberado. Así, la conquista de las libertades corre paralela a la liberación de las miserias.
Ahora vamos al interrogante del título. Es obvio que no hay autoridad humana que robe la libertad interior si no es reduciendo al hombre a loco o guiñapo. La libertad de elección está hoy día enormemente trastocada porque, con excesiva frecuencia, y aun sin ignorar la existencia de condicionantes, tampoco parece encontrar su ideal en el lado de la balanza ocupado por Mill.
Sin embargo, nuestra sociedad y nuestras leyes están acogiendo progresivamente esa idea de que lo valioso es sencillamente poder elegir, sea cual sea lo elegido. Así la realización de la libertad, en cuanto a perfeccionamiento y proyecto vital, prácticamente no existe, por la sencilla razón de que esa libertad de la libertad, vacía, y sin orden ni concierto, no crea virtudes, que son fuerzas para robustecer, ni encuentra otro sentido que el placer –andando de uno en otro, porque hastía–, ni conduce a la magnanimidad.
La libertad social será ámbito de mucha miseria, porque sólo permite realizar los dictados del pensamiento dominante. No hay grandeza, ni ideales, ni magnanimidad, ni virtudes, ni creatividad. Ya lo dicta todo el Estado.
Por ese camino anda mal la democracia, cada vez menos participativa en aspectos esenciales, y más dada al juego de “un vale todo” que, paradójicamente, impide o incluso prohíbe lo que realmente vale. Necesitamos gente capaz de sacarnos de esa miseria, sin dejarse atrapar por las redes estériles del pensamiento único.
La libertad y sus usos (II)
24 abril 2009 en 10:59 am | Escrito en Uncategorized | Dejar un comentarioEtiquetas: Actualidad, Amor, Amor a la Libertad, Ética, ¿Qué es la libertad?, Bondad, Certeza, Cristianismo, Cuerda, Elección, Libertad, Moral, Noticias, Prejuicios, Reflexión, Responsabilidad, Soga, Verdad

Aunque esta no haya surgido de un arrebato inspirativo como su primera parte, por ser continuación de la anterior, y por llevar mucho tiempo sin escribir.
Recordad la alegoría de la libertad como cuerda: si no, os perderéis. Avisados estáis.
Sobre la libertad, hemos hablado de sus usos, no de lo que trae consigo.
Creo que hoy mucha gente no tiene cuerda, pero, cuando la consigue, descubre que no quiere asumir el peso de llevarla encima. Y entonces llegan otros, más inteligentes, que te aseguran que la llevarán por ti, que no hace falta que te preocupes, que ellos la cargarán hasta que llegue el momento de usarla.
Esa es la corriente propia del materialismo: negar las realidades malas, y hacerte ver que lo único necesario es aquello que no cuesta esfuerzo.
Y entonces llega el momento de escalar la gran colina, y debes utilizar tu cuerda. Y aquel que no llevaba la cuerda encima –pesaba demasiado, pese a ser una posesión valiosa- tendrá cuerda, pero no tendrá desarrollado el músculo necesario para escalar. Y quien nos llevaba la cuerda –que nos engañó vilmente- nos tendrá en su mano: subirá a lo alto –con nuestra cuerda- y desde allí dirigirá nuestros movimientos: no te preocupes, no precisas, de cuerda. En ese foso se está muy bien, sólo fíate de mi criterio… Y no te preocupes, si la verdad es que pesaba demasiado… Es más, sigo pensando que pesa demasiado, y que deberías darme algo a modo de alquiler por sostener tu cuerda…
La libertad tiene sus usos, pero también sus consecuencias. Y no es plenamente libre quién no asume las consecuencias de su actuar libre. Si no tomas la responsabilidad eres esclavo de tu personal inmadurez.
La independencia intelectual (y II)
3 abril 2009 en 5:30 pm | Escrito en Uncategorized | 9 comentariosEtiquetas: Aceptación, Aprendizaje, Cambio, Certeza, Ciencia, Conocimiento, Hombre, Humanidad, Independencia, Intelectual, Ley Moral, Libertad, Librepensador, monóculo, Moral, Pensamiento, Pensamientos, Personalidad, Reflexión, Religión, Saber, Sabiduría, Sociedad, Verdad

intelectual contemporáneo
Me queda por hablar del sentido de la independencia intelectual: no se trata de absolutizar el popio criterio; sino de asumir y aprehender un determinado modod e pensar. No todos los alineados con un pensamiento son unas ovejas, ni todos los que se llaman independientes piensan realmente por sí mismos: me parece que desmitificar este tópico -desmitificado ya por muchos: no soy demasiado original – y hacer examen personal -¿No estaré yo muy influido por X o Y pensamiento sin darme cuenta?-, es muy importante. Y ya digo que no es porque estemos o no influidos, sino porque lo sepamos o no.
Por ello, resta menos libertad pertenecer a un grupo o modelo de pensamiento (como puede ser el cristianismo) sabiéndolo, que, creyéndose uno el fabricador de su moral y su intelectualidad, ser reo de toda una reflexión que se regodea en permanecer oculta a la mente de suus miembros.
No sé si queda claro.
La imagen la dedico a Iago, aunque no sé si está en galego o en portugués, (no los distingo, pese a mi ascendencia) XD.
¿Libertad u orden social? (II)
28 marzo 2009 en 6:42 pm | Escrito en Uncategorized | Dejar un comentarioEtiquetas: Alejandro Llano, Bancos, Banqueros, Bolonia, Certeza, Comunismo, Crisis, Distribución, Distribución de la Riqueza, Economía, EEUU, Europa, filosofía, Francia, Globalización, Hambre, Hechos, Huelga, Huelga de estudiantes, Injusticia, Inteligencia, Intervencionismo, Izquierda, Justicia, La Gaceta, La Gaceta de los Negocios, Libertad, Libre Mercado, Moral, Noticias, Opulencia, Pensamientos, Periodismo, Periodismo UCM, Plan Bolonia, Pobreza, Rectitud Moral, Reflexión, Responsabilidad, Revolución, Riqueza, UCM, Universidad, Universidad de Navarra, USA, Verdad

Pienso que no lo he dicho todo sobre el video que vimos en clase de economía, hace unos días:
Porque el video te plantea siempre que la cosa es por culpa de que “los ricos son cada vez más ricos, y los pobres son cada vez más pobres”: lo coloca en el lugar de la avaricia, y ofrece como solución controlar la riqueza –sistema socialista antimercantilista, que en última instancia desemboca, a mi juicio, en una pérdida de la libertad-.
Contra esta concepción, recuerdo una reflexión del catedrático de metafísica Alejandro Llano, quien, en un artículo en “La Gaceta de los Negocios”, afirmaba que la crisis económica se debe en una parte muy importante a una crisis moral, y no tanto al sistema como algunos piensan.
Y sólo es necesario pensar un poco para comprobar que los grandes fraudes –Madoff y familia –y los comportamientos irresponsables de las élites sociales –con las hipotecas sub-prime y las crisis ninja de Leopoldo Abadía- son los que han propiciado una crisis económica que en otros tiempos se debía a la escasez de recursos.
Y es aquí donde dejo el debate: ¿Realmente se ha de escoger entre tendencia a la libertad o tendencia al orden, o bastaría con la educación en valores para un mundo más justo? ¿O es la formación de valores solamente un modo de buscar el orden frente a la libertad? ¿Valores y libertad son conceptos antagónicos? ¿Corrompe el dinero? ¿El hombre es capaz de ser justo cuando puede beneficiarle la injusticia?
Cuantas preguntas sin resolver… Escribiré sobre cada uno de los anteriores en algún momento.
Sobre la independencia intelectual (I)
23 marzo 2009 en 2:05 pm | Escrito en Uncategorized | 2 comentariosEtiquetas: Aprendizaje, Certeza, Ciencia, Hombre, Humanidad, Independencia, Intelectual, Ley Moral, Libertad, Librepensador, monóculo, Moral, Pensamiento, Pensamientos, Personalidad, Reflexión, Religión, Saber, Sabiduría, Sociedad, Verdad

Mucha gente opina que la libertad intelectual consiste en componer el personal código ético y deontológico, sin obedecer a ideas no concebidas por uno; a lo sumo, breves influencias de autores reconocidos, y sólo a modo de inspiración.
No perciben estas personas qeu no es más libre el que más cruces tiene en el camino, sino el que antes y con mayor seguridad escoge; y que tampoco es más independiente aquel que pone a su coche mermelada en el depósito, porque no le gusta el olor a gasolina.
Otros, para apoyar su “independencia”, afirman: “el bien y el mal son creaciones humanas, porqeu los animales no las tienen: y por tanto es el individuo quien debe crearlas, y no someterse al modelo que le venga impuesto socialmente”. No es, desde mi punto de vista, un razonamiento lógico; quizá, sería más acertada la conclusión “la moral hace al hombre”, en lugar de la tan aclamada “el hombre hace la moral”.
Aunque puedo estar equivocado.
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