22 diciembre 2008 en 1:00 pm | Escrito en Uncategorized | 2 comentarios
Etiquetas: Actualidad, Capitalismo, Capra, Cine, Crack, Crítica de Cine, Crisis Esconómica, Cristianismo, Economía, Familia, James Steward, Noticias, Pensamientos, Qué bello es vivir

“Dios mío, George no ha pensado nunca en sí mismo, ayúdale”
“Señor mío, no soy de rezar mucho, pero si estas ahí… si estás ahí sácame de esta”
“Dios, ayuda a Papá”
Con estas oraciones “voz en off” ý la cámara recorriendo un pueblo nevado, comienza la película de Capra más intimista: “¡Qué bello es vivir!”. George Bailey es un tipo corriente, que heredó sin quererlo el empleo de su padre: una compañía de empréstitos que hace la vida más llevadera -por la encomieable labor que ejecuta- a los vecinos del pueblo. Dios mandará a Clarence, un angel que desea conseguir sus alas -aun no lo ha conseguido, ¡Es un poco torpe!- a ayudar a George cuando este se vea en el mayor apuro de su vida.
En esta película de la que no puedo decir nada más -la destriparía, y soy de los que piensan que hay que verla unas cuantas veces- es, de las cuatro que he visto de Capra, la más intimista, y la más cristiana: hasta el malo cree en Dios, y todos los valores y argumentos que George opone al temible señor Potter son de dolorosísima raigambre cristiana.
Permiten observar una vez más la agilidad de Capra en el narrar -cuenta con diálogos inteligentísimos, con el habitual James Steward que hace de chico listo y payasete- pero muestra lo que es el amor -y como no es tan malo hablar de “entrega” en lugar de “cosquilleo”… Y para mis lectores más marxistas, es una crítica implacable al Capitalismo (“no todo son datos y negocios: también hay personas señor Potter”– “Admirable frase, pero es sólo una parrafada idealista, y yo tengo cosas que hacer”).
Otra joya ¿Qué más se le puede pedir?
30 noviembre 2008 en 12:29 pm | Escrito en Uncategorized | 7 comentarios
Etiquetas: Capitalismo, Capra, Certeza, Certezas, Cine, Comunismo, Crítica de Cine, Crítica Social, Democracia, Fascismo, Felicidad, James Steward, Marxismo, Mecánica, Noticias, Pensamiento, Pensamientos, Religión, Verdad

Como siempre he dicho, y pese al título que pongo a esta entrada, Capra no defrauda. el lector ya se habrá acostumbrado a que mis críticas cinematográficas tengan más de reflexión ética que estética, pero es que no soy capaz de ser objetivo con las emociones que enmi despierta (deseos de actuar de un modo: éticos).
Ayer vimos otra de Capra, Vive como quieras (You can´t take it with you: otra joya de los traductores). Aunque no es la mejor que he visto de este director (ya me decanté hace tiempo por Un gangster para un milagro, en este mismo blog), no se le puede negar que acaas la película con una sonrisa de oreja a oreja. Y te vas a la cama tranquilo y risueño.
Es un poco representativo de su ya tradicional crítica social al capitalismo: “venden miedo: el miedo a no comprar algo que no necesitabas y que de repente necesitas”. Esa es quizás la frase más crítica.
“¿Por qué hace eso? – Por´que sí – ¿Le gusta hacer lo que hace? -No, digo sí… ¿Qué tonterías estoy diciendo? No debería hablar de estas cosas… – Y si no le gusta, ¿Para qué lo hace?”
Yo dejo la reflexión al lector, y aunque sé que Sonrisas y Anarel si se conecta discreparán, creo que se puede resumir con una frase -y Capra, en su condición de católico, la apoyaría- “Contra todos los Ismos que auguran una nueva sociedad sin injusticias” (frase literal de la película, que también mueve a reflexión, siendo como es una película rodada en 1938), la visión cristiana de la sociedad es la que entiende al hombre, y por tanto la que soluciona sus problemas.
Es decir: Las grandes teorías ideológicas de los siglos XIX y XX (fascismo, comunismo, idealismo, y un largo etc.), partían de una buena voluntad: solucionar los problemas del hombre. Pero tenían un problema: no conocían los problemas del hombre. Porque no conocían al hombre.
Si a mi me dan un coche que no funciona y me dicen que lo arregle, podré limpiar la carrocería, incluso sustituir un cristal roto, o tapar un siete en la tapicería… Pero como meta las manos en el motor, empezaré a arrancar cosas, hasta que el coche sea declarado siniestro total. El motor a los mecánicos.
Me ha salido una entrada demasiado larga: ya lo siento.