Hipólita, el accidente, el bien y el mal
22 Noviembre 2009 at 8:08 pm | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Accidentes, Actualidad, Anécdotas, Bien, Locura, Mal, Seguro de Automóviles, Solidaridad, Verdad
Cuando iba a aparcar la furgoneta antes de dejar a los chavales en la residencia de la tercera edad, calculé mal el giro –porque el coche que tenía en la curva estaba algo mal aparcado, todo hay que decirlo –y le levanté la pintura al tratar de pasar a su lado.
Los chavales se quedaron callados, me apoyé con las dos manos en el volante, y maldije en voz alta a varias generaciones de fabricantes de furgonetas, antes de quitar la marcha y poner el freno de mano para examinar de cerca las consecuencias del incidente: mi coche estaba bastante bien, pero el otro tenía un buen raspón, y me iba a costar una pasta pagar el arreglo. Una pasta que no tengo.
Volví al asiento del conductor, saqué mi carpeta con un bolígrafo y comencé a escribir mis señas de identidad para que el afectado pudiese ponerse en contacto conmigo. En esto, uno de los chavales que iban dentro de la furgoneta, asomó la cabeza dentro de la cabina del conductor y me dijo: “¿Qué haces? ¡Corre, arranca, que vas a tener que pagarlo!”
Le respondí una bordería de las buenas, del tipo “no siempre lo bueno es lo que te beneficia” y mientras dejaba el papel enganchado en el limpiaparabrisas fui reconfigurando una retahíla de prejuicios hacia los “niños de Papá”, y sus similitudes con el “niño” de Nietzsche.
* * *

Llegamos a la residencia, y fui colocando a los chavales con los diferentes ancianos: unos jugaban al parchís con Ángel (aunque suele decirles al principio que se llama Demonio, supongo que por hacerse el gracioso) otros se sentaron a hablar de fútbol con Gregorio, y otros dos se sentaron con una tabla de parchís, a conversar con Amalia y Segunda.
Hipólita tiene muchos años, la mirada perdida y la nariz sucia: el pelo gris le cae hacia los lados, y por sus rasgos finos deduje desde el primer día que fue en su tiempo una chica de buen ver. Ha tenido unos cuantos nietos, pero no vienen a verle con mucha frecuencia –también porque sus reacciones han dejado de ser previsibles –y conmigo había tenido ya algún encontronazo, por no querer aceptar que yo no era Juan Carlos, y que no sabía donde estaba Lucía. El día del encontronazo me avisaron de que era muy susceptible, y que se enfadaba con facilidad, pero al cabo de unos días me paró, y me cantó, girándose hacia una imagen que hay en la residencia, un himno de laudes a la Virgen del Pilar .Cuando le dije que me gustaba mucho la canción, y la dicha advocación de la Virgen, se emocionó tanto que no volvió a preguntarme si era su nieto, y me estuvo cubriendo de besos mientras lloraba durante veinte minutos.
Como yo ya me había reconciliado con ella y, en cambio, tenía un día pesimista con los chavales, le coloqué a uno para que hiciese un juego con ella, y me coloqué cerca para poder reaccionar si algo salía mal: no está bien devolver a un chaval al colegio con un trauma fuerte. Pero el chaval estuvo cariñoso, aclarando a Hipólita que no se llamaba Fernando, ni era su nieto, y yo me distraje un poco con Manuel, hasta que empezó a formarse un pequeño tumulto: para cuando me di cuenta, el chaval estaba llorando a moco tendido, el juego tirado en el suelo. Me acerqué a él y le pregunté discretamente si Hipólita se había puesto agresiva, y que si quería cambiar de sitio. Hipólita lloraba también amargamente, creo que más por ósmosis que por sentimiento, y era mucho más escandalosa que el chaval. Éste que, pongamos que se llamaba Fernando, se giró, y me dijo entrecortadamente: “No, no, si no me ha dicho nada, pero es que me da mucha pena…” Luego vino Belén, que es la que dirige ese centro y que, además de habilidades psicológicas, es mujer, con lo que es mucho más capaz de consolar que un servidor, y le dijo un par de corazonadas que calmaron al, a fin de cuentas, niño. Hipólita no dejó de llorar y de darle besos, y yo me arrepentí bastante de haber pensado tan mal de gente con tanta humanidad.
Por cierto, me llamaron el Lunes siguiente desde un fijo, y cuando descolgué se sucedió la siguiente conversación:
- Sí, perdona, es que el otro día encontré un papel en mi coche con tu nombre y tu teléfono… Supongo que será para que no vuelva a aparcar allí, ¿Verdad?
No daba crédito, y como tal, le dije:
- No… No, lo que pasa es que te di un golpe con mi coche.
Silencio. Por fin:
- Ah, ¿Era eso? Vaya… Bueno, en realidad… No sé, en fin, gracias por llamar, pero… Bueno, habrás visto que el coche está un poco mal, y… En fin, que además estaba mal aparcado… Nada, no te preocupes y yo si te parece, me olvido del asunto…
No me podía creer mi suerte, porque el tipo no quería enfrentarse a semejante lío. No tenía seguro.
El enamoramiento según D. Enrique
11 Noviembre 2009 at 10:13 am | In Uncategorized | 5 CommentsTags: Amor, Anatomía, D. Enrique Monasterio, Dolor, Edad, Enamoramiento, Mirada, Ojos, Sexo
Voy a volver a fusilar un texto de Enrique Monasterio. Se lo dedico a tantos… Los espiritus del bosque se han aliado para que, después de 15 días de sequía, tenga que retrasar ya tres días consecutivos un anecdotón por cosas que no pueden esperar. Ya llegará…
Ayer me acordé de Julio. Han pasado tantos años que ya no importa dar su nombre auténtico. Hablo de un amigo de mis años de universidad.Julio hacía tercero de Derecho como yo, y decía que estaba loco por Carmen. Me confesó que no podía pensar en otra cosa, que no era capaz de estudiar (nunca lo había sido, la verdad), que necesitaba estar con ella o si no…
—Si no, ¿qué?
Carmen era muy popular en el curso, sobre todo tenía poca competencia: en clase había más de cincuenta chicos para sólo cuatro o cinco chicas.
Julio era medio poeta (menos de medio, en realidad) y le hizo un soneto penoso, que describía las características anatómicas de Carmen con una mezcla aterradora de cursilería y suciedad.
Me lo leyó una mañana nada más llegar a la Facultad.—Oye, Julio —le dije—, tú, ¿la has mirado a la cara?
—¿A Carmen? Claro; ¿no te digo que estoy enamorado?
—Ya. ¿De qué color tiene los ojos?
—¡Azules!… No, verdes. Espera, no me lo digas…
Ya digo que ayer me acordé de Julio. Hablaba con un chaval de 16 años que tampoco se ha fijado demasiado en los ojos de su presunta novia.
Le he dicho lo mismo que a Julio:
—Cuando sepas muy bien cómo son sus ojos y te importe eso más que el resto de su anatomía, creeré que empiezas a estar un poco, sólo un poco, enamorado.
El aborto en TVE
9 Noviembre 2009 at 8:31 pm | In Uncategorized | 1 CommentTags: Aborto, Actualidad, Benigno Blanco, Embriología, Feminismo, Ideología, Mujer, Noticias, Periodismo, Provida, Vida, Voluntariado
Entevista a Benigno Blanco en los desayunos de TVE. Le debo esta entrevista a luischi, de El Hombre y la Vida.
Estos vídeos son muy interesantes para comprender cual es la situación actual del aborto.
Guerra de cifras
19 Octubre 2009 at 2:31 pm | In Uncategorized | 11 CommentsTags: 17-O, Aborto, Actualidad, Ética, Demagogia, Democracia, Derecho a Vivir, Derechoavivir, El País, España, Foro de la familia, Hazteoir, Humanidad, Ideología, Justicia, Manifestación, Moral, Noticias, Periodismo, Prolife, Sociedad, Vida
Hoy me voy a quejar, lo lamento. Y voy a hacerlo del periódico más leido de toda España: El País.
El sábado 17 de Octubre, una masa de gente (entre los 55.000 y los 2.000.000, como siempre) asistió a una marcha a favor de la vida y contra el aborto en Madrid.
El País no sacó en su web ninguna noticia sobre como había ido la marcha (y pienso que tenía su importancia, pues iba contra un proyecto de ley que se encuentra en plena discusión): sacaron un video, y un editorial destacando las “mentiras” de la protesta, y se hizo el silencio.
Ayer, la última noticia publicada sobre el tema era que “El PP se suma por fin a la protesta“. (cosa que tampoco era cierta: algunos miembros del PP fueron a título individual… Y otros, a título individual, no fueron).
Sin embargo, la fotografía de la manifestación en San Sebastián a favor de Otegui sí estaba en las páginas de Sociedad ayer tarde, y me atrevo a figurarme que serían menos gente (a tenor de las fotos de una y de otra marcha.)
Hoy, por fin aparecía una noticia en portada sobre la marcha contra el aborto. ¿Y cuál era? : “Un nuevo equipo de recuento “adelgaza” manifestaciones”, en la que se “demuestra” que hay un método revolucionario según el cual a la manifestación del sábado asistieron 55.000 personas y no 2.000.000, como afirmaron los organizadores. Aparentemente, cuentan cabezas en las fotografías que sacan.
El dato, más allá de que sea un método revolucionario, me parece bastante inconsistente porque, contando lo que son “objetividades” (más de 600 autobuses de fuera, por ejemplo), se queda muy corto.
Es decir: si calculamos que 600 autobuses (fueron más) llevaron un promedio de 45 tripulantes (también fueron más), nos sale la friolera de 27000 personas (¡casi la mitad del aforo!). Por otra parte, deberíamos contar la incontrolable cantidad de gente que vino por medios propios o públicos (ya fuera en tren, en coche o en avión, como los de canarias). De hecho, un compañero de universidad me ha dicho que de su pueblo de Toledo salieron 30 coches. Pero pongamos que esos sólo fueron 3000 (y ya digo que fueron escandalosamente más): ¿No sería lógico que, tanto por la densidad de población, como por las facilidades para asistir, los de madrid fueran mayoría? Por tanto, no puede ser que de la capital sólo viniesen 25.000: debía de haber bastante más gente.
Una última prueba: si sólo hubiesen sido 55.000, los 2.000 voluntarios sólo nos tendríamos que haber encargado de 25 personas cada uno. Fui de voluntario, y te aseguro, querido lector, que me ocupé de bastantes más.
Ya para acabar, quiero terminar mi queja contra elpais.com de un modo repelente, y sé que mis amigos gallegos me lo echarán en cara: pero, como dije, de la manifestación de Madrid sólo se dice que el PP acudirá (última noticia antes del evento, linkada en este artículo más arriba) y que según un nuevo sistema, al final fueron muchos menos (también linkada). Y a renglón seguido (sólo hace falta buscar “manifestación” en el buscador de elpais.com) aparece el siguiente titular: “Más de 50.000 personas en la mayor marcha por el gallego de la historia”, que, como ataca de pleno al PP gallego (al que no tengo intención de defender, en este artículo ni en ninguno) no necesita de métodos valorativos de capacidad y de “contar cabezas”. La presente marcha tiene tres noticias particulares y una crónica en la página que critico: la manifestación por la vida NINGUNA.
Las cizañeras
18 Octubre 2009 at 5:34 pm | In Uncategorized | 2 CommentsTags: anécdoras, Anécdotas, Ancianos, Debate, Discusiones, España, Marujas, Modernidad, Oposición, Residencia de Ancianos, Sociedad, Solidaridad, Vida, Viejos

Desde que el mundo es mundo, ha habido marujas. Pero es que el otro día se me presentaron de un modo extraño. Llegamos, como de costumbre, al centro de día, y una señora con pinta de desenvuelta me dijo: “Está muy bien que vengáis a estos centros los jóvenes a cuidarnos, un poco, que si no nosotros nos sentimos inútiles, además de que os sirve para aprender de la vida…” Y más cosas. Y, aunque observé que su discurso estaba bastante elaborados –con varios ejemplos muy ilustrados de lo que sabían y no sabían los niños de hoy –también me di cuenta de que solía repetir las ideas, y en un orden bastante parecido de desarrollo. Pensé que sería una extraña técnica pedagógica, hasta que comenzó por tercera vez por su “Está muy bien que vengáis a estos centros…”, momento en el que me di cuenta de que, en realidad, estaba tratando de retenerme sin tener nada que contar. No se lo señalé por delicadeza, pero la señora que estaba a su lado, mientras coloreaba un castillo exclamó para sí “¡Hala!, otra vez”. En ese momento, mi conversadora compañera se indignó y exclamó:
- Qué dice usted?
- Nada, nada –respondió quien estaba a su lado
- Ah, bueno. Pensé que se estaba burlando de mí. Porque estos niños de hoy lo han tenido todo –se dijo, volviendo hacia mí- pero yo todavía recuerdo que en la guerra vivíamos al lado de un cuartel, y porque mi madre era muy amiga de la madre de un militar, a veces nos daban de cenar, ¡lo que les sobraba del rancho en el cuartel!
Puse toda la cara de asombro que pude, sin embargo, otra compañera entró en el juego, tumbando el mito del rancho:
- Al menos tenías un rancho. De qué te quejas. Casi todo el mundo se pasó la guerra comiendo piel de patatas.
- ¡Sí! Es verdad –respondió la maruja numero 3- pieles de patatas –y como era muy risueña le hizo mucha gracia. Y fue cuando descubrí que la primera de las señoras era una verdadera susceptible, porque, girándose indignada, le preguntó:
- ¿Se está riendo usted de mí?
- No, no por Dios.
- Ah, bueno, es que pensé que se estaba riendo usted de mí –dijo con cara de pocos amigos y, para mi horror, me echó una mirada cómplice, y resolvió: Si es que aquí hay mucho Séneca suelto.
Debo reconocer que me asustó, pero más me sorprendió que poco a poco, todas iban dando su versión, y todas iban pensando que yo estaba de su parte en el conflicto. Es más, empecé a pensar que yo era el trofeo que se sorteaban durante la discusión.
- Porque tú siempre cuentas la guerra y te crees que no se pueden contar otras, y yo la puedo contar y mucho mejor que tú –mirada complice de vieja 3
- Sí. Y fíjate en la educación, que antes sacabas malas notas y tu padre te daba una que no te levantabas. Ahora, saca el niño malas notas y los padres pegan a la maestra. –otra mirada cómplice.
Y la primera, a lo “qué se dice que me opongo”:
- ¡Pero si hay que ser modernos! ¿No hay que ser modernos? Hay mucho Séneca… Y mirada cómplice.
No sé muy bien como salí de aquella conversación. Pero la maruja 1 había vuelto a decir
“Está muy bien que vengáis a estos centros los jóvenes a cuidarnos, un poco, que si no nosotros nos sentimos inútiles, además de que os sirve para aprender de la vida…”
La Historia de Ricardo
16 Octubre 2009 at 3:02 pm | In Uncategorized | 1 CommentTags: Anécdotas, Ancianos, Caridad, Chorradas, Cristianismo, El hombre en busca de sentido, Historias, Manuel, Pintura, Sentido, Solidaridad, Visitas de enfermos, Vocación, Voluntariado
Espero que mis lectores hayan percibido ya que utilizo nombres falsos. Faltaría más: pero las historias son reales.

- Puede llegar a tenerle un aire
Ricardo era un tipo de pueblo, de esmerada educación en maneras pero no en conocimientos. Trabajaba de técnico en una nave industrial, y cuando una matriz se rompía (no me preguntéis qué es una matriz) dibujaba por su cuenta y riesgo los modelos de matriz con una precisión tal que servían para hacer el reemplazo: de tal modo que se podría decir que fabricaba sus propias matrices.
A la vez que trabajaba, estudiaba, y dormía apenas una hora por las noches, pues quería entrar en una academia europea que preparaba para ciertos conocimientos prácticos que le vendrían muy bien.
Se encerraba en el cuarto de baño con una mesa y una silla, para que no le molestaran mientras estudiaba, y se pegaba 4 ó 5 horas seguidas antes de marcharse a trabajar.
Un día, el jefe de la nave, enfadado por la falta de cualificación profesional de los peritos -que eran los que más cobraban- , bajó a la zona de los trabajadores y vio uno de los bocetos para matrices que había preparado Ricardo. Se fue hacia el jefe de máquinas y le preguntó: “¿Quién ha hecho eso?”. Le respondió el jefe: “Ese de ahí”, señalando claramente a mi protagonista. Me dijo que para disimular tuvo que pararse, pues le temblaba el pulso cuando escuchó al jefe decir: “Dile que suba a mi despacho. Y que se traiga el dibujo“.
Me reconoció con lagrimas en los ojos que había sido el día más feliz de su vida: y realmente, saber que eso había ocurido hacía más de cincuenta años, me hizo pensar que a este hombtre la sobraba media vida. Pero sigamos con la historia.
Subió al despacho con un temblor de piernas que no pudo quitarse ni con la calma de un cigarrillo. Una vez entró dentro, comprobó que todos los peritos industriales estaban sentados alrededor de una mesa. El jefe les estaba echando una buena, pero cuando entró Ricardo, le invitó amablemente a sentarse, y tomando sus planos, recriminó a los demás presentes: “¿Cómo es posible que un hombre sin estudios pueda hacer vuestro trabajo de esta manera, mientras vosotros perdeis tiempo y dinero en calculos estúpidos?”
Mientras me lo contaba volvieron a salirle lágrimas, y volvió a decir: “Me emociono de pensarlo, de verdad que me ponía de ejemplo. Ha sido el día más feliz de mi vida”.
Lo cierto es que esa es toda la historia de Ricardo. Le triplicaron el sueldo esa mañana, y se convirtió en el adjunto al director, “yo, que era una chico de pueblo sin ninguna aspiración“, y por fin pudo dedicar su tiempo libre a lo que le gustaba: pintar cuadros al óleo, sobre pueblos que lucían un gran campanario en la iglesia: pueblos castellanos de pura cepa. Como él.
Manuel y los pintores
9 Octubre 2009 at 2:56 pm | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Anécdotas, Ancianos, Caridad, Chorradas, Cristianismo, Historias, Manuel, Solidaridad, Visitas de enfermos, Voluntariado

Manuel es mucho más listo de lo que me había figurado, y me lo ha demostrado hoy cuadrandose con la mano en la frente tras mi primera aparición en la residencia. Pero le tienen racionado el tabaco (uno después de cada comida), y yo he cometido el error de sugerirle que nos fumásemos un cigarro: el del otro día lo había mangoneado.
Se ha puesto tan nervioso de no poder fumar, que me ha pedido que intercediera por él ante la enfermera (o a lo mejor es medico) que cuida de todos ellos y que está como cabeza visible del lugar.
Cuando he vuelto con mi negativa, se ha enfadado mucho, y como ya me habían advertido de que cuando se enfada es bueno alejarse, le he dejado un rato con sus pensamientos, y me he sentado con Ricardo, que es lo que se dice un señor, y que se da un cierto aire a intelectual de izquierdas de los 70, por una perilla cana que luce muy bien cuidada. Va con pantalón de traje camisa a rayas y jersey de pico a rombos, y está completando unos ejercicios estimulativos que les facilitan en el centro. A primera vista se observa que es un tipo muy perfeccionista, pues ha borrado varias veces la primera figura antes de darse por satisfecho con el boceto. “Es que es una barbaridad la de vista que se pierde… Y el pulso“, me dice, confidente. “Porque, ¡Lo que he llegado a pintar yo! Paisajes, y figuras… Sí los paisajes se me daban muy bien: los pueblos, con el campanario y el ayuntamiento… No, no copiaba pueblos, sino que los pintaba con la imaginación, y al óleo“. Mientras trabaja no escucha las preguntas, salvo que tengan que ver con lo que está haciendo, así que tengo que esperar a que se pare a observar la obra (unas frases que tiene que copiar de un cuadernillo de rubio) para abordarle a preguntas. Sin embargo me desanimo pronto, pues sólo me recuerda lo que ha pintado, y me levanto para ver que frutos sacan los otros “conversadores”.

Dos chavales de 2º de la ESO escuchan atentamente a una charlatana andaluza, que les explica lo bien que pintaba ella de niña, “que fíjate que hasta a mi profesor cuando era una chavala se le saltaron las lágrimas una vez que vió un dibujo mío, porque decía que estaba muy, pero muy bien hecho, y sin salirse de los bordes, así como estoy haciendo ahora… Y ésta se ríe (señalando a otra anciana sentada a su lado) porque no sabe que pintar bien es importante, poruqe es tonta. Y mis nietos también pintan, no sabes. Tengo tres, uno…”, y en lo que está hablando, uno de los chavales se gira hacia mí y gesticula “es la cuarta vez que nos lo cuenta“. Sonrío. Menudo un descubrimiento el del niño.
Vuelvo con Ricardo. Está apunto de acabar, y saca a relucir sus dotes diplomáticas en una conversación genial con su compañero de pupitre.
“Mira, como sólo hay una goma para los dos, si te parece la dejamos en una distancia intermedia, porque a mi me cuesta mucho levantarme a por ella cada vez. ¿Estás de acuerdo?”
Y tras esta toma de consenso, me cuenta su historia. Pero eso para otro día.
Manuel
4 Octubre 2009 at 12:39 pm | In Uncategorized | 4 CommentsTags: Anécdotas, Ancianos, Chorradas, Cristianismo, Historias, Manuel, Solidaridad, Visitas de enfermos, Voluntariado

Manuel es un anciano de edad incierta. Anteayer, que hablé con él por segunda vez, estaba muy enfadado porque le habían puesto unos pantalones que no eran suyos y que estaban rajados por abajo, como se rajan los pantalones para que entre la pierna rota envuelta en escayola. Él camina despacio, pero no tiene ninguna pierna envuelta en cal.
Quizá por eso anteayer estuvo más susceptible que el viernes pasado, cuando le conocí.
Este año estoy asistiendo todos los viernes por la mañana a una residencia de ancianos y a un centro de día, a hacer un poco de compañía a los clientes más solitarios y alocados.
Manuel responde a preguntas fáciles, por lo que he averiguado que trabajó como cámara de televisión (le pregunté que en cual y me dijo “sólo había una”, por lo que debe tener más años de los que aparenta), y que lleva viviendo allí varios años. Tiene ojos saltones, y gusta de darse “largos” paseos por los jardines de la residencia. Sobre todo si viene alguna jovencilla de buen ver de visita, aunque el se esfuerza por disimular –sin éxito- amparado en sus gustos por pasear y pararse, como ensimismado, con la vista fija.
Ayer, me reveló un secreto (y es el segundo día que hablamos): me llevó a una esquina por la que nadie nos veía y, triunfante, sacó del bolsillo un cigarrillo negro abollado. “Bueno, qué, ¿Tienes fuego?”, me preguntó como si no pasase nada, y yo se lo dí por aquello de la complicidad entre amigos.
Luego, sin embargo, se enfadó conmigo porque abusé de la confianza que me brindaba, y cuando estábamos regresando al interior de la casa pasé por delante de él y me “cuadré” al más puro estilo militar con la mano en la frente y gesto serio. Me escrutó despacio, y con cara de cabreo me espeto: ¡Me tomas el pelo!
No estaba para bromas. Yo traté de disuadirle, haciéndole ver que era una broma entre amigos, pero él sólo decía con más fuerza:
- ¡ME TOMAS EL PELO!
Al final conseguí arreglar en entuerto, y quedamos en que nos veríamos la semana que viene.
P.D: La foto es de google, no voy a sacar las fotos auténticas.
Humillémonos si no escribimos
2 Octubre 2009 at 4:52 pm | In Uncategorized | 2 CommentsTags: Amigos, Pepinonews, Periodismo, Periodistas, Universidad
Lo entiendo como un canto al Paro (el que nos va a tocar vivir cuando nuestros futuros jefes vean esto: estoy muy concienciado con el “Gran Hermano de Orwell” que supone google según algunos alarmistas); y ya que no escribo -estoy seco desde hace meses- cuelgo un video que han publicado en Pepinonews.
Para mis conocidos por la red, yo soy el de la guitarra.
Blog de WordPress.com. | Theme: Pool by Borja Fernandez.
Entries and comments feeds.

